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Manifiesto de Saint-Nazaire (en castellano)

Original en francés: https://www.revolutionpermanente.fr/Gilets-jaunes-l-Appel-de-l-Assemblee-des-Assemblees-de-Saint-Nazaire (traducción mía a partir de un esbozo de Google translator).

Nosotros los chalecos amarillos, constituidos en asambleas locales, reunidos en Saint-Nazaire, el 5, 6 y 7 de abril de 2019, nos dirigimos al pueblo en su conjunto. Tras la primera asamblea de Commercy, unas 200 delegaciones presentes continúan su lucha contra el extremismo liberal, por la libertad, la igualdad y la fraternidad.

A pesar de la escalada represiva del gobierno, la acumulación de leyes que agravan todas las condiciones de vida, que destruyen los derechos y libertades, la movilización está enraizándose para cambiar el sistema encarnado por Macron. Como única respuesta al movimiento encarnado por los chalecos amarillos y otros movimientos de lucha, el gobierno entra en pánico y opone una deriva autoritaria. Tras cinco meses por toda Francia, en las rotondas, los aparcamientos, las plazas, los peajes, en las manifestaciones y en el seno de nuestras asambleas, continuamos debatiendo y batiéndonos, contra todas las formas de desigualdad y de injusticia y por la solidaridad y la dignidad.

Revindicamos el aumento general de los salarios, de las pensiones y de los mínimos sociales, así como unos servicios públicos para todos y todas. Nuestras luchas solidarias se dirigen especialmente a los nueve millones de personas que viven por debajo del umbral de pobreza. Conscientes de la urgencia ambiental, decimos: fin del mundo, fin de mes, misma lógica, misma lucha.

Ante la farsa de los grandes debates, ante un gobierno no representativo al servicio de una minoría privilegiada, estamos estableciendo las nuevas formas de democracia directa.

Concretamente, reconocemos que la asamblea de las asambleas puede recibir propuestas de las asambleas locales, y dar orientaciones como lo hizo la primera asamblea de las asambleas de Commercy. Estas orientaciones se envían sistemáticamente a los grupos locales. La Asamblea de asambleas reafirma su independencia respecto a los partidos políticos, las organizaciones sindicales y no reconoce a ningún líder autoproclamado.

Durante tres días, en asamblea plenaria y por grupos temáticos, todos hemos debatido y elaborado propuestas para nuestras revindicaciones, acciones, medios de comunicación y coordinación. Nos inscribimos en la persistencia y decidimos organizar una futura Asamblea de asambleas en junio.

A fin de fortalecer el equilibrio de fuerzas, para poner a los ciudadanos en orden de batalla contra este sistema, la Asamblea de asambleas convoca a acciones cuyo calendario se difundirá pronto mediante una plataforma digital.

La Asamblea de asambleas llama a expandir y reforzar las asambleas de ciudadanos soberanos y de información. Convocamos al colectivo de los chalecos amarillos a difundir esta convocatoria y las conclusiones del trabajo de nuestra asamblea. Los resultados del trabajo realizado en plenaria alimentarán las acciones y reflexiones de las asambleas.

Hacemos varios llamamientos: a los europeos, a las asambleas ciudadanas populares locales, contra la represión y por la cancelación de las sentencias de los presos y convictos del movimiento. Nos parece necesario tomar un periodo de tres semanas para movilizar a todos los chalecos amarillos y convencer a los que aún no lo son. Llamamos a una semana de acción amarilla a partir del 1 de mayo.

Invitamos a todos las personas que quieran poner fin al acaparamiento de lo vivo a asumir una conflictividad con el sistema actual, a crear unidos, por todos los medios necesarios, un nuevo movimiento social, ecológico, popular. La multiplicación de las luchas actuales nos llama a buscar la unidad de acción.

Llamamos a todos los niveles del territorio para luchar colectivamente para lograr la satisfacción de nuestras revindicaciones sociales, fiscales, ecológicas y democráticas. Conscientes de que tenemos que luchar contra un sistema global, consideramos que será necesario salir del capitalismo. Así que construiremos colectivamente el famoso “todos juntos” que estamos cantando y haciendo en todo lo posible. Estamos construyendo todos juntos en todos los niveles del territorio. No nos mires, únete a nosotros. El poder del pueblo, por el pueblo, para el pueblo.

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Se acentúa la Guerra Fría USA-China

China dice: «Las medidas de EEUU están esencialmente atacando las cadenas de suministro y de valor globales. Están abriendo fuego contra todo el mundo, incluido contra ellos mismos».

Por un lado entiendo que Trump quiere maximizar el valor de su imperio, obligando a los estados vasallos o dependientes de cualquier otra manera a subordinar sus economías a una metrópolis estadounidense que ejerce de mercado tractor (junto a otras economías como la europea) pero ha perdido gran parte de su antiguo poder exportador por la deslocalización globalista promovida desde Washington mismo. Pero por otro lado es una bomba nuclear directa a la linea de flotación de la economía global interdependiente, en medio de una crisis o depresión prolongada que nunca ha acabado de remontar (ni tiene visos de hacerlo).

