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Continúa el misterio del origen del “vasco campaniforme”

Una nota rápida sobre materiales que me han hecho llegar recientemente (gracias Roi Zorro) y que son de extremo interés para el entendimiento de nuestras raíces, tanto como vasc*s como como Europe*s en general.

El misterio del “vasco campaniforme”, o de dónde surgen las poblaciones modernas de Europa Occidental de genética básicamente “vasca”, inexistente o casi antes de la expansión del Vaso Campaniforme.

Fuente: https://www.pnas.org/content/early/2020/05/20/1918034117

O para ser exacto sus materiales suplementarios (libre acceso): https://www.pnas.org/content/pnas/suppl/2020/05/20/1918034117.DCSupplemental/pnas.1918034117.sapp.pdf

VascoCampaniformeMisterio

Nota: en la primera imagen la línea punteada indica el Artenaciense en su concepción extensa, mi único añadido además de señalar el outlier (de Le Gord o Artenaciense Norte?) en la imagen de abajo a la izquierda.

Mi hipotésis es que el Artenaciense es una cultura clave que daría origen al Campaniforme como “versión de lujo”, siendo ambas culturas arqueras. La apariencia de expansión de R1b-S116 desde “Francia” (probablemente Aquitania) a media Europa y su clarísima correlación con el Campaniforme, que se expande de sur a norte también de manera muy clara, así lo sugieren pero se necesita más investigación para confirmar esto, más genética antigua de las culturas clave.

Como referencia complementaria, este viejo mapa indicativo de la aparente expansión de R1b-S116 (azul) desde Aquitania o sus cercanías, basado en la distribución moderna, así como su origen lejano quizá en los Balcanes (alternativamente Asia Occidental, más probable quizá), es este linaje el que se asocia muy claramente con la expansión de la cultura del Vaso Campaniforme en toda Europa:

EuropeanR1b

guerra de clases · política

Platonismo-Leninismo

PLATONISMO-LENINISMO:

Platonismo: doctrina política anti-democrática de la antigua Atenas que promovía un régimen “ideal” de gobierno de los intelectuales (“aristocracia”) o, como “mal menor”, de los militares (“timocracia”) o de los caciques (“oligarquía”), cualquier cosa menos poder popular (“democracia”). El platonismo fue adoptado por todas las oligarquías tradicionales, sobre todo en conjunción con el cristianismo (neoplatonismo), para justificar dictadura de la clase terrateniente primero y la burguesa después (sufragio censitario, dictaduras militares, bonapartistas y fascistas), pero se vio obligado a ceder terreno ante las presiones del proletariado, estableciendo los oligarcas unas “democracias” restringidas y vigiladas como mal menor. Siempre el “mal menor” de los caciques frente al poder del pueblo soberano.

Blanquismo: secta socialista francesa de finales del s. XIX que, según Engels, era una organización dictatorial e intrínsicamente aislada de las masas proletarias que sólo podía llegar producir una dictadura si llegara a tomar el poder.

Leninismo: copia rusa del blanquismo a principios del s. XX sorprendentemente exitosa que demostró que Engels tenía razón en su análisis del blanquismo, ya que estableció una dictadura de su partido en nombre (sólo en nombre) de las masas proletarias y campesinas. Se forma así la primera “aristocracia” platónica jamás, en la que algunos intelectuales, los afiliados al partido bolchevique, gobiernan en beneficio del conjunto de la sociedad pero oprimiéndola en lo político, negando la democracia, el poder popular, de manera sistemática. Este sistema (o su variante estalinista, ver más abajo) fue muy exitoso en la periferia subcolonial del Capitalismo fordista (c. 1908-68) al establecer de hecho un “capitalismo sin capitalistas”, reemplazando esta intelectualidad del partido único a una clase burguesa inexistente o muy débil y supeditada a potencias extranjeras, lo que permitió el desarrollo nacional, en especial en las grandes potencias subdesarrolladas rusa y china. A largo plazo se demostró una vía original e híbrida en lo ideológico al capitalismo nacional, ni más ni menos, pero poco se puede caracterizar como “socialismo” y nada en absoluto como “comunismo” (literalmente “municipalismo” en francés e italiano).

