Europa · Euskal Herria · Prehistoria

Dos comunidades vascónicas muy distintas en el Alto Ebro calcolítico

En lo que es ahora Arabako Errioxa, hace 5500 años había dos comunidades diferenciadas, tanto en cómo enterraban a sus muertos, como en su dieta, según concluye un nuevo estudio mencionado por PhysOrg.

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La Huesera, uno de los yacimientos estudiados

Por un lado, las gentes del llano enterraban a los suyos en dólmenes de corredor como el de la foto y su dieta era muy altamente neolítica (de base vegetal, sobre todo en la infancia), lo que les provocaba muchas caries (causa: cereales o carbohidratos en general). Por el otro, las gente de las colinas, enterraban a los suyos en cuevas y tenían una dieta basada en carne, más sana, y además se amamantaban en la infancia durante períodos más extensos (o bien consumían ya leche de ganadería en abundancia, o ambas).

También sugiere el estudio que había conflictos ocasionales entre ambas comunidades pero no como para construir barreras protectoras aún.

Es conocido desde 2012 que tanto en Arabako Errioxa como en Erribera existían en el Calcolítico (Edad del Cobre) dos comunidades muy diferenciadas, que se distinguían por la tolerancia o intolerancia a la lactosa en la edad adulta, pero que fueron enterradas conjuntamente en lo que parecen ser “cementerios militares” (esencialmente hombres, heridas de guerra). Es decir: es cada vez más evidente que en la zona sur de nuestro pequeño país, en el Alto Ebro, se aprecia la existencia de dos poblaciones diferenciadas en lo genético y cultural pero que colaboraban entre sí.

Esta diferencia es con muchísima seguridad la diferencia entre el Neolítico Vascónico 1 (tipo genético sardo) y el Neolítico Vascónico 2 (tipo genético vasco, con mucha más mezcla paleoeuropea, c. 40%, con capacidad de digerir la leche como adultos y con una “pool” genética haploide “moderna” (ADN-Y R1b y ADNmt con altas frecuencias de H). Esta segunda población “proto-vasca” de alguna forma se expandió en el Calcolítico final (probablemente en el Campaniforme en gran medida), reemplazando a población de “tipo sardo”, más antigua en gran parte de Europa, e influyendo incluso en la población ya indoeuropeizada de Alemania, etc. Los detalles de este proceso no están nada claros, en gran parte por escasez de investigación arqueogenética en el Estado Francés (un origen muy probable), la propia Hego Euskal Herria y otras zonas zonas de Europa Occidental y Septentrional que pudieron haber jugado un papel crucial en este proceso de transformación demográfica, que es el que sentó las bases de las poblaciones modernas de Europa Occidental.

 

Notas:

 

  1. El Neolítico Inicial de Paternabidea (Nafarroa) y Gurgy (Borgoña) muestra ya frecuencias modernas de ADNmt, no sólo alto en H sino con las proporciones “correctas” de U5 y el conjunto de haplogrupos neolíticos (J, T, X, N1 y N2). Lamentablemente no ha habido aún investigación arqueogenética detallada en toda esta zona del Estado Francés y regiones aledañas, donde casi sin duda se formó el núcleo “proto-vasco” de las poblaciones europeas modernas.
  2. El primer caso claro documentado de “proto-vasco” con ADN-Y R1b-S116 (el patrilinaje más común en Europa Occidental y particularmente dominante entre vascos y “celtas” insulares, con origen aparentemente en Aquitania o cercanías) es nítidamente de tipo autosomal vasco, por mucho que algunos se empeñen en describirlo fanáticamente como “indoeuropeo” (en absoluto se parece a los indoeuropeos tempranos documentados en Europa Central o del Este, sino a los vascos modernos o las poblaciones megalíticas de la Escandinavia neolítica). Vide: https://forwhattheywereweare.blogspot.com/2018/03/oldest-known-iberian-r1b-s116-and-df27.html y https://forwhattheywereweare.blogspot.com/2018/03/quickie-pre-indoeuropean-evolution-if.html
  3. Por claridad, en este gráfico de Bycroft 2018 (anotado por mí) podemos apreciar tanto la evolución de la genética autosomal de las poblaciones de Iberia (conjuntos 1 y 2: tipo sardo o Vascónico-1, conjunto 3: tipo vasco o Vascónico-2), así como la gran diferencia con los indoeuropeos reales de la Cerámica de Cuerdas. Incluso del presunto “indoeuropeo” (vasco!) de Olalde, que muy claramente se agrupa con los vascos modernos, proto-íberos del Bronce, primeras granjeras de Escandinavia, etc.:

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    Nota: las líneas punteadas sugieren la mezcla principal que produce los “españoles” modernos, hacia las poblaciones ya indoeuropeizadas “francesa” e “italiana”, seguramente indicando la colonización celta y romana respectivamente.

Agradecimiento especial a Stone Pages por mantenerme informado.

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Jasa, baserri y estado vasco

En respuesta al artículo de Hauspoa ‘El hilo rojo de la historia’ (publicado en castellano en Borroka Garaia Da!) El título ad-hoc parafrasea al famoso libro de Engels “La familia, la propiedad privada y el estado”, siendo (para los no-euskaldunes): “jas(a)” = clan y “baserri(a)” = caserío, granja-hogar tradicional vasca, legalmente indivisible, pilar conceptual del derecho vasco.

Me gustaría ayudar a responder a esas preguntas (vide artículo citado) que quedan pendientes al final, aun cuando ni siquiera sé si se pueden responder directamente tal y como están formuladas.

Para empezar: “comunidades campesinas”? Yo diría que la Revolución Neolítica es ya una forma de opresión, o al menos de degradación (evolución contradictoria como poco), ya que nuestra biología básica (incluidas psicología y sociología de corte genético) es netamente cazadora-recolectora, quien busque el comunismo primitivo en el campesinado encontrará muchas contradicciones pero quien lo busque en la caza-recolección lo encontrará siempre, y aunque suele encontrarse división de roles productivos de género también se encuentra ahí igualdad de género a nivel fundamental, que se empieza a ver dañado en el Neolítico, con más claridad en las sociedades pastoriles por lo general.

En este sentido, en la Europa Occidental pre-Indoeuropea podemos observar tres fases:

1º – La fase paleolítica, con muchas fases internas, que es pre-vascónica (pero contribuirá de manera secundaria a lo vasco) y que en su encarnación final epi-magdaleniense llamo ‘paleoeuropea occidental’. Entonces habría comunismo primitivo e igualdad esencial de género, lo mismo que se observa en todas las sociedades cazadoras-recolectoras del planeta.

