Europa · Serie: Europa Vascónica

‘Europa Vascónica’. Capítulo 3: por qué el Neolítico principal europeo debe necesariamente ser ‘vascónico’? Razones genéticas, lingüísticas y culturales.

Capítulos anteriores: 1, 2

Esta es una pregunta que me surge continuamente; hay desde gente que se adhiere a la antigua idea de la continuidad paleolítica vasca, hasta quienes parecen creer que “lo vasco” viene del espacio exterior o algo así (incluyo aquí las absurdas conjeturas sobre la “vasconización tardía” con que tanto el nacionalismo español, como el francés, como incluso aislacionistas vascos que veneran la excepcionalidad étnica de forma extrema, nos bombardean continuamente). Yo mismo era partidario hasta hace unos años de la teoría de continuidad paleolítica vasca, la arqueología, de manera engañosa parecía en algún grado apuntar hacia ello y la arqueogenética estaba aún muy inmadura para desvelar la realidad prehistórica. Múltiples prejuicios tradicionales convergían en rechazar un posible origen mediterráneo para esta etnia, en especial su extremo occidentalismo genético, conocido desde la época de los grupos sanguíneos, allá por principios del siglo XX.

Pero en ciencia hay que estar dispuesto a cambiar de opinión, si no fuera así, sería pseudociencia (abuso del discurso de apariencia científica para respaldar, con pocos y malos datos, ideas preconcebidas). Y yo tuve que cambiar de opinión a medida que se acumulaban datos tanto arqueogenéticos como lingüísticos que no me daban la razón sino que cuestionaban el paradigma de continuidad paleolítica que había defendido hasta entonces, abierto a otras posibilidades pero con bastante convicción en todo caso.

Hay dos líneas de evidencia que demuestran de manera casi apabullante que el vascónico (la familia lingüística de la cual sólo sobrevive el euskera) y los aspectos culturales y genéticos que la acompañan se originaron en el Neolítico de Asia Menor y Grecia:

  1. Arqueogenética: la evidencia del ADN antiguo lleva casi una década demostrando que hubo un masivo reemplazo poblacional, colonización, en el Neolítico Inicial y que esta población colonizadora (cuyo fósil viviente son los sardos) es el constituyente principal de la genética vasca, aunque ésta se encuentre mezclada con la genética aborigen paleoeuropea (aprox. al 40%).
  2. Arqueolíngüística (y aspectos etno-culturales relacionados): en los últimos años no sólo ha retornado el vasco-iberismo (que para más narices tiene apoyo arqueogenético) sino que se ha demostrado más allá de toda duda razonable que la lengua prerromana de Cerdeña estaba emparentada con el euskera. Además se aprecia un sustrato vascónico abrumador en las lenguas europeas cada vez mejor conocido (a pesar de la falta de interés de la facultad de filología de la UPV-EHU).

Vayamos por partes pues.

 

Arqueogenética

El año clave fue 2013. Fue entonces cuando Lazaridis, Patterson, Mittnik et al. pre-publicaron su estudio seminal (formalmente publicado en 2014) que estudiaba el ADN autosomal (recombinante, la mayoría del ADN) de poblaciones paleoeuropeas (cazadoras-recolectoras) y neoeuropeas (neolíticas), demostrando de manera bastante razonable, a pesar de mi resistencia inicial a aceptar sus conclusiones, que las poblaciones modernas de Europa, vascos incluidos, tenemos más raíces genéticas, más proporción de antepasados de origen agricultor neolítico que de cazador-recolector epipaleolítico. Las proporciones varían, pero quizá con excepciones menores en Europa Oriental, el patrón es claro: los colonos neoeuropeos, que yo ya denomino como inequívocamente vascónicos, son la contribución genética dominante. Además detectaron un componente menor, paleosiberiano (y afín a los nativos americanos) que denominaron “ancient North Eurasian” (ANE) que, aunque algo fantasmagórico y después revisado/refinado, apuntaba ya a la migración indoeuropea de la Edad de los Metales, por supuesto vascos y sardos eran una vez más quienes destacaban en tener cero o muy bajo este componente “siberiano”.