Con Trump entramos en una fase más puramente imperialista en el sentido leniano del término y el abandono de cualquier intento de mantener ya el “inter-imperialismo” kautskiano que sí que se usó durante la Primera Guerra Fría contra la URSS y que ha seguido operando después por inercia.

La Segunda Guerra Fría ya estaba aquí (en Afganistán, Irán, Iraq, Yemen, Mali, Sudán, Ucrania, Siria, etc.) pero ahora va a estarlo de forma más intensa, peligrosamente intensa- Es la vuelta al conflicto imperialista clásico de hace un siglo largo, pero ahora con China en el papel de Alemania (potencia ascendente sin gran cosa como imperio) y EE.UU. en el papel de Gran Bretaña (potencia con imperio pero en clara decadencia).

Es significativo que este movimiento se produzca tras el acuerdo Trump-Putin, que sirve para acorralar a Europa como colonia casi obligada de EE.UU. y aislar a China (Rusia era el último BRICS aún alineado con Pekín, salvo quizá Sudáfrica).

En la teoría leniniana del imperialismo esta situación desemboca inevitablemente en la guerra total, pero sabemos (o creemos saber) ahora que con armas nucleares eso simplemente no es posible. Pero como poco nos aboca a una guerra fría aún más intensa.

En todo caso, aquí en Europa sólo podemos perder con Trump, ya que la metrópolis imperial estadounidense reclamará más y más tributos, como ya lo está haciendo en forma de contribuciones de gasto militar para la OTAN o aranceles directos que frenen el dinamismo económico europeo (en la medida que aún exista), sobre todo el alemán. Además Europa en un conflicto explícitamente centrado en el Indo-Pacífico, pierde toda su relevancia estratégica, lo que quiere decir que, salvo en la medida que pueda pesar en lo económico, está madura para ser destrozada en conflictos caprichosos de todo tipo, como ocurrió en su día en Yugoslavia. Europa nunca ha sido tan poco relevante como lo es ahora mismo, ni siquiera en lo más oscuro de la Edad Media. Y sin embargo nos creemos casi invulnerables en nuestras inercias supuestamente primermundistas: nos va a caer una brutal y no somos capaces de verla venir, porque no ha caído una así desde al menos el colapso del Imperio Romano, e incluso eso quizá se queda corto.

Hay puntos estratégicos que serán protegidos por el Imperio USA sin duda (Cádiz, Estambul, alguna isla intermedia), pero sin conflicto con Rusia, con toda la artillería mirando a China y con la productividad exportadora europea vista por Washington como competidor indeseable y sin recursos naturales de relevancia, el 80% de Europa da igual y en consecuencia le puede pasar cualquier cosa.

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Réquiem por el Río Tajo

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En un lugar de La Mancha…

El cambio climático acaba de marcarse un tantazo en Españistán: “Abril: aguas mil” pasa a la lista de refranes obsoletos (RAE ponte las pilas!), los peces se mueren por millares en aguas verdosas que parecen de alcantarillado y Murcia declara Def Con Dos, al ver cómo su industria nacional: las verduras de regadío van a tener que conformarse con ser de secano y, por lo tanto, nada verdes, ni colorás tampoco. No hay ya agua para trasvases, no.

Ya estaban los ingleses subiéndose por las paredes hace meses porque no les llegaban verduras de Murcia, que si habían subido mucho de precio, que si era una especulación o incluso un chantaje anti-Brexit… pues es sólo el principio chavales. Lo que no sé es por qué, con lo que llueve en Albión, no cultiváis vuestros propios tomates, la verdad. Que no hace suficiente sol? Pues probad en el Sahara entonces, porque dentro de poco no va a ser muy diferente en el caso de Murcia y gran parte de la Península Ibérica.

El calentamiento global avanza a paso de gigante, por mucho que el Emperador Donald se empeñe en ponerse la venda en los ojos, y ya no afecta sólo a remotos esquimales o campesinos africanos: ha llegado a Europa y ha llegado para quedarse y agravarse. Es sólo el principio.

Junto a las contradicciones clásicas de la lucha de clases y la propia incapacidad del Capitalismo para mantener una economía sana para una sociedad estable, la contradicción ecológica o ambiental, que se nos echa encima cual apocalipsis sin trompetas, es una contradicción “nueva” de carácter extremo y en retroalimentación positiva con las propias de lo económico-social o humano. Marx y otros pensadores clásicos no entendieron este problema porque, al enfocarlo todo desde una perspectiva humanista o socio-económica, y al atribuir al trabajo humano ser la única fuente de “valor”, no eran capaces de comprender que la explotación también se ejerce sobre la Naturaleza (o Medio Ambiente o Madre Tierra) creando una dialéctica propia que bien podría causar la extinción misma de la especie humana (entre otras muchas) si no le ponemos remedio pero ya, y que, en cualquier caso agrava y acelera las contradicciones internas de la Humanidad bajo el Capitalismo, llevando a éste a un callejón sin salida y a la necesidad urgente de una salida revolucionaria, que no puede ser meramente socialista, ni mucho menos desarrollista (explotadora de la Naturaleza), sino plenamente eco-socialista, o como prefiero denominarla yo: eco-comunista (para evitar malentendidos con el social-liberalismo reformista).

