Prehistoria · Serie: Europa Vascónica

‘Europa Vascónica’. Capítulo 1: el Neolítico vascónico inicial.

No voy a entrar aún en este primer capítulo de la serie a debatir por qué creo que el neolítico principal europeo, de origen egeo, es vascónico o proto-vascónico, a eso seguramente tendré que dedicar un capítulo específico (aunque de nuevo a los y las impacientes les remito a este artículo denso previo). Me parece que es mejor ir por partes y en este capitulo doy por sentado que es así, tendréis que creerme (o no) en este aspecto de momento.

Hace unos 8500 años en lo que ahora es Turquía occidental y Grecia septentrional nos encontramos con una población que es genéticamente casi idéntica a los actuales habitantes de cerdeña, sardos y sardas), esa población se expandió, como han demostrado repetidamente estudios arqueogenéticos recientes, con gran velocidad y mestizaje escaso (al menos donde tenemos datos, porque hay lagunas importantes) a casi toda Europa. Hace unos 7800-7500 años llegaron a Liguria, Provenza y la costa oriental de Iberia, pocos siglos después (c. 7000 BP) llegaron a Euskal Herria, entre otros lugares. Esta gente son a mi entender los primeros hablantes de vascónico, la lengua o familia lingüística de la que deriva el euskera, el íbero y seguramente otras muchas lenguas extintas como el paleosardo (o eteosardo).

Los orígenes: los primeros agricultores vascónicos

La evidencia arqueológica mejor conocida es la de Tesalia, Grecia, donde la localidad de Sesklo en particular es referencial.

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Extensión inicial aproximada del Neolítico Vascónico (rojo teja) y otras culturas neolíticas contemporáneas (verde)

Este se cree que sería el aspecto de la acrópolis de Sesklo (Kastraki, Sesklo A) hace unos 8500 años:

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Sesklo A. Autor: D. R. Theocharis, Νεολιθικός πολιτισμός. Σύντομη επισκόπηση της νεολιθικής στον ελλαδικό χώρο, Fundación Educativa del Banco Nacional, Atenas 1993.

Su cerámica varía pero la más característica es la pintada (percursora de la cerámica pintada de los Balcanes) en tonos rojos y blancos:

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Foto: Oscar Aaron.

Es también importante la elaboración de figurillas que se suelen considerar representación de “la Diosa” (Gaia, Mari…) y que conceptualmente enlazan con otras representaciones tanto neolíticas de Anatolia sudoriental como paleolíticas de Europa (aunque hay distancia en el tiempo), como posteriores tanto en las Cícladas como en el sur ibérico (nótese la forma de “violín” de la estatuilla de arriba a la derecha):

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Foto: Oscar Aaron.

Aunque los conocimientos arqueológicos provienen sobre todo de Tesalia, se ha vuelto evidente en fechas recientes que la orilla oriental del Egeo no debió de ser menos importante y que, por lo general, ofrece un modelo genético ligeramente mejor para el origen de esta población neolítica vascónica original, cuyos descendientes actuales más puros son los habitantes de Cerdeña.

En el análisis de Lazaridis 2016 se forzaba (supervised Admixture run) a estos proto-vascónicos de Anatolia Occidental a definirse en base a otras cuatro poblaciones modelo: dos paleoeuropeas (WHG y EHG) y dos neolíticas de Asia Occidental, resultando en una mezcla aparente de ambos núcleos neolíticos (Kurdistán o “Iran Neolithic” y Palestina o “Levant Neolithic”) con un elemento menor de afinidad WHG (componente epipaleolítico europeo principal, excepciones sólo en Europa del Este y Escandinavia):

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Sin embargo hay que ser cautelosos con este análisis forzado, hoy día cada vez se usa más “Anatolian Neolithic” como un componente ancestral autónomo, pero supongo que necesitamos más investigación sobre su conformación original. Lo que sí que parece claro es que sí que hay alta afinidad con el Neolítico del sudeste de Anatolia (Boncuklu, Tepecik-Çiftilik), que son más antiguos y quizá precursores directos del Neolítico egeo o proto-vascónico.

En definitiva, si se acepta la premisa de que el neolítico principal europeo de raíz egea es el origen y causa de las lenguas vascónicas, entonces hay que entender que los primeros “euskaldunes” vivieron en lo que ahora es Turquía (y en Grecia también). Esas son las raíces últimas de lo vascónico.

La rápida expansión vascónica en Europa

Tras su establecimiento en el Egeo hace unos 8500 años, estas primeras gentes vascónicas se expandieron con gran velocidad y con poco mestizaje a juzgar por la arqueogenética. Hay dos ramas principales, la continental que continúa inicialmente con la cerámica de tipo Sesklo (cerámica pintada de los Balcanes, con varios grupos culurales como Karanovo I y Starcevo-Köros-Cris)  y la mediterránea o “cardial”.