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Gráfico triangular de Lazaridis et al. 2014, con mi anotación aún escéptica “other WHGs?”, que sintetiza los hallazgos arqueogenéticos de este estudio clave (más tarde refinados y pulidos por otros analásis). EEF = colonos neolíticos, WHG = paleoeuropeos, ANE = paleosiberianos

Rápidamente surgieron más evidencias que lo apoyaban, matizaban y complementaban, tanto dese la Academia como desde estudios informales por blogueros especializados (porque tanto las secuencias genéticas como las herramientas informáticas para procesarlas son de domino público, open access y open source respectivamente). En particular Dasakali y Skoglund publicaron dos estudios paralelos que confirmaban y complementaban los hallazgos del equipo de Lazaradis, añadiendo un dato que hasta ahora es la evidencia más antigua del tipo vasco (vascónico 2 en mi jerga), no en Euskal Herria ni en Francia (que siguen sin ser estudiadas adecuadamente), sino en el Sur de Suecia (Neolítico Atlántico de tipo megalítico, yacimiento de Gökhem). Por contra, el cercano yacimiento de Portalón (Atapuerca) mostraba una genética parecida a la de los sardos o toscanos (vascónico 1, más tarde se verá que es más “sardo” que “toscano” en realidad).

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Gráfico de la tesis de Evangelia Dasakali (izquierda: geografía, derecha: genética).

Sería sólo en 2015 cuando el confuso componente “ANE” empezaría a ceder paso a un component más realista: la genética de los proto-indoeuropeos de cultura “kurgán” (enterramientos individualistas en túmulo). Con el tiempo aprenderíamos que esta genética “kurgán” o indoeuropea es a su vez una mezcla de paleuropeos orientales (EHG, quizá proto-urálicos, por su influencia siberiana y extensión por el extremo norte europeo: Volga, Rusia Norte, Karelia y Noruega confirmadas de momento) y colonos agricultores de un subtipo distinto al vascónico que llegaron a través del Cáucaso (ver Wang et al. 2018, pre-pub). Esto resulta en que la posterior migración/conquista indoeuropea trajo consigo la genética de estos paleoeuropeos orientales pero también de los neouropeos orientales originarios de la región de los Zagros (aprox. Kurdistán). Incidentalmente la mayor característica genética vasca es una polaridad opuesta al componente caucásico (que también es importante en Asia Occidental y Meridional), por lo que este componente puede ser interpretado, al menos fuera del mediterráneo (donde tiene otros orígenes en parte) como un marcador genético indoeuropeo, aunque sólo representa aprox. la mitad de esta influencia oriental o esteparia.

Así, p.e., tenemos esta síntesis de la genética del sudoeste europeo por Alentoft et al. 2015 que es muy explicativa:

 

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El componente “negro” representa aproximadamente la mitad de la ascendencia proto-indoeuropea (esteparia, Khvalynsk, casi ausente en vascos y sardos), la otra mitad correspondería a una fracción igual o ligeramente menor del componente azul (paleoeuropeo), el componente naranja es el neoeuropeo o vascónico 1 y estaba ausente en los indoeuropeos originales.

En conclusión: la evidencia arqueogenética claramente marca un dominio apabullante del componente neoeuropeo (neolítico, EEF, vascónico 1) en los sardos, así como en muchísimas poblaciones de la Europa Neolítica. Este es el tipo de genética que por ejemplo tenía el viejo Ötzi, el enigmático hombre de los Alpes, pero la vemos también en Iberia, en Irlanda, en Languedoc, en Gran Bretaña, en Polonia, en Bulgaria, etc. Hay sin duda otro tipo más mestizo, que es el tipo proto-vasco (vascónico 2) sobre cuyos orígenes exactos aún sabemos poco: Dinamarca y alrededores es un foco sin duda pero la zona entre el Alto Ebro y el Rin aún está sin explorar, excepto por el ADNmt y el gen de la tolerancia a la lactosa en algunos casos, y es un candidato mucho mejor en mi opinión, al menos para la población vasca propiamente dicha y sus parientes cercanos antiguos: aquitanos, íberos, etc. Es de todas formas un tipo que es 60% vascónico 1 (EEF, sardo) así que es muy razonable pensar que su lingüística y cultura eran al menos en lo fundamental las mismas, lo mismo que los mexicanos y cubanos modernos hablan básicamente el mismo idioma castellano a pesar de que los primeros son un 50% indígenas y los segundos no.

 

Pero para confirmar esta probabilidad hay otros datos complementarios lingüísticos y genéticos.