Estalinismo: heredero de facto del leninismo, versión más totalitaria si cabe y extremadamente estatista, infame por su naturaleza extremadamente inquisitorial, por su persecución sistemática de toda disidencia dentro del socialismo. Estándar de hecho en los llamados “socialismos reales” de principios y mediados del siglo XX (fordismo periférico), incluso tras la “desestalinización” (que fue más formal que real). Imposible de reciclar.

Trotskismo: heredero alternativo del leninismo, oposición principal (no única) al estalinismo desde dentro del leninismo, eventualmente más ecléctico y flexible pero aún así muy arraigado en el platonismo-leninismo que es inevitablemente dogmático y sectario. Sin logros concretos más allá de la propia Revolución Rusa pero con buenos análisis críticos de lo que consideran “degeneración socialista” o incluso “capitalismo de estado”. Quizá reciclables pero no en la medida en que sigan siendo leninistas, es decir: concibiendo una revolución dirigida neoplatónicamente por “el partido”.

Maoísmo: ramificación original china (y albanesa) del estalinismo caracterizada por la agitación de base frente a la intelectualidad neoplatónica del partido único (revolución cultural), elemento que establece un contrapunto inestable y fugaz a esta dictadura neoplatónica sin llegar a derrotarla jamás puesto que nunca se cuestiona la existencia de un partido único, sólo se mantiene a raya a sus dirigentes mediante la espada de Damocles de la denuncia desde abajo, primariamente la organización juvenil. Aún así la revolución cultural tuvo sin duda un efecto mayor sobre las sociedades en las que actúo ayudando a romper esquemas medievales como la religión, que en los estados lenininistas/estalinistas normales pervivió sin problemas y experimentaría un gran resurgimiento tras el final de los regímenes leninistas. La revolución cultural se convierte así en el elemento más revolucionario de toda la familia leninista pero en última instancia no deja de ser un fenómeno sin efecto duradero en el régimen, que acaba cediendo al capitalismo igual igual.

CONTRAPUNTOS GENUINAMENTE COMUNISTAS DE NUESTRO TIEMPO:

Autonomía Obrera: “herejía” occidental de base que considera que el único “partido” es el movimiento obrero real en sus muchas formas (sindicatos, movimientos sociales, e incluso quizá los propios partidos en la medida en que sirvan al movimiento obrero real de base y sólo en ese caso).

Confederalismo Democrático o Ecosocialismo: “herejía” desarrollada por el intelectual comunista Murray Bookchin tras pasar por el trotskismo y el anarquismo y renegar de ambos, adoptada posteriormente por el movimiento revolucionario kurdo ante la crisis existencial del leninismo en el cambio de siglo. Defiende una democracia obrera real y tan directa como sea posible, renuncia al nacionalismo estatista en favor de la libre confederación de las comunidades reales, puede recordar al anarquismo pero desdeña el “purismo” anti-político en el que degeneró esta corriente refugio, siendo muchísimo más ecléctico, pragmático y con los pies en la tierra de la realidad social, étnica y política en la que pueden operar los movimientos revolucionarios reales, así mientras construye en el nordeste de Siria una, muy amenazada, federación comunista que es en lo político comparable a Suiza pero en lo socio-económico a Cuba o la URSS, en el estado turco ha intentado promover en cambio un partido que reúna a los revolucionarios kurdos con los turcos (y otras etnias como los cripto-armenios), con cierto éxito electoral. Se enfatizan apectos “sectoriales” como el feminismo y el ecologismo que suelen estar muy en segundo plano (o no estar en absoluto) en otras fuerzas más obsoletas.

capitalismo · economía · guerra de clases · pandemia

Comunismo o hambruna

… hasta un niño podría comprender
que nuestra paga era realmente demasiado pequeña.