2º – La fase neolítica, que es vascónica ya aunque en la mayor parte del territorio aún no vasca o proto-vasca (sino de tipo sardo genéticamente hablando), que fue causada por una colonización acelerada desde Asia Menor y Grecia, llegando a EH hace unos 7000 años. Es probable (en mi opinión) que en la zona entre Navarra y Borgoña (al menos, también se aprecia poco después en la región escandinava, pero no la mayoría de Iberia, ni en Irlanda, ni en Languedoc, ni en la mayoría de Alemania, ni en Italia tampoco) se empezara a formar una población mestiza proto-vasca hacia esas fechas (pero necesitamos más investigación en esta zona). En todo caso el las lenguas vascónicas deben haber llegado en esa época y las poblaciones mestizas “proto-vascas” también las adoptaron. Culturalmente no está claro si ya había patriarcado o no o si en algunos lugares sí y en otros no. Lo que sí que hubo fue sin duda guerra y violencia, al menos en Alemania, violencia que en algunos casos parece tener elementos sexistas y muy brutales.

3º – La fase calcolítica (cobre y piedra) avanzada, hace unos 5000-4000 años, con continuidad en la Edad de Bronce, en la que se aprecia por un lado la expansión indoeuropea inicial sobre poblaciones mayormente vascónicas de Europa Central, Balcanes y Escandinavia (a partir del sur de Rusia, que es la cuna de lo Indoeuropeo) y por otro, en Europa Occidental, la expansión de poblaciones de tipo proto-vasco, con la cultura de Artenac primero y del Vaso Campaniforme después (aunque ojo: el Campaniforme es complejo), a partir de probablemente Aquitania y zonas adyacentes. En esa época vemos en Iberia un reemplazo poblacional de tipo genético vasco (indistiguible de los vascos modernos “purarraza”) y en las Islas Atlánticas un tipo genético similar al de los modernos “celtas”, que es muy similar al vasco pero podría tener alguna mezcla indoeuropea. En Alemania apreciamos también un avance del tipo vasco pero sin realmente socavar la base indoeuropea (mestiza) establecida previamente por la conquista de la cultura de la Cerámica Cordada y en la República Checa lo que vemos es cambio cultural hacia el Campaniforme (de origen sudoccidental) pero sin aportación genética proto-vasca alguna (estricta continuidad indoeuropea con cambio cultural nada más). En esta época, si no antes, se desarrolla con mucha seguridad la propiedad privada, el comercio (probable rasgo central del fenómeno campaniforme proto-vasco) y al menos en las zonas más desarrolladas (Iberia meridional sobre todo) una clara especialización laboral y formación de una sociedad de clases, probablemente con algunos elementos patriarcales ya.

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El Azuer, castillo proto-íbero

En el Bronce del Sudeste Ibérico por ejemplo (cultura o civilización de El Argar y afines) vemos con mucha claridad esta sociedad de clases y patriarcal, así en la motilla (castillo) del Azuer (La Mancha), que son casi con certeza absoluta gente proto-íbera y de genética vasca, vemos tres clases nítidamente diferenciadas por la nutrición: la de “alta calidad” (la familia del barón o castellano seguramente), la de “calidad media” (probablemente soldados y sus familias) y la de “baja calidad” (la mayoría, sirvientes) y vemos también que las mujeres jóvenes de esta clase baja sufren más (indicio de patriarcado y abusos sexistas). Por contra en el Neolítico catalán vemos igualdad social, incluida de género. Ref. para ambos estudios: https://forwhattheywereweare.blogspot.com/2011/03/childhood-and-death-in-neolithic-and.html
Es decir: lo que aprendemos es que los proto-vascos, en este caso proto-íberos pero misma cosa en términos genéticos y generalmente culturales, podían desarrollar por su cuenta, sin necesidad de invasiones indoeuropeas o de otra índole, sociedades clasistas y patriarcales. Probablemente eso se aplique menos a lo que más tarde llamaremos Vasconia o Euskal Herria pero es sobre todo por “subdesarrollo”, por ser una periferia en términos civilizacionales.

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Bolunburu, oppidum del Hierro

4º – La fase de la Edad del Hierro, que empieza realmente al final de la Edad de Bronce, con la expansión de la cultura italo-céltica de los Campos de Urnas, que son invasiones indoeuropeas al sur de los Alpes y al sudoeste del Rin, más tarde reforzadas en el Hierro, sobre todo con la cultura plenamente celta de La Tène, y ya en la fase histórica con la invasión romana, que es un auténtico período colonial al servicio de la metrópolis italiana. Esta fase es un exacerbamiento de los procesos de apropiación ya presentes en las fases anteriores y por supuesto de establecimiento de una cultura más fuertemente patriarcal (palabra latina, de “pater familias”, con autoridad de vida y muerte sobre toda la “famlia”, conjunto de servidores domésticos o “famuli”, por extensión la mujer, las hijas y también los hijos varones, al menos los menores de edad).
En esta fase se produce la conquista romana de “Vasconia” (Aquitania seguramente es un término menos anacrónico), Cantabria y Asturia, que también eran países preindoeuropeos, vascónicos, digan lo que digan. La conquista comienza con la campaña de Craso el Joven, probablemente buscando la gloria personal, en el contexto de la campaña de César contra los galos. Somete a las naciones (tribus o estados) hasta el Bidasoa y Pirineo pero César constata que naciones más remotas de los aquitanos aprovecharon la llegada del invierno para evadir la sumisión, esas naciones son sin duda las de Hegoalde, vascones, varduli, etc., quizá incluso cantabri. Naciones que serían conquistadas después en varias campañas, muchas de ellas muy oscuras (varios triunfos por “pacificar Hispania” pero sin detalles), culminando en la Guerra Cántabra, que fue una auténtica guerra asimétrica, tras la que se obligó a los cantabri (pero se aprecia también en Bizkaia) a abandonar sus “oppidae” (poblados fortificados) en las cimas de las colinas y a residir en los valles. P.e. aquí en Bilbo, se abandona Malmasin y se funda la colonia de Flavibriga en la localidad preexistente de Portus Amanus (Puerto Abando?, por coordenadas necesariamente es Bilbao o cercanías, ya que está al sur-sudeste de la desembocadura del Nerva, pronúnciese “nerua”).
Durante unos cinco siglos seguiremos en esa subordinación colonial, con la única pequeña mejora de la formación de la provincia de Aquitania Tertia (Novempopulania) por la insistencia de cierto prohombre al que le inscribieron una estela (no recuerdo el nombre), ya en la época terminal de Diocleciano.