 

Arqueolingüística y antropología

En este tema al primero que hay que mencionar es a Theo Vennemann. Seguramente no fue el primero en apuntar al probable sustrato vascónico (Krutwig ya lo hizo hace décadas) pero sí el que mejor lo ha sabido sistematizar (a pesar de algunas críticas su teoría es bastante sólida) y además es el que ha bautizado a la familia lingüística del euskera como “vascónica”. El problema de Vennemann, aparte de que su “semidítico” no parece sostenerse en absoluto, es que cuando estructuró su teoría (pub. 2003) el paradigma era sin duda el de la continuidad paleolítica y él se adhirió a esta idea, desdeñando posible sustrato vascónico en el sudoeste europeo, adonde el Magdaleniense nunca llegó (o eso se creía entonces, ahora está un poco menos claro en términos de epipaleolítico, la verdad).

En este sentido para mí es muchísimo más relevante en cambio el trabajo de Juan Martin Elexpuru, publicado en 2017 (sólo en euskera) como Euskararen aztarnak Sardinian? (Las huellas del euskera en Cerdeña?) y que cuenta con un apéndice mío (cuyo borrador en castellano está disponible en este blog).

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Mapa doble de J.M. Elexpuru mostrando los topónimos probablemente vascónicos de Cerdeña y sus correspondencias en Euskal Herria (fuente: blog de Elexpuru).
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Mamutzones sardos

Pero Elexpuru estaba tras estas huellas desde mucho antes y  yo era consciente de ello desde al menos 2011. No sólo era el tema del lenguaje: sabemos desde hace mucho que un haplogrupo (ADN-Y) típico de cerdeña I2-M26 llegó hasta Euskal Herria, donde es el único patrilinaje significativo aparte del hegemónico R1b-S116. Además la lingüista y (de hecho también antropóloga) Roslyn Frank ha documentado extensivamente las similitudes culturales del carnaval sardo con el vasco, sorprendentes incluso a simple vista.

 

Por qué hay una conexión lingüístico-cultural tan intensa entre sardos y vascos? Había sido Cerdeña colonizada por proto-vascos? No, a medida que surgía la evidencia arqueogenética que menciono sintéticamente en la primera parte de este capítulo, era evidente que los sardos no son vascos, pero que lo contrario sí que es cierto, al menos en parte. No es que hubiera una colonización directa desde Cerdeña, sino que la isla actúa de refugio para una población vascónica original que se expandió por Italia hacia el oeste, generando por mestizaje la población proto-vasca, que es la que por azares (y luchas) de la (pre-)historia ha logrado conservar el legado lingüístico.

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Zanpanzarrak vascos

La conexión mediterránea también se manifiesta con la resurrección de la teoría vasco-ibérica, es decir: que el euskera y el íbero antiguo están relacionados. El trabajo de Orduña y Ferrer i Jan sobre los números ibéricos es no sólo apabullante, sino que explica expresiones vascas que de otra forma no tienen sentido: (h)amaika (“once”) equivale a abar-ke-ban en íbero, eta abar (“etcétera”) se explica porque abar significa “diez” en íbero. Sin embargo ahora sabemos por la arqueogenética que los antiguos íberos sí que derivan de los proto-vascos y eran genéticamente casi idénticos a los vascos modernos, habiendo un reemplazo poblacional en Iberia probablemente en el período del Vaso Campaniforme (Calcolítico Final). De esto ya hablaré más adelante pero hay que indicarlo aquí porque, aunque en su día esto me dirigiera al origen Neolítico-Mediterráneo de la familia vascónica, no es al final una pista concluyente.

 

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Gaia? Diosa de Çatalhöyuk

Entonces que más hay? Cerdeña es muy importante pero hay más? Yo creo que sí: por un lado muchas de las pistas con las que suelo especular las encuentro, sorprendentemente, en la mitología griega, en especial en su capa más profunda: Gaia y Urano. Gaia no sólo es un nombre de la Diosa Madre o Diosa Tierra que observamos en todo el Neolítico Vascónico, sino que es un nombre que en euskera moderno tiene perfecto sentido: gai (nominativo simple: gaia) significa en euskera dos cosas perfectamente apropiadas para esta divinidad primigenia: (1) materia, sustancia, y (2) potencial, capacidad. A mi entender es un nombre absolutamente vascónico, mucho más claramente que la forma conservada en la mitología vasca (Mari). Urano (hijo y consorte de Gaia según Hesíodo) es igual un poco menos claro pero para mí se parece mucho a la personificación vasca del firmamento, Urtzi (también Ortz, Ost), documentada hasta la Edad Media (et Deus vocant Urcia) y aparente tanto en días de la semana (osteguna = día de Ost = jueves, ostirala = helechal de Ost = viernes) como en fenómenos metereológicos (ortzadar = cuerno de Ortz = arcoiris, oskarri = piedra de Ost = rayo). Urano es también la personificación (pre-)griega del firmamento, en especial del nocturno, asociado con la astronomía. Además ambos nombres llevan la raíz ur-, que en mi opinión es el moderno ur = agua, en el mismo sentido que urte = año, que seguramente vendría a significar algo así como “ciclo del agua” (en el sentido de lluvias sobre todo, cruciales para los agricultores), cuyo actor mitológico primordial sería Urtzi-Urano, el cielo personificado, el “río celestial”.