 

En el poema “Demolición del barco Oskawa por su tripulación”, Bertolt Brecht nos explicaba magistralmente la contradicción fundamental del Capitalismo: que paga mal, lo bastante mal para que los y las trabajadoras, sin necesidad de ir a la huelga siquiera, se lo tomen como lo que es de hecho: una esclavitud que sabotear. Que se pudre la carne? Mala suerte, problema del empresario. Que el barco va al desguace y los obreros pierden su mierda de empleo? Mala suerte, problema del empresario, que hubiera pagado mejor.

El burgués se erige mediante su control de hecho del capital (recursos productivos: tierra, máquinas, etc.) en director, gestor, de la producción social, que, no sólo gestiona, directamente o a través de trabajadores-gestores, sino que parasitiza mediante lo que Marx llamaba plusvalía: el valor de la producción no convertido en salario (de supervivencia o peor). Esa extracción de plusvalía, esos salarios de hambre, esas condiciones de trabajo brutales… llevan a l*s trabajador*s a no tomarse su trabajo ni un ápice más en serio de lo que estrictamente necesitan para que no les echen. Bueno, miento, de hecho sí que se lo toman casi siempre mucho más en serio, sobre todo cuando las condiciones de explotación son menos extremas, pero hasta cierto punto, en general la persona trabajadora sabe que al final del día no tiene control alguno y que su trabajo, en especial si es precario, puede desvanecerse en cualquier momento por decisión arbitraria (y rara vez explicada) del empresario, se siente indefens*, alienad*, y por lo tanto no puede asumir, y por lo general no asume, la responsabilidad de la tarea productiva más allá del mínimo estrictamente necesario. Así son las condiciones de explotación: no las marca la persona trabajadora, sino la persona explotadora y quizá ni siquiera ésta, sino que es una dinámica, un “sistema”, que incluso a éstas les viene en algún grado dada y de la que no pueden evadirse sin perder mucho: estatus, poder y riqueza material.

En el mundo anterior a la crisis (histeria) pandémica, así era la normalidad… y funcionaba, mal que bien. De repente todo eso ha colapsado: no se permite viajar a las personas trabajadoras, o apenas, pero la burguesía es incapaz a su vez de subir los salarios o mejorar las condiciones laborales (quizá no pueda pero tampoco quiere: está muy mal acostumbrada a ganar siempre, a tener una oferta de mano de obra casi infinita a la que puede pagar miserias y mantener en condiciones de casi esclavitud, y a que, cuando hay problemas, “papá estado” venga a sacarles las castañas del fuego con leyes, policía y subsidios varios). Con la histeria del covid-19 eso ha tocado fondo y lo ha hecho de manera que a mí mismo me ha costado entender: las personas trabajadoras han llegado a activar huelgas en muchos sectores, empezando por Italia, demandando el cierre (temporal) de sus empresas hasta que se pueda garantizar una seguridad anti-vírica que difícilmente puede lograrse sin disparar los costes de producción. Naturalmente estos son l*s trabajador*s semi-privilegiados, aquell*s que tienen o tenían cierta confianza en su seguridad laboral y que son capaces de ejercer la lucha sindical clásica en mayor o menor grado; el proletariado más puro, el precariado, se ha visto por contra abocado casi siempre al paro, a menudo sin colchón social alguno, y por lo tanto al hambre y la miseria más extremas.

Aún así los costes de vida siguen siendo más altos que los salarios que estarían dispuestos a pagar los empresarios en demasiados casos: puede que la persona trabajadora tenga que venderse por un salario de supervivencia pura pero los costes de esta supervivencia están demasiado altos, y lo están porque la burguesía ha conseguido sabotear el propio mercado del que tanto alardean para conseguir mayores beneficios de los bienes más básicos, en especial la vivienda y la energía. Decía alguien que “hay personas tan retorcidas que son capaces de patearse el propio culo”, pues esto se aplica también colectivamente a la clase burguesa sin duda, sobre todo cuando encarece sus propios costes mediante el aumento artificial del coste de la vida. Este problema lo han paliado mediante la inmigración semi-forzada, una nueva forma de esclavismo “voluntario”, que les iba proveyendo de mano de obra desesperadísima y sin derechos que iba cubriendo esos puestos de miseria y chabolismo, esos trabajos extremadamente duros y muy mal pagados que nadie más quería. Ahora, con las fronteras cerradas y los desplazamientos internos limitadísimos, no encuentran quien recoja la fresa… o el ruibarbo.