 

5º – Feudalismo y Bagauda: El feudalismo se inicia precisamente con Diocleciano (fines del s. III), soldado dálmata golpista que detesta Roma (y casi muere de indignación cuando por fin la visita y es tratado de tú a tú). Diocleciano no sólo troceó el Imperio sino que estableció la obligatoriedad de herencia del oficio de padre a hijo y favoreció el “colonato” (servidumbre de la gleba), su reforma monetaria radical destruyó la economía mercantil urbana y agrarizó el Imperio en crisis. A partir de ahí estos rasgos se profundizan, con los oligarcas terratenientes cada vez presionando a más y más campesinos libres a convertirse en siervos (coloni, “servus” aún significaba esclavo) y además se impondrá la religión cristiana (neo-judía) a partir de su sucesor Constantino (principios del s. IV) obligatoria a partir de Teodosio (fines del s. IV). Tras la muerte de Teodosio el Imperio Occidental colapsa rápidamente, en parte por las invasiones germánicas (visigodos desde el este y vándalos desde el norte sobre todo) pero también por las revueltas campesinas llamadas “bagaudae”, que en ese momento estallan en Helvetia y, sobre todo en Aquitania y la zona alta de Tarraconense (es decir: en “Vasconia”). Esta última revolución campesina no es nunca derrotada del todo y sienta las bases de lo que luego conoceremos como derecho pirenaico, navarro o vasco, que no es romano ni feudal, sino otra cosa, algo muy nuestro y en general bastante mejor que el derecho romano.También es sin duda responsable del milagro de la supervivencia del euskera en medio de lenguas romances (latín vulgar).
Así vemos en la primera “edad oscura” (o altísima Edad Media) cómo durante dos siglos, del Ebro al Garona y de Cantabria a zonas indeterminadas del Pirineo, existe una Zona Libre que no acaba de ser conquistada ni por godos ni por francos. Es en esta época cuando se empieza a usar el término “vascones” (singular latino “vasco”), aunque a veces se usa “cántabros” y “Cantabria”, en particular por los visigodos, que crean el Ducado (marca fronteriza) de Cantabria, precursor distante de Castilla, en la zona al sur de la actual Cantabria, de Merindades, pero incluyendo La Rioja y Tutera, con algunas incursiones más al interior que no parece que fueran nunca consolidadas. Esta Zona Libre (o la mayoría de ella, Cantabria parece que se pierde al estado visigodo entonces) se acabará constituyendo como Ducado de Vasconia, tras la invasión franca de principios del siglo VII. Es en este momento cuando, a pesar de mantener sin duda en importante medida sus raíces revolucionarias campesinas, Vasconia (ya con ese nombre) se convierte en Ducado, en monarquía, y entra ya al orden feudal medieval formalmente.

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Antso VII ‘Azkarra’, que cedió media Navarra a Castilla sin luchar siquiera

Esta situación monárquico-feudal se irá agudizando en las siguientes fases estatales vascas que son Pamplona y Navarra. Nunca hay una ruptura total o radical con el derecho pirenaico, no hasta la Revolución Francesa al menos, pero sí que creo que debemos hablar de degradación paulatina del espíritu revolucionario vasco en estas condiciones, hasta el punto que la Navarra foral llegó a tener una corte (parlamento) estamental, típicamente tardo-feudal. En este sentido creo que hay que dejar de idealizar el estado navarro, que es derivado del derivado del derivado de la revolución constituyente vasca o Euskal Bagaduda, en un proceso de concesiones y adaptaciones que en general favorecen a los poderosos y a los extranjeros. Sin embargo, en algunos territorios, esa degradación feudalizante fue mucho menor, en particular en la costa (entonces de menor importancia), donde vemos como no aparecen castas feudales o incluso se mantiene, al menos en Lapurdi, la igualdad legal de mujeres y hombres, ref: https://www.academia.edu/682017/The_Remarkable_Role_of_Women_in_16th_Century_French_Basque_Law_Codes

6º – Revolución industrial, Capitalismo y destrucción parcial o total de las autonomías vascas “forales”. Sólo apuntarlo porque es la fase final o más reciente pero ha sido analizada muchas veces y no me siento capaz de añadir nada que no sea conocido.

geopolítica · guerra · imperialismo

Guerra!

Los locos están al mando y nos van a matar. Trump huye hacia delante forzando la guerra contra Irán, que es la palanca ineludible de la Tercera Guerra Mundial. Porque esa guerra que acaba de comenzar no es sólo contra Irán o su régimen islamo-fascista, sino contra China y Rusia, grandes potencias nucleares que no pueden permitir que su aliado clave caiga. Es una locura total pero al viejo decrépito loco Trump parece importarle una mierda, erróneamente confiado en los pasados “éxitos” de la política agresiva estadounidense en Asia Occidental y Central, hace casi dos décadas, cuando Rusia y China eran aún tímidos.

Cuando escribo esto Irán ha bombardeado dos bases militares de EE.UU. en Irán en retaliación por el asesinato de un alto comandante iraní (y otro iraquí). Trump claramente quiere esa guerra y va a responder de manera brutal, pero Irán ha demostrado que no se va a achantar y tiene medios para responder contra los vasallos de EE.UU. en la región, desde Israel hasta los Emiratos Árabes Unidos.

Una vez que EE.UU. bombardee Irán, lo que ocurrirá casi sin duda en los próximos días, quizá desde su base genocida de Diego García (Océano Índico), a donde está desplegando media docena de bombarderos B-52, quizá desde sus bases en el secuestrado Baréin, quizá desde las bases que tiene en Europa (España, Italia, Alemania, etc.), la guerra habrá comenzado. Irán procederá a bloquear el Golfo Pérsico, el petróleo se disparará en los mercados (para alegría de unos pocos y lamento de la gran mayoría) y Trump intentará movilizar a EE.UU. y a toda la OTAN para una prolongada guerra, algo que sin duda va a chocar con el rechazo de amplísimos sectores de la población.

Pero como digo el conflicto va muchísimo más allá de Irán, para China, Rusia e incluso India, Irán es un socio amistoso. Para China es una pieza clave en su “Ruta de la Seda” (rebautizada recientemente como “Road and Belt”) con la ambición de establecer al menos parcialmente rutas comerciales con Europa por vía continental. Hace unos días apenas, justo antes de que estallara la crisis en nuestras narices, India, Irán y Rusia firmaban un acuerdo para un proyecto comparable, evitando en parte así el Canal de Suez y buscando vías más cortas para el comercio de India con el Norte de Europa a través de Irán y Rusia.

Estados Unidos está tratando de boicotear todos esos proyectos con esta absurda guerra y los estados de la OCS no se van a quedar de brazos cruzados, al menos no China y Rusia. Exactamente qué harán no lo sé pero sí que me parece que si EE.UU. insiste en seguir por la vía de la guerra, a China muy en especial no le va a quedar otro remedio que ir a la guerra con la superpotencia norteamericana. Podría invadir Taiwán, podría intervenir en Afganistán unilateralmente, chocando con las fuerzas de la OTAN allá desplegadas, podría pasar casi cualquier cosa, la verdad.