A ponerse las pilas, compañeras, porque esto es sólo el principio y va a causar todo tipo de contradicciones y luchas, que casi inevitablemente tienen que derivar en procesos revolucionarios, que hay que asegurar que sean exitosos.

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Es posible salir del euro y la UE?

Imposible no pero para un estado como el español es muy problemático por dos tipos de razones que son generalmente ignoradas en el discurso, en gran medida lógico y natural, dadas las circunstancias, anti-euro que líderes de izquierda como Julio Anguita promueven (véase Rambla: Salir del euro, salir de la Unión Europea…)

Las dos razones que impiden este desarrollo son: (1) la existencia de un conflicto con las naciones periféricas que es una debilidad intrínseca del estado español y (2) la necesidad incontestable de que una economía eficiente esté más o menos integrada en un área mayor que cualquier estado, al menos que cualquier estado no gigantesco.

El segundo punto, quizá sea el más fácil de entender porque, como el de Anguita, presupone una unidad del estado y una solidaridad entre los diversos pueblos atrapados en el mismo (mucho suponer, la verdad). Yo lo llamaría “el argumento Varoufakis” que es en definitiva un europeísmo socialista, ya que el ex-ministro griego de finanzas es muy consciente de este problema, no ya para estados pequeños como Grecia sino también para estados medianos como el español. Incluso Alemania no podría hacer eso sin pagar un altísimo precio en su opinión. Lamentablemente el socialismo o comunismo en Europa está de capa caída, con honorables excepciones, y lo que está capitalizando la crisis del sistema (UE incluida) son en general movimientos extremistas xenófobos y patrioteros de extrema derecha. Hay que decir que su recorrido es necesariamente corto porque, como variante del régimen capitalista, son incapaces de aportar soluciones funcionales, pero de momento es lo que hay y tiene pinta que va a durar aún algunos años, con consecuencias impredecibles y muy posiblemente terribles.

Varoufakis tiene toda la razón sobre el papel: las economías estatales se verían muy dañadas y la dinámica económica global y europea se vería negativamente afectada por semejantes “deserciones”. En principio, sería mucho mejor si la UE pudiera ser transformada en una entidad al servicio de los pueblos, y no de los banksters como ocurre ahora, el problema es que no hay visos de que eso vaya a ocurrir en el corto plazo y los pueblos no pueden esperar padeciendo este austericidio sin fin. Así que es esperable, más pronto que tarde, alguien rompa la baraja. No será una jugada maestra sin embargo, más bien una jugada desesperada por estar contra las cuerdas.

Es lo que pasa en los juegos multijugador, a diferencia de los cara-a-cara, que no juegas contra uno, sino con muchos (a veces amistosos, a veces hostiles) y, si todos están contra ti, no hay normalmente nada que puedas hacer: estás acabado.

Dicho esto, está por ver que pasaría, no es probable que España sea atacada con armas nucleares sólo por abandonar el euro, pero tampoco se puede ignorar el contexto como si se pudiera hacer lo que a uno le viene en gana sin que otros, en muchos casos más poderosos, se sientan ofendidos e inviertan en revertir la situación mediante presiones económicas, agitación interna o lo que sea.

Más aún teniendo en cuenta que salir del euro por sí solo no es ninguna panacea: con una economía tan débil como la española, lo más probable es que se inicie un ciclo de inflación (incremento de precios) acelerado y quizá extremo. Esto sólo puede ser contrarrestado si el estado se impone a las grandes empresas, nacionalizándolas quizá o por otros medios de “control de capitales”. En definitiva: no vale con salir del euro, hay que aplicar una planificación económica socialista muy en serio, no vale con medias tintas.

Y esto es algo que ni Anguita ni nadie que importe está defendiendo hoy por hoy. Navarro, p.e., el principal ideólogo económico de esta doctrina piensa que no es posible llegar tan lejos porque la gente no está mentalizada. Sin embargo, si no se llega tan lejos, si no se aplican medidas radicales de corte socialista al tiempo de crear la nueva moneda, el experimento “secesionista” español estaría abocado al fracaso inflacionario. Cierto que la inflación puede servir como mecanismo transicional pero por sí misma no es ninguna panacea. Se puede incluso llegar a extremos como los de la Serbia de Milosevic, que funcionaba en base a una hiperinflación sostenida, pero en realidad lo que allí funcionaba no era el dinar, sino el marco alemán, en el que incluso se fijaban los salarios (luego pagados en dinares, que se cambiaban en el mercado negro rápidamente y a pocos metros del palacio presidencial a plena luz del día) es decir, no se habría “salido del euro”. Otra cosa es que sí que se habría salido de las constricciones legales de la UE y la Eurozona (pero no de su vecindad ni su influencia real a través de la economía y las presiones de todo tipo).

Para estabilizar la economía se necesita aplicar cierto grado de “autarquía” y proteccionismo, incluyendo un control férreo de las grandes empresas y capitales, bien a través de la nacionalización, bien a través de una legislación y control ejecutivo efectivo casi draconiano (o ambas). Eso es socialismo en lo concreto, o llámalo “capitalismo de estado” quizá (que viene a paliar la ausencia de una burguesía nacional propiamente dicha y lo han aplicado muchos estados capitalistas), y lo que pasa es que es un desafío directo a los grandes capitalistas locales pero sobre todo internacionales, que van a mover todos los hilos de poder que tienen (y son muchos) para ahogar semejante herejía en sangre si hiciera falta.