Y digo el ruibarbo porque es la verdura nacional de Inglaterra (apenas producida o consumida en ningún otro lugar) y lo que me ha motivado a escribir esto es que un tal Charles Tudor, que se hace llamar Príncipe de Gales y es heredero de una de las mayores fortunas del planeta (y que se parece extrañamente al carnicero de mi barrio), no ha tenido mejor idea que animar a sus súbditos a “hacer patria” trabajando en la cosecha. No, no se le ha ocurrido que el estado intervenga o nacionalice los campos y asegure salarios dignos, sino que pide a los y las inglesas que se auto-esclavicen por una miseria para que nada cambie en el orden capitalista, para que su inmensísima riqueza no se desvanezca. Naturalmente la respuesta popular es: “cosecha tú, principito principiante, que no has dado un palo al agua en tu vida”.

Pero esta situación, no nos engañemos, como la de las huelgas profilácticas, es una situación de tipo Oskawa: una demolición incontrolada de la economía que inevitablemente lleva a un desastre. Los y las trabajadoras no tienen por qué saberlo, no se espera de ellas que tomen decisiones, que hagan análisis sesudos, sino que respondan de forma relativamente sencilla al palo y la zanahoria, el problema es que la zanahoria no existe y el palo ahora se usa sobre todo para que no puedas salir a la calle a buscarte la vida. La burguesía se muestra súbitamente incapaz de mantener las condiciones de explotación, y por supuesto es incapaz de reformarlas (tampoco los burgueses son tan sesudos, les falta visión de campo en la gran mayoría de los casos, su zanahoria será quizá más gorda y sabrosa, su miedo al palo más escaso, pero tampoco se espera de ellos que hagan análisis macroeconómico, para eso tienen “economistas”, convenientemente degradados en lameculos profesionales incapaces por lo general de dar una mala noticia, mucho menos de promover el cambio radical de paradigma que es súbitamente urgente y necesario). Por eso entramos en la peor crisis jamás: porque no hay nivel, no lo ha habido en muchísimo tiempo; hace un siglo burgueses como Ford o Keynes eran capaces de comprender que cierto “socialismo” era necesario para que el Capitalismo sobreviviera, Keynes famosamente se propuso “salvar al Capitalismo de sí mismo” y durante un par de décadas o así, sus seguidores lo lograron. Pero entonces vino Margaret Thatcher con la idea opuesta: la de maximizar la plusvalía como fuera, reemplazando a “papá estado” por una absurda tarjeta de “crédito fácil”, creando la mayor burbuja especulativa jamás. Ha bastado un virus invisible para que ese esquema Ponzi de la infladora de helados colapse de la forma más catastrófica concebible.

Aunque, para ser francos, estábamos avisados: ya había colapsado hace 12 años pero, en vez de remediar los problemas, se apuntalaron; en vez de abaratar el coste de la vida, por ejemplo permitiendo que cayera el precio de la vivienda, se hizo lo imposible para mantenerlo alto; en vez de permitir que l*s reformist*s reformaran, se hizo lo imposible para reformarl*s en perritos falderos incapaces de exigir nada; en vez de aprovechar la crisis para hacer algo inteligente, se promovió la estupidez más absoluta y destructiva.