Cualquier cosa incluyendo la guerra nuclear. Las guerras se sabe cómo empiezan pero no cómo acaban y en este caso el riesgo de guerra nuclear es extremo, mayor que en la famosa crisis de los misiles cubanos. No estamos en 2001 ó 2003 cuando EE.UU. aún lograba salirse con la suya unilateralmente anta la pasividad perpleja de China y Rusia. China es ya la mayor superpotencia económica global en términos de PIB (PPC, y casi en PIB nominal) y sus fuerzas armadas llevan décadas preparándose para algo así. Hace no mucho Rusia garantizaba militarmente la soberanía venezolana, China la de Nicaragua (donde está financiando un ambicioso proyecto de canal transoceánico), cómo no van a garantizar la soberanía de un aliado aún más importante como es Irán?! Es impensable que ésto no conduzca, en caso de que continúe la escalada, a una guerra mundial.

Y, obviamente, una guerra mundial en la era de las armas nucleares es “impensable”… lo que no quiere decir que no ocurra. Al final hay una serie de líderes, muy pocos, con la capacidad de tomar ese tipo de decisiones y al menos uno de ellos, Donald Trump, ha demostrado que está loco de remate, que está más que dispuesto a sacrificar el mundo y a la Humanidad a su idiotez megalomaníaca.

Tenemos que detener esta guerra pero ya! Como sea!

 

PD- Mapa de alianzas (colores, aproximativo), bases (morado = USA, que además tiene bases en Europa y en Diego García, al sur de India, azul = GB y Francia, rojo = China) e insurgencias (estrellas) en la región:

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Cómo NO conversar con un fascista…

En respuesta a: https://www.elsaltodiario.com/extrema-derecha/marcia-tiburi-no-existe-el-fascista-total

El fascismo no discute, ordena. Yo vengo de una familia en gran parte fascista militante y da igual: es como hablar con una pared, a no ser que seas una figura de autoridad para ellos (padre, cura, su líder), no te van a escuchar ni entender.

Algunos no son muy listos (es una tendencia: a mayor inteligencia se tiende más a la izquierda y al ateísmo) pero también los hay inteligentes: mi abuelo era una persona con pasión por la historia y los libros, tenía una biblioteca inmensa, pero era fascista militante (y fue así como conoció a mi abuela durante la guerra civil, otra activista fascista, maestrilla que decía que le gustaban los niños firmes, aunque luego era una blandengue, que me regalaba libros que ella no había leído). A nivel personal, sobre todo si eres su “nietísimo” por lotería biológica (mi caso), pueden ser muy majos y tal, pero a la hora de la verdad siempre van a estar con su líder, con su autoritarismo, con su religión, sus adoración por lo militar y su farsa de patria piramidal.

Y con la familia patriarcal, que es quizá lo que más veneran de todo.

Al final el fascismo es patriarcado puro, es una obsesión por ese orden patriarcal, siempre amenazado por la libertad de las personas, no es “pulsión de muerte” sino pulsión de orden, de disciplina, sadomasoquismo no sexual (a veces puede cruzar a lo sexual, claro, pero Freud ya sabía que “todo es sexual” aunque en apariencia no lo sea). El fascista no está lleno de odio sino de miedo, el miedo es la base del odio, se odia a lo que se siente como amenaza, aunque con más facilidad a la amenaza “débil”, a la amenaza “desde abajo”, el odio no es una emoción primaria sino una combinación de miedo y rabia. Pero lo que predomina es el miedo: miedo a la quiebra (inevitable) del orden en el que han sido adoctrinados desde niños, a menudo a cinturonazos.

El fascista siempre añora el pasado (por eso es derecha, consevadurismo, reacción, y no es lo mismo que el socialismo autoritario), un pasado que siempre “fue mejor” (añoran la simpleza de su infancia) y que nunca debería cambiar, el cambio que induce el capitalismo (esencialmente descodificador aunque lo sea de mala manera corrupto-mercantil, vide “El Anti-Edipo” de Deleuze y Guattari) les irrita mucho, y lo que más les irrita es el liberalismo moral, que consideran corrupción y decadencia, con el que el capitalismo se encuentra cómodo (es mercantilizable) pero el fascismo no.

El fascismo no reconoce problema alguno en el capitalismo porque la propiedad privada es parte de su orden patriarcal-militarista y de hecho en cierto grado el capitalismo es un “virus descodificador” que juega a nuestro favor contra su obcecación totalitaria-reaccionaria, heredera del patriarcado militarista romano pero también del patriarcado ideológico cristiano (menos palpable en los evangelios quizá pero mucho en todos los demás libros “sagrados” desde Moisés a Pablo y desde luego en la doctrina y estructura de la Iglesia Católica). Para mi abuelo fascista en su intelectualidad de extrema derecha y de clase media-alta venida a menos, el mayor problema era cómo conseguir el mejor líder, estaba dividido entre el sistema electoral oligárquico y el hereditario monárquico, pero la figura de un jefe patriarcal supremo (que puede ser ocasionalmente una mujer, que conste, pero no en general) pero eso de que el pueblo elija o de que no exista una jefatura vertical clara era anatema, una auténtica desgracia, el clasismo por mucho que fueran meros aspirantes kafkianos, siempre a las puertas de “El Castillo”, nunca capaces de cruzar a los dominios del Poder, les parece esencial.

Mi abuela p.e. distinguía entre “personas” y “gente”, donde “personas” eran individuos selectos de las clases elevadas, presumiblemente con educación, formalidades, y por lo general pero no necesariamente de derechas, y “gente” era esencialmente el proletariado y la bohemia. Son gente que creen en la estructura de poder y en estar próximos al poder, que no creen en la democracia ni en el pueblo, en este sentido su patria tan cacareada es una farsa total, porque excluye (o más bien segrega en la servidumbre y subordinación) a la inmensa mayoría de cada país, pero mientras éstos sean tontos útiles dispuestos a creer que participan de la pirámide del poder aún de forma subordinada, son “de los nuestros” aunque sean “gente” (plebe). Eso es el fascismo y no hay nada que hablar con ellos porque te van a ignorar y van ir corriendo al curilla o a Intereconomía a buscar confirmación de su fe maligna en caso de consigas sembrar una semillita de duda. No están abiertos, si lo estuvieran no serían fascistas.

Sí existe el fascista total, lo sé por experiencia, y no hace falta que sea Mussolini, los fascistas totales que yo he conocido eran (o son) bastante pringados (y pringadas porque muchas eran/son mujeres).

Europa · Genética · Prehistoria

La última paleoeuropea

Adjunto una representación artística de una de las últimas Paleoeuropeas de lo que ahora es danish-prehistoric-stone-age-womanDinamarca, que nos dejó accidentalmente su genoma en una especie de “chicle” de resina de abedul que masticó y desechó y que fue preservado en condiciones de sellado natural, permitiendo recuperar no sólo su genoma sino el de sus bacterias e incluso de los seres que había comido recientemente, en concreto avellanas y ánade real.