Pero no hay otra: si vamos a jugar a romper la baraja, esa es la única senda posible, no exenta de riesgos en absoluto, pero también con un gran potencial de desarrollo autónomo sostenible si se hace bien y la suerte acompaña.

La otra opción es esperar a que Europa madure y se tiña de rojas banderas — o del color que sean pero que vayan en esa misma línea socialista, sostenible y solidaria. Esta es la opción Varoufakis pero no parece que se pueda esperar: el sufrimiento es excesivo y se ha extendido durante demasiado tiempo, la gente está muy harta.

El problema nacional

En definitiva, España, como Grecia antes, parece tener dos opciones caribeñas: ser Haití o ser Cuba. En el lado positivo es cinco veces más grande que Grecia en población y más de seis veces en el peso de su economía. Además no tiene una espada de Damocles perpetua en forma de amenaza turca.

Pero España tiene sus propias espadas de Damocles en el hecho de que sectores crecientemente mayoritarios de sus naciones periféricas, en particular Catalunya y Euskal Herria, quieren separarse. De hecho estas dos naciones probablemente prefieran seguir en el euro y en la Unión Europea, no por amor masoquista a estas instituciones tan problemáticas, sino por temor a España, de la cual no parecen formar parte sino para lo malo. Entre lo malo y lo peor, lo menos malo, ya se sabe: y España es el mal mayor sin duda, lo ha sido hasta ahora y no hay atisbo de que vaya a cambiar e, incluso si lo hubiera, sería poco fiable dada la historia.

En este sentido tan crucial, España no es ya sólo como Grecia (en muchos aspectos lo es), sino como la malhadada Yugoslavia en su peor momento, cuando el nacionalismo gran-serbio de Milosevic y los suyos saboteó la solución constructiva de Tito hasta que el estado federal saltó en pedazos. Sé que hay otras versiones circulando por ahí pero yo conozco la ex-Yugoslavia y muy en especial la Serbia de Milosevic de primera mano, y sé que es así y no los cuentos de hadas pro-serbios y pro-rusos que algunos cuentan, generalmente en un intento desesperado de mantener a flote su burbuja maniqueísta pro-soviética. A Yugoslavia la destruyó el nacionalismo gran-serbio, que para empezar eliminó las autonomías de Kosova y Vojvodina para, entre otras cosas, garantizarse una minoría de bloqueo artificial en la presidencia colegiada, lo que eventualmente resultó en que las repúblicas del norte proclamaran su independencia una tras otra, etcétera.

El estado español no tiene ni remotamente ese equilibrio interétnico institucional, es y ha sido siempre la Gran Castilla, pero no olvidemos que la Yugoslavia de entre-guerras también era básicamente una Gran Serbia centralista y se rompió de todas maneras a la primera oportunidad. Lo mismo que le pasó anteriormente al Imperio Austro-Húngaro, al Otomano y en general a todas las cárceles de pueblos que ha habido en la historia: cuando se presenta la ocasión las naciones oprimidas se separan y no miran atrás. No es que no se arrepienta un país rico como Finlandia, es que tampoco se arrepienten los países pobres como Albania o Eslovaquia. Y eso sin salir de Europa: acaso India se arrepiente de haber dejado atrás al Raj británico?, se arrepiente Argelia de haberse escindido de Francia? No, en absoluto.

Si España quiere lanzarse a la aventura de desafiar a sus aliados o amos tradicionales del bloque imperial occidental, saliéndose del euro, de la UE y necesariamente aplicando drásticas medidas socialistas en consecuencia, tiene que estar preparada para esa situación. Una guerra la perdería en esas condiciones sin duda, así que tiene que estar absolutamente dispuesta a conceder la independencia a sus dos territorios más desarrollados. Quién sabe, quizá con muy buenas condiciones éstos apuesten por quedarse, pero yo no apostaría por ello, la verdad. Otra cosa es que estas naciones, lograda la independencia, apuesten por aliarse con la España residual por razones ideológicas y prácticas, pero eso es ya otro nivel: relaciones internacionales de igual a igual. No es en absoluto imposible pero es un nivel de generosidad que me cuesta extremos ser capaz de reconocer en la nacional-imperialista España que conozco.

Esto es parte, lo reconozco, el trasfondo del discurso nacionalista español del PP y sus aliados de régimen (PSOE, C’s) que prefiere sin duda la opresión y el chantaje de sus amos internacionales a la ruptura del estado. Al fin y al cabo ellos lo que realmente quieren no es sino saquear España, en palabras tristemente célebres de Lola Cospedal, reina de la peineta y el lapsus linguae. Y para saquear a España, tienen que chantajearla, y para ello nada mejor aparentemente que alimentar el perpetuo temor al secesionismo sea vasco o catalán. Ellos no ofrecen empleo de calidad, ni vivienda digna, ni siquiera ya los más básicos derechos humanos, pero ofrecen una bandera de amarillo chillón en la que embozarse y un grito de guerra contra quienes osan sentirse incómodos con la etiqueta, grabada a fuego en el carné de identidad, del orgullo patrio español.