10.320cardium20potLa cerámica de tipo cardial (o más correctamente impreso-cardial, dcha.) no está pintada y no es característica de Sesklo (pero sí de una localidad menos famosa del interior de Tesalia: Otzaki). Se caracteriza por su decoración relativamente sencilla de impresiones, a menudo de conchas de cárdidos (berberechos). En todo caso parece claro que se extendió desde Épiro, tanto hacia el norte siguiendo la costa albanesa y dálmata como hacia el oeste cruzando a Apulia y eventualmente llegando a Europa Occidental.

Estas gentes del Neolítico Cardial, que sin duda son antepasados de los sardos, en gran medida de los vascos y en general de todos los pueblos de Europa Occidental en mayor o menor grado, eran no sólo agricultores y ganaderos sino también marineros y pescadores, expandiéndose primariamente a lo largo de la costa mediterránea, sin duda mediante el uso de embarcaciones, que también debían de usar para la pesca. Quizá no sean tan impresionantes en este aspecto como los austronesios y sus travesías épicas por el Océano Pacífico pero son mucho más antiguos y sin duda han dejado un legado marinero importante, probablemente incluso en el lenguaje: arenque/herring < arrain (pez en euskera), sardina < sarda-(eg)in-a (la que hace banco), etc.

Esta rama marítima llegó (por tierra) a Euskal Herria hace unos 7000 años. Tengo razones para pensar que acá se mezclaron, al igual que en otras partes de la Europa Atlántica (centro y oeste francés, incl. Bretaña, Escandinavia), con mayor intensidad con los aborígenes paleoeuropeos, ya que tanto Paternabidea (Nafarroa) como Gurgy (Borgoña) muestran “pools” de ADN mitocondrial extremadamente “moderno”  en épocas muy tempranas y de origen seguramente “mestizo”, también se aprecia esto en Gökheim (sudoeste de Suecia), donde además se detecta una genética autosomal (nuclear sin los cromosomas sexuales) muy similar a la de los vascos modernos y con clara mezcla importante del componente paleoeuropeo (WHG). Sin embargo este es un tema que requiere más investigación (las lagunas de información en Europa Occidental son sorprendentemente masivas) y que en todo caso desarrollaré en capítulos posteriores.

278px-linear_pottery_001Por su parte la rama continental de estos primeros pueblos vascónicos experimentó una transformación cultural en Hungría, dando lugar a la Cerámica Lineal (de nuevo grabada y no pintada pero con motivos muy distintos de los del Cardial, izda.) o Neolítico Danubiano, que se expandió rápidamente por Europa Central beneficiándose del máximo climático de aquella época.

Como sólo habían transcurrido unos mil años cuando ambas ramas vascónicas se volvieron a encontrar en la zona del Rin, pienso que sus lenguajes aún serían mutuamente inteligibles al menos en algún grado importante.

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El Neolítico Vascónico c. 5000 BP (tonos rojizos), en verde otros grupos neolíticos de Europa
Rojo teja: Neolítico Vascónico original
Rojo pálido: Vascónico continental 1 (cerámica pintada)
Rosa: Vascónico continental 2 (cerámica lineal o “Neolítico Danubiano”
Naranja oscuro: Vascónico marítimo 1 (cerámica impreso-cardial y afines más antiguos)
Naranja claro: Vascónico marítimo 2 (“epicardial” y grupos relacionados más tardíos)

En el próximo capítulo (probablemente) veremos como los antiguos vascónicos siguieron expandiéndose muy dinámica e innovadoramente (megalitismo) por sus fronteras occidental, septentrional e incluso oriental y cómo sufrieron la primera invasión de otros pueblos, quizá antepasados etnolingüísticos de los etruscos, que llegaron desde la zona del Éufrates. Cómo les respondieron y llegaron a un status quo y como poco después en los Balcanes se desarrolló lo que podemos describir como la primera civilización de Europa, civilización con genética “tipo sardo” (vascónico 1) y lengua seguramente emparentada con el euskera por lo tanto.

Prehistoria · Serie: Europa Vascónica

Nueva serie: ‘Europa Vascónica’. Capítulo 0: introducción.

Hace mucho tiempo en una galaxia muy lejana…

Ah, no! No es así. Empiezo de nuevo.