La mujer vivió hace unos 5700 años, ya en pleno Neolítico, y es, junto a Blatterhöhle (Westfalia) una de las últimas paleoeuropeas (descendientes puras de los cazadores-recolectores del Paleolítico) conocidas. Su genoma es muy similar al de otros Paleuropeos de tipo “occidental” (en realidad extendidos hasta los Balcanes, y en forma algo mezclada hasta el corazón de Europa Oriental misma). Era gente con la piel más oscura que los actuales europeos pero con característicos ojos azules. Aunque solemos asociar los ojos claros y la piel clara entre sí, en realidad en Europa tienen orígenes totalmente distintos: los ojos azules son paleolíticos, la piel clara es neolítica (seguramente adaptación forzosa a la escasez de pescado en la dieta, que obligaba a “fotosintetizar” la vitamina D en la piel o pagar muy caras consecuencias). Estos rasgos así como un cabello de tono oscuro parecen confirmados o al menos sugeridos en este caso por los marcadores genéticos secuenciados.

El hallazgo provinene de Sylthom, en Lolland, una isla al sur de Dinamarca, extensa pero poco poblada incluso hoy día, que se revela ahora como antiguo refugio para algunos de los últimos cazadores-recolectores no extremo-norteños.

En esas fechas, la mayoría de Dinamarca, así como las regiones vecinas de Suecia meridional, etc. estaban ya habitadas por granjeros neolíticos de cultura megalítica (dolménica), cuyo genoma conocemos por las cuatro muestras de Gökheim (Vastergötland, Suecia), extremadamente similares a las de los vascos modernos. Por contra la mayoría de las poblaciones neolíticas secuenciadas hasta la fecha en Europa Occidental, Central e incluso del Sudeste son tipo “sardo”, como el famoso Ötzi de los Alpes. Con pequeñas variaciones eso era así en Irlanda, en Iberia, en Alemania, en Hungría, etc.: en la colonización inicial hubo muy poco (aunque no cero) mestizaje con los paleoeuropeos. Sin embargo este tipo “vasco” que es primariamente neolítico pero muy mezclado con los paleoeuropeos (c. 60-40%), tuvo que formarse por una interacción de larga duración entre ambas poblaciones: la de los colonos neoeuropeos tipo “sardo” y la de los aborígenes paleouropeos como esta mujer de Lolland. Sabemos por Gökheim que al menos en Escandinavia Sur ese mestizaje ocurrió muy pronto pero en otros lugares (mayoría de Iberia e Islas Británicas al menos) será la población mestiza tipo “vasco” la que reemplazará posteriormente a la población neoeuropea tipo “sardo”, muy aparentemente este reemplazo ocurrió con la cultura del Vaso Campaniforme y su origen es improbable que esté en Europa del Norte sino en la zona escasamente investigada entre el Alto Ebro y el Rin, donde algunos datos (ADNmt “moderno” muy temprano, alelo de la tolerancia a la lactosa) sugieren que se formó otra población mestiza similar a la de Escandinavia. Más investigación es sin duda necesaria, por supuesto.

En todo caso los paleoeuropeos como la mujer de la imagen ya no existen como tales. Ella fue una de sus últimas representantes. Sólo quedamos mestizos. Así se formó Europa tal y como la conocemos, aunque nos deje un regusto amargo.

 

Referencias:

Europa · Serie: Europa Vascónica

‘Europa Vascónica’. Capítulo 3: por qué el Neolítico principal europeo debe necesariamente ser ‘vascónico’? Razones genéticas, lingüísticas y culturales.

Capítulos anteriores: 1, 2

Esta es una pregunta que me surge continuamente; hay desde gente que se adhiere a la antigua idea de la continuidad paleolítica vasca, hasta quienes parecen creer que “lo vasco” viene del espacio exterior o algo así (incluyo aquí las absurdas conjeturas sobre la “vasconización tardía” con que tanto el nacionalismo español, como el francés, como incluso aislacionistas vascos que veneran la excepcionalidad étnica de forma extrema, nos bombardean continuamente). Yo mismo era partidario hasta hace unos años de la teoría de continuidad paleolítica vasca, la arqueología, de manera engañosa parecía en algún grado apuntar hacia ello y la arqueogenética estaba aún muy inmadura para desvelar la realidad prehistórica. Múltiples prejuicios tradicionales convergían en rechazar un posible origen mediterráneo para esta etnia, en especial su extremo occidentalismo genético, conocido desde la época de los grupos sanguíneos, allá por principios del siglo XX.

Pero en ciencia hay que estar dispuesto a cambiar de opinión, si no fuera así, sería pseudociencia (abuso del discurso de apariencia científica para respaldar, con pocos y malos datos, ideas preconcebidas). Y yo tuve que cambiar de opinión a medida que se acumulaban datos tanto arqueogenéticos como lingüísticos que no me daban la razón sino que cuestionaban el paradigma de continuidad paleolítica que había defendido hasta entonces, abierto a otras posibilidades pero con bastante convicción en todo caso.

Hay dos líneas de evidencia que demuestran de manera casi apabullante que el vascónico (la familia lingüística de la cual sólo sobrevive el euskera) y los aspectos culturales y genéticos que la acompañan se originaron en el Neolítico de Asia Menor y Grecia:

  1. Arqueogenética: la evidencia del ADN antiguo lleva casi una década demostrando que hubo un masivo reemplazo poblacional, colonización, en el Neolítico Inicial y que esta población colonizadora (cuyo fósil viviente son los sardos) es el constituyente principal de la genética vasca, aunque ésta se encuentre mezclada con la genética aborigen paleoeuropea (aprox. al 40%).
  2. Arqueolíngüística (y aspectos etno-culturales relacionados): en los últimos años no sólo ha retornado el vasco-iberismo (que para más narices tiene apoyo arqueogenético) sino que se ha demostrado más allá de toda duda razonable que la lengua prerromana de Cerdeña estaba emparentada con el euskera. Además se aprecia un sustrato vascónico abrumador en las lenguas europeas cada vez mejor conocido (a pesar de la falta de interés de la facultad de filología de la UPV-EHU).

Vayamos por partes pues.

 

Arqueogenética

El año clave fue 2013. Fue entonces cuando Lazaridis, Patterson, Mittnik et al. pre-publicaron su estudio seminal (formalmente publicado en 2014) que estudiaba el ADN autosomal (recombinante, la mayoría del ADN) de poblaciones paleoeuropeas (cazadoras-recolectoras) y neoeuropeas (neolíticas), demostrando de manera bastante razonable, a pesar de mi resistencia inicial a aceptar sus conclusiones, que las poblaciones modernas de Europa, vascos incluidos, tenemos más raíces genéticas, más proporción de antepasados de origen agricultor neolítico que de cazador-recolector epipaleolítico. Las proporciones varían, pero quizá con excepciones menores en Europa Oriental, el patrón es claro: los colonos neoeuropeos, que yo ya denomino como inequívocamente vascónicos, son la contribución genética dominante. Además detectaron un componente menor, paleosiberiano (y afín a los nativos americanos) que denominaron “ancient North Eurasian” (ANE) que, aunque algo fantasmagórico y después revisado/refinado, apuntaba ya a la migración indoeuropea de la Edad de los Metales, por supuesto vascos y sardos eran una vez más quienes destacaban en tener cero o muy bajo este componente “siberiano”.