Luego saquearan España una vez más, causando miles de muertos y desesperados anónimos más, y venderán el producto de su saqueo barato en el mercado negro internacional de los paraísos fiscales. Así es el nacionalismo mal entendido, el auténtico populismo, en el sentido negativo de demagogia, que padecemos sin remedio aparente: se trata de engañar al pueblo con artimañas, distraer su atención con temas secundarios pero de gran carga emocional, para que no vean su truco de trileros. Es tan viejo como el ilusionismo, como la magia real.

Es un falso nacionalismo, un patrioterismo cutre y macarra, pero cuela.

Cuál es el plan entonces?

Esto lo escribo de cara a los españoles propiamente dichos en especial, aquellos que no cuestionan su nacionalidad oficial impuesta, aquellos que como Anguita ven en el marco del estado español, entero o mermado, el marco de su acción política. Y lo digo con pleno respeto y sinceridad.

Primero: adoptar una postura constructiva, dialogante y absolutamente respetuosa con las naciones periféricas. No puede ser que Andalucía esté todo el rato mirando a Catalunya, debe primero de todo mirar a Andalucía. Y lo mismo para cada territorio y comunidad humana: igual descubren que tienen unos terratenientes que les chupan la sangre y poseen el 90% de la tierra (a ojo de buen cubero) y que eso es un problema muy serio que tienen que solucionar sí o sí. El internacionalismo empieza en casa.

Esto debe incluir necesariamente el reconocimiento del derecho de autodeterminación. España debe aceptar, si quiere salvarse a sí misma, que hay naciones agraviadas que están más que hartas de que les dicten demasiadas cosas desde el extranjero y que, muy probablemente, desean irse y no volver. Ese es un ejercicio de humildad pero no es el único y es sin duda muy necesario.

Segundo: entender que salir del euro y la UE sin algún tipo de socialismo, agresivo pero bien pensado, no es viable. Dejarse de simplismos demagógicos baratos y decir a la gente la verdad pura y dura. Esto no es un ejercicio de humildad sino de honestidad y valentía. Es peligroso electoralmente? Quizás, pero alguien tiene que hacerlo, no se puede tratar de salvar a un país de los embusteros con más embustes y medias-verdades. Hay que ser pedagógico, sí, pero también muy honesto si se quiere ser creíble.

Tercero: hay que hacer un ejercicio de humildad respecto a la historia, aceptando que está plagada de oscurantismo y maldades de las que no se puede sentir uno orgulloso. Habrá otras cosas de las que sí, claro, pero no se puede hacer tabla rasa narcisista de creerse que uno es heredero de una historia de colosos cuando en realidad más bien predominan los chupatintas mediocres y los terroristas de estado con un pretexto ideológico, a menudo patriotero y religioso. En el fondo los problemas de España derivan de una incapacidad casi absoluta para la autocrítica histórica: el país e imperio ha sufrido derrota tras derrota, humillación tras humillación, desde la independencia holandesa y lo de la Armada Vencible y nunca se ha planteado ni medio en serio por qué y qué hay que hacer para cambiar.

Incluso tras la guerra de Cuba, que parecía que era casi el último clavo en el ataúd de un imperio en perpetua decadencia, la intelectualidad española se planteó nada más que un lloriqueo y un nuevo abrazo absurdo a una bandera tan deteriorada. No hubo crítica, no hubo cambio, no se hizo nada más que dejarse llevar. Por algo muy comparable (derrotas contra Japón y Alemania), Rusia hizo una revolución en toda regla y lo mismo hizo Francia un siglo antes tras las derrotas contra Inglaterra. Pero España no: España ha perdido uno de los imperios más grandes que haya existido jamás y no hace más que dormirse en los laureles, ya resecos y sin hojas de hace 500 años. No se plantea nada, no muestra ninguna iniciativa, y uno se plantea: cómo narices una nación tan apagada, tan oprimida y aún así tan inerte, pudo, no ya conquistar a aztecas e incas, que al fin y al cabo estaban aún en la Edad del Cobre, sino incluso mantener ese imperio relámpago durante tres siglos, hasta que se cayó por su propio peso.

La verdad es que es difícil de explicar aunque, por otra parte, sí que soy capaz de producir varias explicaciones. Pero es ante todo una pregunta retórica, porque desde luego, el estado español y sobre todo el pueblo o pueblos españoles, no ha despertado de su letargo en los susodichos laureles patrios, que valen de muy poco cuando se trata de poner un plato de lentejas sobre la mesa.

Este es el otro ejercicio de humildad y autocrítica nacional que es urgente y necesario. Y es, claro, un ejercicio que va contra las élites, sean los marqueses olivareros neo-medievales o los caciques trapicheros paleo-liberales, que parecen sacados más bien de la Sicilia del Gattopardo que de un cuadro de Rembrandt. Porque en última instancia, cuestionar la historia es cuestionar a la oligarquía. Todo va de la mano y ese cuestionamiento radical, aunque pueda parecer en la superficie antipatriótico, es un ejercicio de verdadero y honesto patriotismo. Por contra el falso patriotismo de los caciques y sus lacayos, que epitomiza el PP, es un mero truco de trileros para seguir con el saqueo que tanto encandila a Cospedal, mientras se tiene a la población distraída con que si Catalunya por aquí, si las corridas de toros por allá, que si ETA nosecuantos o que si el Día de la Hispanidad tal y Pascual.