De aquellos polvos, estos lodos. En todo caso aquí estamos: sin salarios y condiciones dignas de trabajo que motiven a la mano de obra a recoger una cosecha que tiene toda la pinta de que va a pudrirse en los campos en gran medida porque nadie tiene las agallas de intervenir el sector a tiempo, arriesgando la ira de unos bancos al borde la quiebra. Por supuesto que habrá quien aún haga dinero especulando en cereales y verduras pero una hambruna de estas dimensiones son palabras mayores, si la clase obrera ahora está en “modo Oskawa”, simplemente dejando que la burguesía pague por sus maldades de forma casi pasiva, cuando haya hambre de verdad, y ya empieza a haberla en demasiados casos por culpa meramente de la “cuarentenitis”, del estado policial profiláctico e impráctico, la situación se volverá absolutamente incontrolable. Y no es un foco concreto que quizá pudiera ser apagado mediante violencia, es global.

La situación es ya desesperada y nadie quiere enfrentarla, sobre todo nadie en posiciones de poder, sea la clase burguesa, sean sus políticos de mierda. Por desgracia tampoco el escasísimo “liderazgo” obrero está a la altura en la gran mayoría de los casos: la postura es en general de reformismo, corto-placismo y falta de análisis en profundidad. El mensaje de Thatcher de “no hay alternativa”, de “es lo que hay”, ha cuajado demasiado profundamente, demasiada gente parece incapaz de ver la ineficacia extrema del Capitalismo terminal, la necesidad urgentísima de comunismo (o eco-socialismo o como se le quiera llamar) para salvar no ya a la clase obrera, sino a la mismísma Humanidad.

Aprenderemos a hostias… o nos extinguiremos por idiotas. Es lo que hay, esta vez de verdad.

estado español · estado francés · pandemia

Modelo coreano ya!

Ya es tarde, ya se ha perdido demasiado tiempo, demasiadas vidas y demasiada economía a la pésima gestión (es un decir) totalitaria del Régimen Español neofranquista.

modelocoreano

No sólo se refiere al estado español, en realidad es lo mismo en el francés, el italiano, el estadounidense, la mayoría de los estados de América Latina, Gran Bretaña, etc. El modelo de mala gestión de la pandemia “italiano” o “latino”, a base de ordeno y mando arbitrario e inútil, no funciona, es extremadamente destructivo de la economía y de los derechos humanos, pone en peligro muchísimas vidas condenadas a la miseria y no o apenas resuelve el problema sanitario o epidémico en sí.

Hay que cambiar radicalmente de rumbo: intervenir las empresas para hacer tests, mascarillas, respiradores y todo tipo de apoyo logístico, y en general para que no eche el cierre definitivo y podamos rebotar de toda la destrucción de empleo y tejido económico al menos en alguna medida. El parque de vivienda también debe ser colectivizado para asegurar que, confinad*s o no, todo el mundo tiene un hogar aunque la economía se hunda. En estos momentos sólo el socialismo decidido puede funcionar, pero, además de eso, por favor modelo coreano de gestión de la pandemia, algo que no sea una mera campaña de propaganda militar odiosa y despreciable.

Será una “guerra” metafóricamente hablando, pero a los soldaditos eso de las metáforas se les da muy mal. Se les da fatal todo lo que no sea disparar a matar, así que acuartelarlos y desplegar personal civil en su lugar, alguien que sí que haga algo aparte de molestar.

Euskal Herria · pandemia

Extrapolando la realidad de la pandemia en Euskal Herria

Extiendo aquí al detalle de Euskal Herria el análisis que hice ayer para varios estados europeos, evidenciando lo que podría ser las cifras aproximadas de infecciones reales por covid-19 a falta de tests sistemáticos. La metodología es la misma.

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Si esta extrapolación se aproxima a la realidad (y creo que sí), es evidente que la apariencia de gravedad que pueden producir las detecciones oficiales y la gravedad real oculta varía un poco y se aprecia directamente en la tasa de letalidad aparente (salvando el caso de Iparralde, aún prematuro para evaluar). Araba y Gipuzkoa están comparativamente peor de lo que las detecciones sugieren, mientras que Nafarroa está mejor (menos mal) e incluso se puede decir lo mismo de Bizkaia.