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Gráfico triangular de Lazaridis et al. 2014, con mi anotación aún escéptica “other WHGs?”, que sintetiza los hallazgos arqueogenéticos de este estudio clave (más tarde refinados y pulidos por otros analásis). EEF = colonos neolíticos, WHG = paleoeuropeos, ANE = paleosiberianos

Rápidamente surgieron más evidencias que lo apoyaban, matizaban y complementaban, tanto dese la Academia como desde estudios informales por blogueros especializados (porque tanto las secuencias genéticas como las herramientas informáticas para procesarlas son de domino público, open access y open source respectivamente). En particular Dasakali y Skoglund publicaron dos estudios paralelos que confirmaban y complementaban los hallazgos del equipo de Lazaradis, añadiendo un dato que hasta ahora es la evidencia más antigua del tipo vasco (vascónico 2 en mi jerga), no en Euskal Herria ni en Francia (que siguen sin ser estudiadas adecuadamente), sino en el Sur de Suecia (Neolítico Atlántico de tipo megalítico, yacimiento de Gökhem). Por contra, el cercano yacimiento de Portalón (Atapuerca) mostraba una genética parecida a la de los sardos o toscanos (vascónico 1, más tarde se verá que es más “sardo” que “toscano” en realidad).

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Gráfico de la tesis de Evangelia Dasakali (izquierda: geografía, derecha: genética).

Sería sólo en 2015 cuando el confuso componente “ANE” empezaría a ceder paso a un component más realista: la genética de los proto-indoeuropeos de cultura “kurgán” (enterramientos individualistas en túmulo). Con el tiempo aprenderíamos que esta genética “kurgán” o indoeuropea es a su vez una mezcla de paleuropeos orientales (EHG, quizá proto-urálicos, por su influencia siberiana y extensión por el extremo norte europeo: Volga, Rusia Norte, Karelia y Noruega confirmadas de momento) y colonos agricultores de un subtipo distinto al vascónico que llegaron a través del Cáucaso (ver Wang et al. 2018, pre-pub). Esto resulta en que la posterior migración/conquista indoeuropea trajo consigo la genética de estos paleoeuropeos orientales pero también de los neouropeos orientales originarios de la región de los Zagros (aprox. Kurdistán). Incidentalmente la mayor característica genética vasca es una polaridad opuesta al componente caucásico (que también es importante en Asia Occidental y Meridional), por lo que este componente puede ser interpretado, al menos fuera del mediterráneo (donde tiene otros orígenes en parte) como un marcador genético indoeuropeo, aunque sólo representa aprox. la mitad de esta influencia oriental o esteparia.

Así, p.e., tenemos esta síntesis de la genética del sudoeste europeo por Alentoft et al. 2015 que es muy explicativa:

 

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El componente “negro” representa aproximadamente la mitad de la ascendencia proto-indoeuropea (esteparia, Khvalynsk, casi ausente en vascos y sardos), la otra mitad correspondería a una fracción igual o ligeramente menor del componente azul (paleoeuropeo), el componente naranja es el neoeuropeo o vascónico 1 y estaba ausente en los indoeuropeos originales.

En conclusión: la evidencia arqueogenética claramente marca un dominio apabullante del componente neoeuropeo (neolítico, EEF, vascónico 1) en los sardos, así como en muchísimas poblaciones de la Europa Neolítica. Este es el tipo de genética que por ejemplo tenía el viejo Ötzi, el enigmático hombre de los Alpes, pero la vemos también en Iberia, en Irlanda, en Languedoc, en Gran Bretaña, en Polonia, en Bulgaria, etc. Hay sin duda otro tipo más mestizo, que es el tipo proto-vasco (vascónico 2) sobre cuyos orígenes exactos aún sabemos poco: Dinamarca y alrededores es un foco sin duda pero la zona entre el Alto Ebro y el Rin aún está sin explorar, excepto por el ADNmt y el gen de la tolerancia a la lactosa en algunos casos, y es un candidato mucho mejor en mi opinión, al menos para la población vasca propiamente dicha y sus parientes cercanos antiguos: aquitanos, íberos, etc. Es de todas formas un tipo que es 60% vascónico 1 (EEF, sardo) así que es muy razonable pensar que su lingüística y cultura eran al menos en lo fundamental las mismas, lo mismo que los mexicanos y cubanos modernos hablan básicamente el mismo idioma castellano a pesar de que los primeros son un 50% indígenas y los segundos no.

 

Pero para confirmar esta probabilidad hay otros datos complementarios lingüísticos y genéticos.

 

Arqueolingüística y antropología

En este tema al primero que hay que mencionar es a Theo Vennemann. Seguramente no fue el primero en apuntar al probable sustrato vascónico (Krutwig ya lo hizo hace décadas) pero sí el que mejor lo ha sabido sistematizar (a pesar de algunas críticas su teoría es bastante sólida) y además es el que ha bautizado a la familia lingüística del euskera como “vascónica”. El problema de Vennemann, aparte de que su “semidítico” no parece sostenerse en absoluto, es que cuando estructuró su teoría (pub. 2003) el paradigma era sin duda el de la continuidad paleolítica y él se adhirió a esta idea, desdeñando posible sustrato vascónico en el sudoeste europeo, adonde el Magdaleniense nunca llegó (o eso se creía entonces, ahora está un poco menos claro en términos de epipaleolítico, la verdad).

En este sentido para mí es muchísimo más relevante en cambio el trabajo de Juan Martin Elexpuru, publicado en 2017 (sólo en euskera) como Euskararen aztarnak Sardinian? (Las huellas del euskera en Cerdeña?) y que cuenta con un apéndice mío (cuyo borrador en castellano está disponible en este blog).

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Mapa doble de J.M. Elexpuru mostrando los topónimos probablemente vascónicos de Cerdeña y sus correspondencias en Euskal Herria (fuente: blog de Elexpuru).
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Mamutzones sardos

Pero Elexpuru estaba tras estas huellas desde mucho antes y  yo era consciente de ello desde al menos 2011. No sólo era el tema del lenguaje: sabemos desde hace mucho que un haplogrupo (ADN-Y) típico de cerdeña I2-M26 llegó hasta Euskal Herria, donde es el único patrilinaje significativo aparte del hegemónico R1b-S116. Además la lingüista y (de hecho también antropóloga) Roslyn Frank ha documentado extensivamente las similitudes culturales del carnaval sardo con el vasco, sorprendentes incluso a simple vista.

 

Por qué hay una conexión lingüístico-cultural tan intensa entre sardos y vascos? Había sido Cerdeña colonizada por proto-vascos? No, a medida que surgía la evidencia arqueogenética que menciono sintéticamente en la primera parte de este capítulo, era evidente que los sardos no son vascos, pero que lo contrario sí que es cierto, al menos en parte. No es que hubiera una colonización directa desde Cerdeña, sino que la isla actúa de refugio para una población vascónica original que se expandió por Italia hacia el oeste, generando por mestizaje la población proto-vasca, que es la que por azares (y luchas) de la (pre-)historia ha logrado conservar el legado lingüístico.