 

En Grecia podemos seguramente encontrar otros términos que podrían (o no) ser vascónicos, pero prefiero centrarme en lo que parece más claro, a expensas de que algún lingüista serio continúe con el trabajo sobre “hilo de Ariadna” que Krutwig nos animaba a seguir para hallar la salida al laberinto confuso de nuestras raíces. Un caso extremadamente chocante es que en serbocroata a “arriba” dicen gore, casi idéntico a su forma vasca gora. Gora es una palabra clarísimamente vascónica, ya que deriva literalmente de goi (alto) + -ra (a, nora? = a dónde?) La subfamilia eslava tiene además otra palabra similar que parece vascónica gora = montaña, pero se trata creo de dos préstamos separados: el gora pan-eslavo se debió de adoptar en los Cárpatos, antes de la expansión de esta subfamilia lingüístca, mientras que el gore exclusivamente serbocroata parece una adopción sólo adquirida a la llegada a los Balcanes Occidentales.

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Río Ibar (Kosovo)

Aún más contundente para mí es la hidronimia vascónica, en particular el término ibar (vega, rivera) y derivados (en particular iber). Ibar es claramente vascónico: cognato de eusk. ibai (río) y del aragonés ibón (lago glacial), además está documentadísimo como el nombre original del río Ebro (iberus), que da nombre a la Península Ibérica, donde sabemos que muchos de los nativos (íberos) hablaban vascónico y tenían genética de tipo vasco en la antigüedad (ahora también aunque un poco más diluida). Si sigues las noticias internacionales en los últimos años, habrás aprendido que en medio de Kosovo hay un río de ese nombre, el río Ibar, además en la frontera greco-búlgara existe el río Ébros (Maritsa en búlgaro), que muy aparentemente sigue la misma evolución fonética que Iber > Iberus > Ebro (Iber > Iberos > Ebros). Finalmente tenemos el Tíber (Tiberis para los romanos antiguos), que parece ser t-+iber (+ declinación latina -is). Qué esta t-? No lo sé con certeza pero podría ser un artículo etrusco ya que vemos como Rassena (etrusco en etrusco) da Tyrsenos en griego, que se puede reconstruir como ty-r(a)ssen(a)-os. Sabemos que los determinantes “este” y “ese” se escribían como “ta” (pero también como “ca”), me pregunto si el artículo “el” sería “tu” (transcrito como “ty” en griego pero pronunciado /tu/ o /tü/).

Mi impresión es que hay toponimia y sustrato lingüístico vascónico en el sudoeste de Europa (Italia y Balcanes) pero que está por explorar. No seré yo quien haga ese estudio pero es una investigación que debería hacerse sin duda. En todo caso creo que hay hilo lingüístico y cultural ya como para que sirva de apoyo a la evidencia arqueogenética, que es abrumadora.

Por todo esto (y más porque al final esto no es más que una breve síntesis) entiendo que las lenguas vascónicas se expandieron con el Neolítico Principal Europeo, de raíz egea o anatolia, y que esa expansión fue casi exclusivamente mediante la colonización, aunque con el tiempo y la distancia empezamos a encontrar poblaciones mestizas, que darían lugar a los vascos modernos e íberos antiguos, entre otras poblaciones.

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‘Europa Vascónica’. Capítulo 2: el apogeo del Neolítico Vascónico.