Hace un par de décadas en pleno corazón de Bilbao… un tipo llamado Luis se preguntaba por el origen del euskera. Las teorías al uso parecían todas muy malas: que si el Cáucaso, que si los Dogón de Mali, que si… había todo tipo de “teorías” disparatadas que no parecían aguantar la más mínima crítica científica. Pero sobre todo había una pregunta, un signo de interrogación tremendo: una pregunta sin resolver, un puzle inmenso, un laberinto a investigar, un misterio…

Y el hombre este, es decir servidor, empezó a leer sobre prehistoria, genética de poblaciones, etc., primero en libros prestados o comprados, luego en la biblioteca… pero el gran avance llegó con la Internet, casi como la biblioteca infinita de Borges pero en interactiva. No sólo la Internet permitía el acceso a innumerables documentos y debates, sino que simultáneamente la genética de poblaciones se expandía como nueva rama de la ciencia, ya dejados atrás los primitivos intentos de averigüar algo en base a los grupos sanguíneos, que quizá daban alguna pista pero no eran nada concluyentes.

Eventualmente, en 2008 ya, empecé a escribir mis propios blogs. En inglés por eso de “txapela buruan ta ibili munduan” pero sobre todo porque el ambiente socio-político en castellano era intratable. Usaba el seudónimo de Maju, que aún uso en algunos contextos. Mi blog de prehistoria (recientemente cerrado), llegó a tener mil visitas diarias, una locura! Nuevos estudios aparecían cada pocas semanas, el origen de la humanidad, sus migraciones, las diversas culturas y microevoluciones, todo se iba desvelando, en parte gracias a nuevas investigaciones arqueológicas pero sobre todo gracias a la genética de poblaciones, que estudia la evidencia en nuestras propias células y las de los restos humanos antiguos (arqueogenética).

En 2013 con la pre-publicación del estudio seminal de Lazaridis et al. (publicación formal en 2014) estalló la bomba. Al contrario de lo que muchos creíamos hasta entonces, los vascos no eran descendientes casi puros de los habitantes del Paleolítico del sudoeste europeo, sino que mostraban clara señal de tener tanto o más componente neolítico. No eran sólo los vascos, la señal era masiva en toda Europa, sobre todo en la antigüedad neolítica: hubo una época hace unos 4000 años en que casi toda Europa estaba habitada por gente muy parecida a los actuales sardos, los habitantes de Cerdeña. Y esa gente había venido del Egeo: de Turquía Occidental y Grecia con sus innovaciones agrícolas, ganaderas y pesqueras (eran buenos navegantes sin duda, al menos los de la rama sur).

Esto y mucho más, porque el tema tiene muchas complicaciones e incluso algunas preguntas aún abiertas a espera de ser investigadas, es lo que iré abordando en las próximas semanas y meses, paso a paso en los artículos de esta serie. Porque este conocimiento que he logrado adquirir en estos años debe pasar al bagage cultural del pueblo, tanto del pueblo vasco como de los demás pueblos de Europa, porque la paleo-historia es en gran medida común y sería ingenuo e incluso peligroso imaginar a la nación vasca como algo mágicamente aislado de su entorno y viceversa.

PD – Quien se atreva a enfrentarse a una versión muy comprimida, densa, de lo que vamos a tratar en la serie puede leer este artículo que, tras correcciones menores y traducción al euskera pasó a publicarse como apéndice al libro de Juan Martin Elexpuru “Euskararen Aztarnak Sardinian?” (Pamiela 2017).

Euskal Herria · Prehistoria

Manifiesto por la investigación científica de los hallazgos de Iruña-Veleia

¿Qué tienen el arqueólogo Edward Harris, el musico Benito Lertxundi y la magistrada del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, Garbiñe Biurrun en común?

Todos han firmado el manifiesto para que se investiguen los hallazgos excepcionales de Iruña Veleia en tres laboratorios europeos especializados en arqueometría de referencia. Están acompañados por profesores y catedráticos de universidad de campos como física, química, geología, epigrafía, arqueología romana (uno de ellos es Premio Nacional de Arqueología 2002) y hasta latín, arqueólogos, filólogos (euskera y latín) y otros científicos y personas relevantes de la cultura vasca.

Seguir leyendo: http://www.amaata.com/2018/06/que-tienen-el-arqueologo-edward-harris.html

Para adherirse al manifiesto: http://iruñaveleia.eu/manifiesto/

Antropología · estado español · Euskal Herria · Genética · Prehistoria

Génesis de los pueblos de Iberia

Sé que no he producido mucho en este blog sobre prehistoria; la inmediatez de lo político, social y económico me supera a menudo. Pero es un tema que no quiero dejar desatendido en mi blog en castellano, aunque priorizo siempre mi blog especializado en inglés, que tiene una audiencia global consolidada.