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Zanpanzarrak vascos

La conexión mediterránea también se manifiesta con la resurrección de la teoría vasco-ibérica, es decir: que el euskera y el íbero antiguo están relacionados. El trabajo de Orduña y Ferrer i Jan sobre los números ibéricos es no sólo apabullante, sino que explica expresiones vascas que de otra forma no tienen sentido: (h)amaika (“once”) equivale a abar-ke-ban en íbero, eta abar (“etcétera”) se explica porque abar significa “diez” en íbero. Sin embargo ahora sabemos por la arqueogenética que los antiguos íberos sí que derivan de los proto-vascos y eran genéticamente casi idénticos a los vascos modernos, habiendo un reemplazo poblacional en Iberia probablemente en el período del Vaso Campaniforme (Calcolítico Final). De esto ya hablaré más adelante pero hay que indicarlo aquí porque, aunque en su día esto me dirigiera al origen Neolítico-Mediterráneo de la familia vascónica, no es al final una pista concluyente.

 

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Gaia? Diosa de Çatalhöyuk

Entonces que más hay? Cerdeña es muy importante pero hay más? Yo creo que sí: por un lado muchas de las pistas con las que suelo especular las encuentro, sorprendentemente, en la mitología griega, en especial en su capa más profunda: Gaia y Urano. Gaia no sólo es un nombre de la Diosa Madre o Diosa Tierra que observamos en todo el Neolítico Vascónico, sino que es un nombre que en euskera moderno tiene perfecto sentido: gai (nominativo simple: gaia) significa en euskera dos cosas perfectamente apropiadas para esta divinidad primigenia: (1) materia, sustancia, y (2) potencial, capacidad. A mi entender es un nombre absolutamente vascónico, mucho más claramente que la forma conservada en la mitología vasca (Mari). Urano (hijo y consorte de Gaia según Hesíodo) es igual un poco menos claro pero para mí se parece mucho a la personificación vasca del firmamento, Urtzi (también Ortz, Ost), documentada hasta la Edad Media (et Deus vocant Urcia) y aparente tanto en días de la semana (osteguna = día de Ost = jueves, ostirala = helechal de Ost = viernes) como en fenómenos metereológicos (ortzadar = cuerno de Ortz = arcoiris, oskarri = piedra de Ost = rayo). Urano es también la personificación (pre-)griega del firmamento, en especial del nocturno, asociado con la astronomía. Además ambos nombres llevan la raíz ur-, que en mi opinión es el moderno ur = agua, en el mismo sentido que urte = año, que seguramente vendría a significar algo así como “ciclo del agua” (en el sentido de lluvias sobre todo, cruciales para los agricultores), cuyo actor mitológico primordial sería Urtzi-Urano, el cielo personificado, el “río celestial”.

 

En Grecia podemos seguramente encontrar otros términos que podrían (o no) ser vascónicos, pero prefiero centrarme en lo que parece más claro, a expensas de que algún lingüista serio continúe con el trabajo sobre “hilo de Ariadna” que Krutwig nos animaba a seguir para hallar la salida al laberinto confuso de nuestras raíces. Un caso extremadamente chocante es que en serbocroata a “arriba” dicen gore, casi idéntico a su forma vasca gora. Gora es una palabra clarísimamente vascónica, ya que deriva literalmente de goi (alto) + -ra (a, nora? = a dónde?) La subfamilia eslava tiene además otra palabra similar que parece vascónica gora = montaña, pero se trata creo de dos préstamos separados: el gora pan-eslavo se debió de adoptar en los Cárpatos, antes de la expansión de esta subfamilia lingüístca, mientras que el gore exclusivamente serbocroata parece una adopción sólo adquirida a la llegada a los Balcanes Occidentales.

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Río Ibar (Kosovo)

Aún más contundente para mí es la hidronimia vascónica, en particular el término ibar (vega, rivera) y derivados (en particular iber). Ibar es claramente vascónico: cognato de eusk. ibai (río) y del aragonés ibón (lago glacial), además está documentadísimo como el nombre original del río Ebro (iberus), que da nombre a la Península Ibérica, donde sabemos que muchos de los nativos (íberos) hablaban vascónico y tenían genética de tipo vasco en la antigüedad (ahora también aunque un poco más diluida). Si sigues las noticias internacionales en los últimos años, habrás aprendido que en medio de Kosovo hay un río de ese nombre, el río Ibar, además en la frontera greco-búlgara existe el río Ébros (Maritsa en búlgaro), que muy aparentemente sigue la misma evolución fonética que Iber > Iberus > Ebro (Iber > Iberos > Ebros). Finalmente tenemos el Tíber (Tiberis para los romanos antiguos), que parece ser t-+iber (+ declinación latina -is). Qué esta t-? No lo sé con certeza pero podría ser un artículo etrusco ya que vemos como Rassena (etrusco en etrusco) da Tyrsenos en griego, que se puede reconstruir como ty-r(a)ssen(a)-os. Sabemos que los determinantes “este” y “ese” se escribían como “ta” (pero también como “ca”), me pregunto si el artículo “el” sería “tu” (transcrito como “ty” en griego pero pronunciado /tu/ o /tü/).

Mi impresión es que hay toponimia y sustrato lingüístico vascónico en el sudoeste de Europa (Italia y Balcanes) pero que está por explorar. No seré yo quien haga ese estudio pero es una investigación que debería hacerse sin duda. En todo caso creo que hay hilo lingüístico y cultural ya como para que sirva de apoyo a la evidencia arqueogenética, que es abrumadora.

Por todo esto (y más porque al final esto no es más que una breve síntesis) entiendo que las lenguas vascónicas se expandieron con el Neolítico Principal Europeo, de raíz egea o anatolia, y que esa expansión fue casi exclusivamente mediante la colonización, aunque con el tiempo y la distancia empezamos a encontrar poblaciones mestizas, que darían lugar a los vascos modernos e íberos antiguos, entre otras poblaciones.

Europa · Prehistoria · Serie: Europa Vascónica

‘Europa Vascónica’. Capítulo 2: el apogeo del Neolítico Vascónico.

···> al capítulo 1

Cuando la agricultura que los primeros vascónicos trajeron de Asia Menor llegó al Atlántico se produjo un interesante nuevo desarrollo: el Megalitismo. Hay que subrayar que cualquier construcción de piedras grandes puede ser calificada de “megalítica”, incluyendo las pirámides, etc. pero aquí usaré este término, como es más habitual, para referirme a la tradición megalítica de Europa Occidental y sus derivaciones. La estructura más característica de esta tradición es el dolmen, con o sin corredor, que surge por vez primera en el sur de Portugal, poco después de la arribada de la agricultura y cuya función es funeraria. Existen otras estructuras como los famosos menhires (monolitos) y monumentos “neo-megalíticos” como thóloi e hipogeos, que cobrarán importancia más tarde pero en general el fósil director es el dolmen, por eso a veces uso el término “megalitismo dolménico” o simplement “dolmenismo”.