···> al capítulo 1

Cuando la agricultura que los primeros vascónicos trajeron de Asia Menor llegó al Atlántico se produjo un interesante nuevo desarrollo: el Megalitismo. Hay que subrayar que cualquier construcción de piedras grandes puede ser calificada de “megalítica”, incluyendo las pirámides, etc. pero aquí usaré este término, como es más habitual, para referirme a la tradición megalítica de Europa Occidental y sus derivaciones. La estructura más característica de esta tradición es el dolmen, con o sin corredor, que surge por vez primera en el sur de Portugal, poco después de la arribada de la agricultura y cuya función es funeraria. Existen otras estructuras como los famosos menhires (monolitos) y monumentos “neo-megalíticos” como thóloi e hipogeos, que cobrarán importancia más tarde pero en general el fósil director es el dolmen, por eso a veces uso el término “megalitismo dolménico” o simplement “dolmenismo”.

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Dolmen (Sorginetxe, Araba).

El enterramiento megalítico es “colectivo”, es decir se entierran en este mausoleo a múltiples generaciones, seguramente de la misma familia o clan, ésta es una característica que a veces desborda al espacio estrictamente megalítico, encontrándose también enterramientos colectivos en cueva en zonas no o débilmente megalíticas pero culturalmente afines.

Otro foco del Megalitismo, quizá tan antiguo como el portugués (según a quién leas), es Bretaña y zonas adyacentes de Francia, donde se desarrolla por vez primera el tholos o tumba de falsa cúpula o también llamada “de colmena” porque recuerda a las colmenas antiguas en forma de cesta invertida. Tradicionalmente se ha pensado a menudo que existían estructuras de tholos (usadas como vivienda, no como tumbas) en Chipre y Siria tanto o más antiguas pero parece que hoy día esa interpretación está muy cuestionada y las estructuras se describen más y más como meras “estructuras circulares”, a menudo reconstruidas con techo plano (y por lo tanto muy diferentes del concepto tholos, que implica falsa cúpula o tendencia a ella mediante la construcción muy calculada de una pared circular que se estrecha gradualmente). Así lo más probable es que este diseño arquitectónico fue desarrollado por primera vez en Europa Occidental (Bretaña seguramente) y sólo después se expandiría hacia el este.

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Cairn de Barnenez, Bretaña. Uno de los monumentos megalíticos más antiguos e impresionantes, compuesto de múltiples cámaras de tipo dolmen con corredor. Una de las cámaras sin embargo es la tumba de tipo tholos más antigua de Europa.

En todo caso el Megalitismo se extendió en el quinto y cuarto milenios aEC por toda la Europa Atlántica, siguiendo rutas en gran medida marítimas pero también terrestres, p.e. en Iberia se aprecia una especie de precursor del Camino de Santiago pero enraizando hacia el sur a partir de la zona de León, en lo que puede compararse con la Ruta de la Plata. Galicia, aunque es colonizada en esta época, aún no era muy relevante, en cambio el centro-sur de Portugal parece haber jugado un rol más importante.

Una de las zonas importantes a las que el Megalitismo se expandió en esta época, hacia 4000 aEC, es Dinamarca (y zonas vecinas de Alemania y Suecia). En esta tierra remota se aprecia una colonización también pero curiosamente tienen un tipo genético más “moderno” o “mestizo”, pareciéndose mucho más a los vascos modernos que a los sardos. Este mestizaje, que incorpora c. 40% de antepasados paleoeuropeos generando el tipo vasco, es un fenómeno que está muy mal estudiado de momento pero que parece crucial para entender correctamente la formación de los pueblos de Europa, y en especial el vasco (pero también los antiguos íberos), ya que tendrá una expansión propia en el Calcolítico a expensas del tipo sardo, más antiguo en muchas zonas. En todo caso aprox. el 60% de la ascendencia es de este tipo sardo o “vascónico 1”, por lo tanto suelo llamar a este tipo secundario, mestizo proto-vasco, “vascónico 2”.

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Gráfico de Dasakali 2013 mostrando varios Europeos antiguos en su ubicación geográfica (A) y según su correlación genética con poblaciones modernas (B), en donde se aprecia la gran proximidad de la población del Neolítico escandinavo con los vascos modernos, proximidad confirmada por otros estudios posteriores. En contraste vemos como otros ejemplares neolíticos (Vascónico 1) tienden a Cerdeña o Italia, mientras que el individuo del Epipaleolítico ibérico no muestra proximidad con población moderna alguna, sino con los subneolíticos del Báltico (y en general en otros estudios con los Paleoeuropeos, en especial los occidentales, de los que forma parte).