Convirtiendo las cifras extrapoladas a porcentajes, en Araba estaría infectada el 4,9% de la población (una cifra incluso mayor que la que estimo para Madrid, c. 4%), en Nafarroa el 0,6%, mientras que en Gipuzkoa y Bizkaia es el 0,5% aproximadamente. Aunque obviamente el problema existe en todo el país, la gravedad es muy distinta según los herrialdes, siendo casi diez veces mayor la incidencia real en Araba que en el resto del país (y dentro de Araba seguramente en localidades específicas como Gasteiz y Bastida sobre todo).

La incidencia (extrapolada, estimada) en el conjunto de Euskal Herria sería del 0,9% de la población.

A cuidarse, cuidar, tomar precauciones pero que no cunda el pánico, vale?

Europa · pandemia

Extrapolando la realidad de la pandemia en Europa a falta de tests sistemáticos

EJERCICIO DE EXTRAPOLACIÓN SOBRE LA PANDEMIA

extrapolación

Los tres primeros estados son los más claramente comparables, ya que la epidemia se expandió en ellos de forma casi simultánea, IT y GB son menos claramente comparables pero la diferencia de ritmo de propagación es de -1 y +1 semana respectivamente, como mucho, y muestran el mismo patrón de inconsistencia respecto a los datos de Alemania, donde al parecer se hacen muchísimos más tests.

Asumiendo que la tasa de mortandad real es aprox. la misma en todas las poblaciones (nada sugiere lo contrario), algo menos del 5% según los datos de China, algo más según los de Hubei, pero, ojo!,sólo c. 1,2% (sobre total de casos) según los de Corea del Sur, donde los tests son exhaustivos, entonces los muertos nos dicen (datos interpolados) aprox. cuánta gente tiene realmente el virus (mayormente no detectados).

En este ejercicio uso como referencia a Alemania (DE), el resultado no es necesariamente la verdad pero es una estimación, probablemente realista, aunque inevitablemente aproximativa, de la cantidad de casos ocultos, no detectados, con todo lo que ello implica, entre otras cosas que en Italia ya estaría infectada el 2% de la población y el 0,8% en el estado español, la inmensísima mayoría sin diagnosticar, gente que te cruzas en el supermercado, en el metro, en el trabajo, en tu propia casa quizá. Una cantidad que ya es imposible de controlar (harían falta millones de tests para localizarlos a casi todos).

Las medidas de confinamiento no pueden ya parar la dispersión de la pandemia (ni parándolo todo, recordemos que algunos de los focos son y han sido hospitales), pueden amortiguar algo pero sólo parecen extender la agonía y cargar el coste sobre la economía, cuyas consecuencias serán en breve aún más duras si cabe. Podría quizá amortiguarse si se distribuyeran mascarillas y guantes a toda la población pero cuando ni los sanitarios ni la policía los tienen, menos aún el común de los mortales. En Chekia han dado la orden de no salir de casa sin mascarilla, pero no te la dan, te tienes que buscar la vida, cosértela en casa en la mayoría de los casos (un poco kafkiano pero quizá funcione, desde luego mejor que disuadir del uso de mascarillas o no promoverlas).

Expectativas epidémicas: me temo que en la mayoría de los estados se infectará eventualmente la gran mayoría de la población, digamos el 80% y, aunque la tasa de mortandad final fuera sólo del uno por ciento, ello supondría cientos de miles de fallecimientos en cada uno de ellos, millones si la tasa es mayor. Eso sí, mucha gente ni sabrá que se ha contagiado: sus síntomas serán leves o inexistentes.

Expectativas socio-económicas: aunque el problema epidémico es muy grave, el efecto socio-económico de un parón prolongado será aún peor. La miseria mata, mata mucho.