Lo más interesante es que, por fin se atisba al sur del Ebro hoy día algo de esa autocrítica profunda que es tan urgente y necesaria y, sin la cual, es imposible dar el salto hacia algo mejor. Porque el pasado está muerto, y, o bien es una buena base para el futuro, que no es el caso en absoluto, o bien hay que prescindir de él y atreverse a reinventarse.

Gracias por vuestra atención, creo que os parecerá bastante sensato lo que digo. Tanto si es el caso, como si no, hay está la sección de comentarios a vuestra disposición (troles y extremistas de derecha abstenerse).

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Walloonia bloquea el CETA. Bravo!

El Parlamento de Walloonia (entidad federal de Bélgica) ha votado en contra del CETA, tratado de “libre comercio” UE-Canadá prácticamente idéntico al denostado TTIP (con EE.UU.) y considerado como la puerta trasera de entrada de éste y el tratado adyacente TISA.

Estos tratados se pueden considerar “la OTAN económica” o la faceta económica del Imperio Estadounidense y supondrían, de aprobarse, el fin absoluto de la soberanía estatal (y de la UE misma, por extensión) para regular la economía, ya que las grandes empresas podrían imponer sus condiciones incluso contra la legislación soberana de los parlamentos estatales. Éstos siempre podrían rechazar los tratados pero eso les colocaría fuera de la UE… a no ser que los tratados tóxicos nunca sean aprobados.

El Primer Ministro de Canadá, el cínico derechista Justin Trudeau, se enfadó, afirmando que envía el mensaje de que “Europa no es productiva”, donde “productivo” se refiere no a la producción de bienes y servicios sino a la capacidad de servir a los intereses del Imperio Capitalista Occidental.

Quiere esto decir que los tratados tóxicos están acabados? No me atrevería a cantar victoria aún pero es una buena señal sin duda.

Otra cosa es qué hacer con la Unión Europea y la Eurozona, que también se están demostrando tremendamente tóxicas, ya que es incapaz de defender a sus ciudadanos, y la propia economía europea en general, frente a la explotación del gran capital parasitario y el colonialismo interno por parte de Alemania, Suecia, etc. Eso se irá desovillando en los próximos años casi sin duda: en breve sufriremos la bancarrota del Deutsche Bank (que supuestamente no puede ser rescatado, de acuerdo con las nuevas normas europeas) y múltiples conflictos socio-políticos producidos por la rabia de la falta de soluciones eficaces y la persistencia, más allá de la paciencia de cualquiera, de la Gran Crisis de 2007.

Pero demasiado complejo e impredecible para debatir aquí. De momento congratulemósnos por la derrota del CETA. Gracias Waloonia.

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España ya es Grecia

Tras la derrota de Sánchez hace unos minutos, falta sólo el último clavo en el ataúd del PSOE: votar por un gobierno del PP, aunque sea con una abstención balbuceante y patética. Podrían forzar elecciones en Diciembre pero tienen demasiado miedo a que sea un desastre, al no tener liderazgo alguno. Por la misma razón tampoco pueden intentar ya un gobierno orientado a la izquierda. De todas formas esa era la razón de fondo del golpe palaciego contra Sánchez: dar el poder al PP y la Troika austericida de Bruselas. Pero eso no será oficial hasta dentro de una semana o así.

Hay algunos matices pero básicamente eso es lo que pasó en Grecia con el PASOK hace pocos años. Y nada indica que aquí haya diferencia significativa alguna, aparte del tamaño del estado y la complejidad étnica explosiva (esto último lo hace peligrosamente similar a la Yugoslavia terminal de los 80, por cierto).

Aún no lo saben bien algunos pero el PSOE ha muerto: en 2012 el PASOK hizo casi exactamente eso y en 2016 su intención de voto según las encuestas es de apenas el 4%, un porcentaje que, con el sistema electoral español, haría al PSOE estrictamente extraparlamentario.

Por desgracia para la gente, esto implica (si no se rompen las reglas de juego del parlamentarismo) varios años de austericidio agravado (a añadir a los ya sufridos), quizá hasta 2020 incluso pero probablemente hasta 2018 ó 2019, con una jugada similar a la que le hicieron a Syriza en Grecia orquestada en la misma convocatoria electoral.

Es todo muy previsible: España ya es Grecia de pleno derecho.

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Tirando del hilo: elecciones vascas, crisis española y crisis europea

Estas son las encuestas que hay hoy por hoy de cara a las elecciones en la Vasconia Occidental bajo ocupación española:

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Fuente: Naiz Info

La más reciente, que no es una encuesta sino una estimación, daría muchos más escaños a los partidos de corte españolista moderado (Podemos-IU) y extremista (PSOE). Y digo extremista porque el PSOE “vasco” (es un decir) se ha subido con armas y pertrechos al carro del fundamentalismo nacionalista gran-castellano estilo C’s, atacando las políticas de décadas de promoción del euskera en la administración pública, no porque sean insuficientes sino porque, como a Franco, el euskera les sobra y les molesta.