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Dolmen (Sorginetxe, Araba).

El enterramiento megalítico es “colectivo”, es decir se entierran en este mausoleo a múltiples generaciones, seguramente de la misma familia o clan, ésta es una característica que a veces desborda al espacio estrictamente megalítico, encontrándose también enterramientos colectivos en cueva en zonas no o débilmente megalíticas pero culturalmente afines.

Otro foco del Megalitismo, quizá tan antiguo como el portugués (según a quién leas), es Bretaña y zonas adyacentes de Francia, donde se desarrolla por vez primera el tholos o tumba de falsa cúpula o también llamada “de colmena” porque recuerda a las colmenas antiguas en forma de cesta invertida. Tradicionalmente se ha pensado a menudo que existían estructuras de tholos (usadas como vivienda, no como tumbas) en Chipre y Siria tanto o más antiguas pero parece que hoy día esa interpretación está muy cuestionada y las estructuras se describen más y más como meras “estructuras circulares”, a menudo reconstruidas con techo plano (y por lo tanto muy diferentes del concepto tholos, que implica falsa cúpula o tendencia a ella mediante la construcción muy calculada de una pared circular que se estrecha gradualmente). Así lo más probable es que este diseño arquitectónico fue desarrollado por primera vez en Europa Occidental (Bretaña seguramente) y sólo después se expandiría hacia el este.

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Cairn de Barnenez, Bretaña. Uno de los monumentos megalíticos más antiguos e impresionantes, compuesto de múltiples cámaras de tipo dolmen con corredor. Una de las cámaras sin embargo es la tumba de tipo tholos más antigua de Europa.

En todo caso el Megalitismo se extendió en el quinto y cuarto milenios aEC por toda la Europa Atlántica, siguiendo rutas en gran medida marítimas pero también terrestres, p.e. en Iberia se aprecia una especie de precursor del Camino de Santiago pero enraizando hacia el sur a partir de la zona de León, en lo que puede compararse con la Ruta de la Plata. Galicia, aunque es colonizada en esta época, aún no era muy relevante, en cambio el centro-sur de Portugal parece haber jugado un rol más importante.

Una de las zonas importantes a las que el Megalitismo se expandió en esta época, hacia 4000 aEC, es Dinamarca (y zonas vecinas de Alemania y Suecia). En esta tierra remota se aprecia una colonización también pero curiosamente tienen un tipo genético más “moderno” o “mestizo”, pareciéndose mucho más a los vascos modernos que a los sardos. Este mestizaje, que incorpora c. 40% de antepasados paleoeuropeos generando el tipo vasco, es un fenómeno que está muy mal estudiado de momento pero que parece crucial para entender correctamente la formación de los pueblos de Europa, y en especial el vasco (pero también los antiguos íberos), ya que tendrá una expansión propia en el Calcolítico a expensas del tipo sardo, más antiguo en muchas zonas. En todo caso aprox. el 60% de la ascendencia es de este tipo sardo o “vascónico 1”, por lo tanto suelo llamar a este tipo secundario, mestizo proto-vasco, “vascónico 2”.

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Gráfico de Dasakali 2013 mostrando varios Europeos antiguos en su ubicación geográfica (A) y según su correlación genética con poblaciones modernas (B), en donde se aprecia la gran proximidad de la población del Neolítico escandinavo con los vascos modernos, proximidad confirmada por otros estudios posteriores. En contraste vemos como otros ejemplares neolíticos (Vascónico 1) tienden a Cerdeña o Italia, mientras que el individuo del Epipaleolítico ibérico no muestra proximidad con población moderna alguna, sino con los subneolíticos del Báltico (y en general en otros estudios con los Paleoeuropeos, en especial los occidentales, de los que forma parte).

Otra zona muy destacable de espansión vascónica y megalítica en esta época son las Islas Atlánticas o “Británicas”. Aquí hubo una doble migración: por un lado en la zona del Mar de Irlanda la colonización parece proceder de Bretaña y Alta Normandía, con tradición megalítica en consecuencia, mientras que la mayor parte de Inglaterra en cambio fue colonizada a partir del extremo norte francés, zona fronteriza con Bélgica, de cultura Danubiana (Vascónico continental) y tradición de estructuras de tierra y madera (llamados rondels en el continente, henges en las islas — nótese que Stonehenge no es un henge, es un nombre engañoso). Un rasgo muy llamativo del Neolítico británico e irlandés es que se observa un cambio radical de dieta respecto al Epipaleolítico: con la llegada de la agricultura, el pescado casi desapareció de la dieta y no se recuperaría hasta las invasiones vikingas de la Edad Media, lo que no deja de ser chocante para el país de los fish’n chips y que además puede tener implicaciones importantes incluso más allá de las islas en lo que respecta a la marcada selección que hubo en favor de tonos más claros de piel, sin duda acelerada por la pérdida de vitamina D nutricional (sólo disponible en pescado y marisco), que tuvo que ser compensada por una más intensa “fotosíntesis” de ésta en la piel. Por contra consumían muchos lácteos lo que probablemente apunta a las causas de la selección, no tan extrema pero también fuerte, en favor del alelo de tolerancia a la lactosa en adultos, que es la otra gran evolución genética característica de la Europa Neolítica.

También hay que mencionar la migración del Neolítico Danubiano hacia el Sudeste, primero a Moldavia y zonas próximas de Ucrania (cultura de Cucuteni), luego a Valaquia y Bulgaria (cultura de Boian-Maritza), donde había habido penetración de los pueblos invasores de Dimini-Vinca (que considero precursores de los Pelasgos y Tirsenos de épocas posteriores). Esta expansión hacia el sudeste más tarde (cultura de Karanovo-Gumelnita, grupo de Varna, grupo de Gradesnitsa-Krivodol) producirá lo que considero la primera gran civilización europea y la primera metalurgia del bronce a nivel planetario, pero de esto hablaremos en futuros capítulos. En todo caso este proceso de expansión vascónica sudoriental refuerza la sorprendente hegemonía de este grupo etno-lingüístico, que alcanzó c. 4000 aEC su apogeo, dominando casi toda Europa como puede apreciarse ene este mapa:

 

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También se observa en este mapa que los Indoeuropeos, originarios sin duda alguna de la región del Bajo Volga y Cáucaso Norte, ya empezaban a expandirse aproximadamente en esta época. Les dedicaré un capítulo propio ya que son una población importantísima, en particular (pero no sólo) para entender el colapso de esta Europa Vascónica de hace unos 6000 años.

···> al capítulo 3