Otra zona muy destacable de espansión vascónica y megalítica en esta época son las Islas Atlánticas o “Británicas”. Aquí hubo una doble migración: por un lado en la zona del Mar de Irlanda la colonización parece proceder de Bretaña y Alta Normandía, con tradición megalítica en consecuencia, mientras que la mayor parte de Inglaterra en cambio fue colonizada a partir del extremo norte francés, zona fronteriza con Bélgica, de cultura Danubiana (Vascónico continental) y tradición de estructuras de tierra y madera (llamados rondels en el continente, henges en las islas — nótese que Stonehenge no es un henge, es un nombre engañoso). Un rasgo muy llamativo del Neolítico británico e irlandés es que se observa un cambio radical de dieta respecto al Epipaleolítico: con la llegada de la agricultura, el pescado casi desapareció de la dieta y no se recuperaría hasta las invasiones vikingas de la Edad Media, lo que no deja de ser chocante para el país de los fish’n chips y que además puede tener implicaciones importantes incluso más allá de las islas en lo que respecta a la marcada selección que hubo en favor de tonos más claros de piel, sin duda acelerada por la pérdida de vitamina D nutricional (sólo disponible en pescado y marisco), que tuvo que ser compensada por una más intensa “fotosíntesis” de ésta en la piel. Por contra consumían muchos lácteos lo que probablemente apunta a las causas de la selección, no tan extrema pero también fuerte, en favor del alelo de tolerancia a la lactosa en adultos, que es la otra gran evolución genética característica de la Europa Neolítica.

También hay que mencionar la migración del Neolítico Danubiano hacia el Sudeste, primero a Moldavia y zonas próximas de Ucrania (cultura de Cucuteni), luego a Valaquia y Bulgaria (cultura de Boian-Maritza), donde había habido penetración de los pueblos invasores de Dimini-Vinca (que considero precursores de los Pelasgos y Tirsenos de épocas posteriores). Esta expansión hacia el sudeste más tarde (cultura de Karanovo-Gumelnita, grupo de Varna, grupo de Gradesnitsa-Krivodol) producirá lo que considero la primera gran civilización europea y la primera metalurgia del bronce a nivel planetario, pero de esto hablaremos en futuros capítulos. En todo caso este proceso de expansión vascónica sudoriental refuerza la sorprendente hegemonía de este grupo etno-lingüístico, que alcanzó c. 4000 aEC su apogeo, dominando casi toda Europa como puede apreciarse ene este mapa:

 

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También se observa en este mapa que los Indoeuropeos, originarios sin duda alguna de la región del Bajo Volga y Cáucaso Norte, ya empezaban a expandirse aproximadamente en esta época. Les dedicaré un capítulo propio ya que son una población importantísima, en particular (pero no sólo) para entender el colapso de esta Europa Vascónica de hace unos 6000 años.

···> al capítulo 3

Europa · Euskal Herria · Genética · Prehistoria

El ADN del Neolítico Inicial británico apunta a la formación de los vascos

 
A falta de datos genéticos autosómicos de la mayoría del estado francés e incluso de Euskal Herria, así como de otras regiones del Occidente Europeo, nos vemos obligados a trabajar con “lo que hay”, en este caso datos del Neolítico Inicial de Gran Bretaña (e Irlanda) así como de algunas zonas de Iberia.
La imagen adjunta (detalle anotado de la figura 2 de este estudio) sugiere que aprox. la mitad de los primeros agricultores de Gran Bretaña tenían una genética que, sin serlo aún se aproximaba ya bastante a la genética vasca moderna, diferiendo tanto de Cerdeña, como de la Iberia Neolítica en la dirección de los vascos modernos (más mezclados con los paleoeuropeos que la población vascónica primaria).
De momento sólo sabemos con seguridad que la población proto-vasca se expandió hacia Iberia entre el Calcolítico (Campaniforme) estando ya consolidada en la Edad de Bronce en toda la península (proto-íberos). Simultáneamente observamos la expansión de una población similar pero quizá algo indoeuropeizada, muy parecida a los celtas (celtizados) modernos de Irlanda y Gran Bretaña hacia las Islas Atlánticas. También observamos cierta expansión con el Campaniforme hacia la Alemania indoeuropeizada, pero más débil y mezclada, mientras que en la Bohemia indoeuropeizada, a donde también llegó el Campaniforme, no vemos cambios genéticos sino continuidad indoeuropea (aunque sí cambios culturales).
Todo esto, a mi entender, confluye hacia la idea de que la cultura o fenómeno Campaniforme supone la expansión de los proto-vascos o vascónicos-2 (atlánticos, mestizos) en el Calcolítico final campaniforme (a partir de c. 2800 aEC en el sur, de c. 2500 en el norte y este). Pero ahora también tenemos más datos que apuntan a dónde podría haberse formado esta población proto-vasca en la época anterior: ya teníamos algún dato de Escandinavia (Gökhem) y evidencia mitocondrial (y del alelo de la tolerancia a la lactosa) que apuntaban a Europa Occidental entre el Alto Ebro y el Sur de Suecia. Esta evidencia británica apunta a lo mismo, ya que los colonizadores neolíticos británicos se originaron en Bretaña, Alta Normandía (grupo megalítico) y la región Norte-PdC de Francia (frontera con Bélgica, grupo danubiano de “henges” o “rondels”, estructuras rituales de tierra y madera).
Si interpreto correctamente estos datos, sería la población de Bretaña-Normandía la más próxima a los vascos modernos (y proto-vascos campaniformes), ya que se aprecia mayor proximidad en el Neolítico Inicial del Mar de Irlanda, que tiene ese origen megalítico, y quizá menor proximidad por parte del grupo “danubiano”. Pero esto lo digo con cautela porque tengo que analizar aún en mayor detalle este interesantísimo estudio.
Catalunya · estado español · política