A favor de esta estimación del sociólogo Domínguez estaría que acertó en algunos aspectos en su previsión de las elecciones de Julio en el estado español, pero sólo en un detalle: que Unidos Podemos y aliados no lograrían el sorpasso al PSOE, en todo lo demás se equivocó tanto o más como los demás pronósticos.

En contra estaría que la encuesta de Gizaker para EiTB focus clavó los resultados en la CAV sin apenas margen de error, y no es la primera vez que aciertan. Es posible que bailen algunas cifras, sobre todo entre Elkarrekin Podemos y su compleja frontera ideológica (PNV, PSOE y EH Bildu), pero, si he de mojarme, más bien me apunto a la tendencia reflejada por las encuestas que a la estimación de este señor.

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26-J: resultados de UP en la CAV (fuente)

Un problema muy serio con la previsión de Domínguez es que ambos Elkarrekin Podemos y PSOE subirían respecto a las otras previsiones, cuando en realidad comparten una base sociológica similar: Podemos ha ocupado en gran medida el antiguo nicho del PSOE en tierras vascas, tras un breve interludio (elecciones municipales y regionales) en el que fue el PNV quien se benefició de la implosión electoral del PSE de Fatxi López y su secuaz Mendia. Este reemplazo del obsoleto y cada vez más extremista en su nacional-imperialismo españolazo y españolizante PSOE por Podemos y aliados (en la CAV sólo la muy debilitada Ezker Anitza, es decir: IU) está muy clara en los mapas de las elecciones recientes, donde UP arrasó allá donde hace sólo unos años el PSOE obtenía buenos resultados. Municipio a municipio, barrio a barrio el patrón es clarísimo e innegable, a pesar de la bisoñez del partido morado y su excesiva ambigüedad de discurso: Podemos ha reemplazado casi totalmente al PSOE, sobre todo en sus feudos de la inmigración castellana y gallega (Podemos-CAV es un partido extremadamente castellano en lo étnico, con apenas apellidos vascos o gallegos en sus listas, algo que no se ve siquiera en el bipartito del régimen neo-franquista del 78, sólo UPyD andaba a la par en este desequilibrio que debería ser muy preocupante).

Otro problema serio es que la encuesta de Gizaker es de seguimiento o tracking, y que por lo tanto nos da referencias de la evolución de la intención de voto en los útimos meses:

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En estos datos no se aprecia en absoluto una tendencia al alza ni de Elkarrekin Podemos ni del PSOE, si acaso lo contrario. Incluso, si quizá pudiera haber una inflexión en esta última encuesta de Septiembre, es muy problemático deducir de ello la remontada doble del españolismo “progre” que Domínguez augura.

 

Muy improbable gobierno de izquierda

Lamentablemente el tirón de los, simpáticos pero despistadísimos, podemitas no parece que vaya a ser suficiente para formar un gobierno de izquierda en la CAV, como querría al menos un tercio de la población. La encuesta buena será dentro de diez días pero, con los datos disponibles, la hipotética coalición “de cambio” formada por Euskal Herria Bildu y Elkarrekin Podemos sumaría un máximo de 32 escaños, a seis de la mayoría absoluta (38).

Si en algún otros países o territorios Podemos puede aspirar a coaligarse con el PSOE (y de hecho así es en varias CC.AA.), eso es impensable en Euskal Herria, donde el partido social-liberal tiene como característica principal el nacionalismo español recalcitrante y como praxis política servir de muleta a los regionalistas de derecha, sean UPN o PNV. Si acaso Mendia y su campaña electoral contra el euskera lleva esta dinámica extremista un grado más allá, casi abrazando el lepenismo chetnik de forma muy peligrosa para la cohesión social y nacional, pero, por eso mismo, con muy dudosos réditos electorales en una sociedad que quiere mejorar la convivencia y no extender y amplificar el conflicto étnico latente.

 

PNV y PP

En ninguno de los pronósticos el partido por antonomasia, el PNV neo-carlista y sotista, el partido articulador del régimen del 78 en la comunidad autónoma, conseguiría mayoría absoluta, ni siquiera con su previsible muleta del PSOE. Lo más probable es que sumen unos 35 escaños, suficientes para investir lehendakari a Urkullu en segunda vuelta, pero claramente insuficientes para aprobar presupuestos y legislación. Esto quiere decir que Urkullu va a depender en algún grado del PP, por supuesto que puede intentar pactar medida a medida con partidos diversos, lo cual no sería una novedad, pero, sin una mayoría absoluta PNV-PSOE, le va a costar aprobar los presupuestos austericidas y anti-sociales que desean y que exigen desde Bruselas y Madrid.

Naturalmente cabría esperar que el PNV pida contrapartidas en Madrid, donde la suma de los cinco escaños del PNV a los 170 del pacto PP-C’s daría 175 votos, quizá suficientes para investir a Rajoy o a otro candidato conservador (es muy dudoso que Rajoy personalmente pueda cosechar esos apoyos u otros, ya que está muy marcado por la corrupción y el autoritarismo destructivo). Las matemáticas no engañan… o sí?