Expectativas políticas: me da auténtico pánico el fascismo y la militarización que se está produciendo en torno a esta epidemia: al parecer los estados, al menos en la Europa Latina, sólo saben responder paseando a la policía y soldados, sin proporcionar medidas eficientes de tipo refuerzo real de la sanidad, tanto a nivel hospitalario como de calle. Si el hospital militar mayor del reino no tiene ni siquiera cañerías, cómo espera la gente que los militares solucionen nada?! Que los pongan a coser mascarillas si acaso! Que hagan algo útil, manduconear y aterrorizar a la población no sirve de nada, por lo menos no contra la epidemia. El lenguaje bélico-represivo tampoco sirve, que las ruedas de prensa sobre la pandemia parezcan una junta militar menos aún. Son los y las trabajadoras civiles quienes realmente mantienen todo funcionando y pueden ser organizados (de motu propio o por dirección estatal) a producir los bienes necesarios en una situación así. Pero eso no se está haciendo desde los estados, las medidas socialistas (planificación estatal) brillan por su ausencia. La centralización excesiva tampoco ayuda, porque en demasiados casos sabotea las iniciativas de ámbito territorial, que pueden ser tanto o más eficientes y generarían una diversidad de marcos de actuación, cuyas formas más eficaces pueden ser imitadas por quienes operan de manera menos eficiente al principio. La uniformidad no es útil: es rígida e ineficaz, la diversificación es mucho más creativa y maximiza la eficiencia de forma más dinámica y flexible.

estado español · Europa · fascismo

Malvenidos al Fascismo Medicalizado

Con el pretexto del covid-19 nos acaban de decretar las medidas más fascistas, totalitarias, orwellianas, jamás imaginadas. Ni en lo peor del franquismo las libertades estaban tan extremadamente restringidas como lo que acaba de decretar Pedro Sánchez.

Es una barbaridad totalitaria inaceptable y me da igual que sea por la peste negra, no hay excusa alguna concebible para esto, mucho menos un bichito invisible que a lo sumo es como una gripe mala. No se puede aceptar esta supresión totalitaria de los derechos humanos bajo ningún pretexto.

Ha habido casi dos meses desde que empezó la alerta por el covid-19 en Wuhan y no se ha hecho nada de nada: ni se han preparado stocks de tests, ni se ha reforzado el sistema sanitario, ni se ha garantizado el acceso a mascarillas. Cuando la gente va a la sanidad preocupados de ser posibles vectores del covid-19, se les manda a casa de mala manera en vez de hacerles la prueba de rigor, cuando la gente compra mascarillas para intentar prevenir la difusión del virus se nos dice que las mascarillas no sirven (sí sirven aunque no sean perfectas, lo que pasa es que no quieren que ocultemos el rostro), cuando llega la epidemia a Europa, por miedo a tocar la economía, no se cierran las fronteras a tiempo. Cuando por fin se hace algo es todo de golpe y sin sentido: no se ponen los medios para micro-gestionar foco a foco, caso a caso, sino que se declara que todo es Wuhan.

Ojo: en China, por muy totalitarios que sean, nunca hicieron esto. Cerraron ciudades pero no provincias enteras, ni siquiera Hubei. Tampoco en Korea, donde el gran número de casos se debe a que están haciendo los tests a todo a todo cristo con síntomas, por lo que detectan prácticamente cada caso (la mayoría leves, por eso tienen pocos muertos). Pero en Europa se está haciendo todo al revés: no se interviene la sanidad privada para ponerla al servicio de la sociedad, no se suspenden los privilegios de patente para poder hacer tests a manta en una farmacéutica intervenida, no se hace nada realmente en positivo: de hecho se toman medidas negativas como reducir el transporte público (para que tengamos que agolparnos aún más?), nadie está forzando a Zara a que tejan mascarillas en vez de jerséis. Pero eso sí tú y yo confinados en casa… por si acaso, para que no molestemos a los dictadorzuelos de tres al cuarto.

Casi prefiero la inacción de Boris Johnson (que tampoco, que conste) a la sobrerreacción disparatada de Conte y Sánchez.

Se está haciendo mal? No. Peor? Tampoco. Lo siguiente: se está haciendo fascismo y el fascismo no es aceptable en ningún caso. Que no te engañen: los derechos humanos, civiles y políticos deben estar por encima de toda otra consideración, ninguna “gripe” de mierda justifica esta tiranía. No pasarán!