Yugoslavia somos nosotros ahora

Un campo de refugiados en Croacia, una niña le pregunta a un voluntario catalán: “Y tu país cuántas repúblicas tiene?” El catalán por no complicarse mucho la vida le responde: “diecisiete”. La niña se lleva las manos a la cabeza y dice: “buff, la que os espera”. Es una anécdota real que escuché al voluntario, cuyo nombre no recuerdo, hace ya casi treinta años.

No se trata por supuesto del número de repúblicas o comunidades autónomas, Suiza tiene muchas más y es muy estable, de lo que se trata es de complejidad etnonacional mal canalizada en términos de democracia, respeto y equilibrio entre las diversas naciones y pueblos. Yugoslavia desde que Milosevic anuló la autonomía de Kosova y Vojvodina se convirtió en dictadura nacionalista serbia otra vez (lo había sido también antes de la II GM y la revolución titoísta) y por lo tanto la guerra se convirtió en inevitable, muy a pesar de los Rugova pacifistas que la retrasaron precisamente en Kosova durante ocho años a pesar de la brutal represión fascista. Fue la represión fascista la que la hizo inevitable.

Y sí, es cierto que en Yugoslavia había armas en cada casa y eso precipitó el conflicto, pero las armas se consiguen… ese no es el verdadero quid de la cuestión, el verdadero quid de la cuestión es la democracia o ausencia de ella, el respeto por la soberanía de los pueblos o la falta de tal respeto. Ya he mencionado el equilibrio multiétnico suizo, puedo mencionar también el inestable pero respetuoso equilibrio belga o incluso la recientemente adquirida calidad democrática británica que reconoce el derecho de autodeterminación de las naciones del Reino Unido. Debo mencionar también el fascinante experimento de Confederalismo Democrático en el Norte de Siria (Rojava-plus) que es como Suiza pero en revolucionario y ecosocialista (y en contraste el estado fascista turco, que es como España pero en francés, es decir: más centralista totalitario si cabe).

Una situación como la actual en la que la España nuclear (Gran Castilla) niega el derecho democrático a decidir a los demás pueblos-nación lleva, me temo, inevitablemente a la guerra. Si algo puede impedirla es que ni España tiene ejército (la tropa española es apenas 2/5 de las fuerzas de policía, que ya están siendo sobrepasadas), ni Catalunya tampoco. Pero más que impedirlo mucho me temo que sólo lo retrase un poco.

El estado español está en la quiebra moral más absoluta pero la gran mayoría de los españoles nucleares o gran-castellanos no parecen darse cuenta, se creen que todo se resuelve con absurdas “condenas ejemplares” y acumulando antidisturbios a pelotazo limpio. No se dan cuenta que cada preso de conciencia, cada mutiliación policial sólo genera más ira, ira que cuando estalle de verdad les va a sobrepasar totalmente. Qué van a hacer entonces? Bombardear Barcelona?!