Incluso concluida la cita electoral, para el PNV será un trago muy duro pactar con el gobierno ultra-nacionalista del PP, peor aún con C’s en el paquete, que son casi más extremistas en su nacional-imperialismo. Por supuesto que el PNV es un partido de derechas y abiertamente pactista pero hay dos grandes problemas que pueden hacer esta alianza insuperable:

  1. Rajoy: el actual líder del PP es un candidato inaceptable, marcado no sólo por la corrupción extrema sino por un autoritarismo inaceptable, que se ha notado mucho en Euskal Herria y aún se nota, incluso en época electoral y de negociaciones de gobierno, sobre todo por las intervenciones dictatoriales contra el autogobierno de la CAV y Nabarra. Al PNV no le molesta el autoritarismo en general, que ejerce con soltura, pero sí cuando va contra sus propios intereses y actuaciones.
  2. Catalunya: aunque el PNV claramente no está ni quiere estar en la línea independentista al estilo catalán, le resultaría injustificable para con sus bases apoyar a un gobierno que sin duda va a intervenir contra las instituciones de la nación amiga de forma represiva creciente (ya lo está haciendo) y que se niega a negociar nada con las fuerzas nacionalistas catalanas.

Ya se verá en Octubre pero da la impresión de que, por mucho que los números den (o casi), el talante del PP y sus aliados naranjas, es algo muy intragable para el PNV. Pueden acordar austericidio, privatización salvaje, leyes represivas… pero no pueden acordar nacional-imperialismo español extremista. Y no se ve que el PP se vaya a bajar del burro en ese aspecto y mucho menos lo harán Ciudadanos, para quienes el nacionalismo español ultramontano es su principal pilar ideológico.

España es un estado fallido

Sea por el caciquismo mafioso de Rajoy, sea por los intereses de Sánchez y muchos otros líderes del PSOE, que (muy razonablemente) no tragan con la demanda de que sea el partido social-liberal el que apuntale el desgaste de los conservadores aunque esto suponga su suicidio político, sea porque el estado es incapaz en forma absoluta de reconducir a términos “razonables” el desafío separatista catalán (en gran parte por el extremismo del PP y C’s, que tiene sin duda grandes apoyos en la Gran Castilla o España-propiamente-dicha), el caso es que el Reino Bananero de España tiene dificultades de gobernabilidad extremas, crecientes y que sin duda van a agravarse en los próximos meses y años, al margen de que se constituya gobierno o haya nuevas elecciones (que no solucionarán nada).

Imagino que se constituirá gobierno en Octubre pero no tengo ni idea de cómo será, ya que es verdaderamente muy difícil que el PSOE (o el PNV más una “ausencia”) faciliten la investidura de Rajoy o incluso de otro miembro del PP, digan lo que digan Susana Díaz, Fernández-Vara, Felipe González o el Papa de Roma. Está clarísimo que eso es lo que quieren los poderes fácticos (CEOE, Bruselas, etc.) pero es algo que se enfrenta a dificultades extremas. Por otra parte un gobierno “de cambio” articulado en torno a PSOE y Unidos Podemos tiene también dificultades extremas: dificultades extremas para constituir una mayoría de legislatura (o C’s o ERC serían necesarias y sus condiciones son difícilmente asumibles), dificultades extremas para gestionar las imposiciones austericidas de Bruselas (contrarias a los programas de ambos partidos principales) y dificultades insuperables para gestionar la crisis independentista catalana (no tienen mayoría suficiente para reformar la constitución).

Con esta lógica debería seguir el encadenamiento de citas electorales, en Diciembre y, visto lo visto, de nuevo otra vez en Junio de 2017 quizá. Porque realmente nadie es capaz, sea por falta de escaños, sea por una actitud prepotente y destructiva, de gestionar los inmensos desafíos a los que se enfrenta el régimen post-franquista del 78 en la hora de su crisis. La única opción más o menos viable sería un gobierno estilo Monti de concentración, con apoyo del tripartito del régimen, que es el mismo que el que apoya a la Comisión de las puertas giratorias en Bruselas o a Angela Merkel en Berlín. Pero tampoco podemos ignorar los problemas extremos que estas políticas ultra-capitalistas conllevan para los llamados “socialistas” (es un decir) sea aquí, en Grecia, en el estado francés o en general en toda la Unión Europea. Quizá, más que el ya manido caso griego, el ejemplo más paradigmático puede ser el del PS francés bajo Hollande y Valls, cuya gestión derechista de tendencias fascistoides, imponiendo incluso el estado de emergencia permanente al estilo de EE.UU., les coloca casi como cuarta opción en algunas encuestas, por detrás del Frente de Izquierda de Mélenchon. El centro-izquierda europeo no ha desaparecido aún pero está sin duda en una encrucijada dramática, que empezó en Grecia pero que continúa de forma muy intensa en los estados español y francés sobre todo.

Y estos dos grandes estados de la Europa Latina, que suman más de cien millones de habitantes, son cruciales para la estabilidad improbable de una Unión Europea que acumula crisis tras crisis bajo el liderazgo inepto de Angela Merkel y Jean-Claude Junker, con muchísimas más posibilidades de romperse en mil pedazos que de recuperar el pulso y reciclarse en una estructura viable. Porque una entidad política, sea estado español o francés, sea Unión Europea, que no atiende a las demandas y necesidades de sus ciudadanos está abocado al colapso.