Yugoslavia somos nosotros ahora ya, la cerrazón en España es tal que no parece que esto pueda evolucionar de otra manera. Los detalles no me atrevo a predecir pero cuando incluso la otrora “gran esperanza española”, Pablo Iglesias, proclama su adhesión a la dictadura neofranquista, mucho me temo que no hay alternativa, la paz no existe sin democracia.

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Barcelona, hoy
Europa · guerra de clases

El barrio rebelde y solidario de Exarchia (Atenas) bajo ocupación policial

Masiva ofensiva del gobierno griego contra los espacios sociales liberados, en particular aquellos con enfoque en los inmigrantes/refugiados.

En total, hay 23 okupas en Exarcheia más otras 26 en el vecindario, lo que hace un total de 49 concentradas en un área bastante pequeña, a las que se deben agregar otros tipos de lugares autogestionados, algunos de los cuales se alquilan (Espacio social gratuito de Nosotros, tienda gratuita de Skoros, etc.), así como docenas de viviendas privadas que reúnen grupos de activistas, a menudo cerca de terrazas para permitir el acceso a las calles.

De las okupas ubicadas precisamente dentro de Exarchia, 12 son refugios para solicitantes de asilo y migrantes y los otros 11 son de colectivos políticos anarquistas y antiautoritarios (aunque la mayoría de las okupas de migrantes también son obviamente muy políticas, comenzando con la Notara 26 y Spirou Trikoupi 17 con asambleas directas y muchos vínculos con el resto del movimiento social). En las de Spirou 17 y Transito (que los cafres del poder ahora se están cargando), más de 15 niños fueron arrancados de una existencia pacífica y feliz para ser enviados de repente a los campamentos.

Artículo completo en Borroka garaia da!: El barrio rebelde y solidario de Exarchia (Atenas) bajo ocupación policial

capitalismo · ecología

Las 100 personas que están destruyendo la Tierra

Mapa original y más información (inglés): Names and Locations of the Top 100 People Killing the Planet

Mapa de las 100 personas más directamente responsables del 70% de las emisiones de dióxido de carbono que está destruyendo la Tierra y a la Humanidad misma.

Y adivinad quién es el gran culpable en el caso del estado español? No, no es ninguno de esos grandes empresarios que tenéis en mente, es alguien muchísmo más discreto pero sin embargo conocido, y es un vasco…

Es Josu Jon!

Es Josu Jon Imaz, el hombre que dirigió el PNV del pseudo-separatismo “progre” de Ibarretxe a la sumisión más absoluta a España y al Imperio OTAN, el hombre que la defenestrada revista Ardi Beltza describió como el hombre de la “Mafia Judía” (Sionista) en Euskadi.

Por supuesto, poco después la Inquisición Española arrasó con Ardi Beltza y su matriz Egin y Orain. Y después también con Egunkaria, por si acaso. No lo hicieron “contra ETA”, no, lo hicieron porque eran medios de comunicación muy serios, de muchísimo nivel, incorruptibles y que hacían periodismo de investigación que ponía en riesgo la trama del 5% del PNV, entre otros muchos chanchullos.

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El inicio de la desigualdad

La prehistoria nos ayuda a encontrar respuestas a cuestiones fundamentales como ésta: como surgieron el patriarcado y la sociedad de clases? Porque sin entender las causas, es difícil encontrar remedio a nuestros males.

Aunque ambos sistemas de explotación y desigualdad se consolidaron sobre todo más adelante, ya en la Edad de los Metales, cuando el militarismo grupal se volvió aristocracia proto-feudal, al tiempo que la civilización misma agudizaba la división de tareas y en consecuencia la desigualdad de clase y sexo, un nuevo estudio apunta a que esta militarización del sexo masculino (y en consecuencia desempoderamiento incipiente del femenino) ya ocurría en el Neolítico de Andalucía.

Los autores apuntan a cuatro grandes líneas en las que se puede investigar la desigualdad de hombres y mujeres a lo largo de los sucesivos periodos históricos: su acceso a los ritos funerarios, las condiciones materiales de su existencia, la aparición de roles sociales específicos para cada uno de los géneros y la creciente asociación del hombre con la violencia.

Es precisamente este último aspecto el que más evidente resulta en su estudio. Las heridas de flecha en cuerpos masculinos, el depósito de proyectiles en sus tumbas o las representaciones pictóricas (arte rupestre) de hombres en labores de caza o de guerra no tienen un paralelo equivalente en las mujeres.

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escena de caza del Neolítico ibérico