Y recientemente ha aparecido una tesis doctoral muy interesante (autora: Christina Roth, Universidad de Maguncia) que precisamente trata sobre la génesis de los pueblos o poblaciones de la Península Ibérica, entre el Epipaleolítico y la primera Edad de Bronce, tesis que de nuevo he comentado en For What They Were

La tesis de Roth analiza de forma estadística sobre todo, los patrones de ADN mitocondrial antiguo que se conocen en la Península y así mismo los compara con los patrones que vemos en otras partes de Europa, en particular la muy bien estudiada Europa Central.

Este es por ejemplo lo que se conoce del inicio del Neolítico o era agropecuaria en la península en términos de ADNmt:

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Haplogrupos en gris: documentados en el Paleolítico, en colores: documentados sólo a partir del Neolítico.

Vemos para empezar que hay muchos huecos sin datos, muy en particular el sur y sudeste peninsulares, que son importantes en el Neolítico inicial (y también más adelante). Tampoco nos vendría mal tener datos de sus precursores inmediatos en Provenza, Liguria, etc. El problema de los “huecos” no es privativo de la Península: gran parte de Europa es casi desconocida en términos de ADN antiguo;  es necesaria mucha más investigación pero de momento es lo que hay.

También vemos que:

  1. La población del Nordeste (Catalunya y valles fronterizos de Aragón) tenía entonces un porcentaje muy alto de genética que podemos describir como específica o indudablemente “neolítica”, que correspondería a los colonos y colonas (no olvidemos que el ADNmt es de transmisión exclusivamente matrilineal) llegados del Este a lo largo de las costas del Mediterráneo Norte y correspondientes en este caso a la cultura de la Cerámica Cardial (o Impreso-Cardial), que en última instancia viene de la zona del Mar Egeo y que tiene otra ramificación continental que llega hasta Alemania y el Norte de Francia con una genética muy similar. Hoy día la población que mejor preserva esta herencia “neolítica” son los habitantes de Cerdeña, pero este legado es muy importante también en la Península Ibérica, vascos incluidos (aunque con matices).
  2. La población del Oeste (Portugal) era entonces aún muy parecida a los cazadores-recolectores del Epipaleolítico. Es posible que incorporaran muchos linajes venidos del Este, vía Andalucía y quizá incluso el Norte de Marruecos, pero en su gran mayoría no son los linajes específicos que vemos en los primeros agricultores de Catalunya, de Alemania o de Turquía Occidental, sino otros que parecen ser de origen cuando menos europeo, si no local.
  3. La población del Norte (Euskal Herria, Castilla la Vieja y Alto Ebro), con un porcentaje moderado de linajes obviamente “neolíticos”, es sorprendentemente “moderna”, no exactamente como es hoy día pero sin duda ese gráfico de tarta pasaría totalmente desapercibido (o casi) entre los de los europeos modernos, sobre todo los occidentales. El ojo experto quizá detecte que hay demasiado U pero por lo demás es sorprendentemente parecido. Además, hay un yacimiento concreto (Paternabidea, cerca de Pamplona) que ese sí que es uno de las rarísimas muestras del Neolítico Inicial que es totalmente “moderna” (la otra es Gurgy, en Borgoña, apuntad este nombre porque volverá a aparecer más abajo).

Es necesario mencionar que parece haber cierta contradicción entre lo que dicen los linajes uniparentales y el ADN nuclear autosómico (recombinable), ya que éste sugiere (con muestras limitadas) una mayor influencia de lo “neolítico”. Una posible explicación sería quizá que, a medida que avanzaban los primeros agricultores hacia el Oeste, iban incorporando linajes de las gentes aborígenes con quienes se mezclaban, pero no está claro por qué eso no parece afectar tanto al ADN autosómico. En este artículo me centro en el ADNmt, que ya es bastante complejo por sí solo y tiene la ventaja de basarse en muchas más muestras antiguas, sobre todo en el caso de Iberia.

En el artículo en inglés incluyo más gráficos (y por supuesto la tesis de Roth tiene aún más, leedla) pero aquí me voy a centrar en en los que considero más reveladores, por ejemplo:

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Las anotaciones en cursiva son mías. Las “secuencias” de arriba son meros “conceptos” y no deben tomarse literalmente, sobre todo porque nos faltan muchos datos. Los colores que uso en las anotaciones son ayudas para entender la secuencia temporal.

Qué parece decir este análisis de “clusters” (literalmente: “racimos”)? Veamos:

  1. El “racimo” o “grupo” 2a incluye a los cazadores-recolectores ibéricos (HGW), a dos poblaciones del primer Neolítico (oeste o CPE y norte o NSE), así como a una población del neolítico tardío (Euskal Herria y Alto Ebro o EVN). Nótese que en esta última región (básicamente los precursores de la nación vasca) perdemos la pista en este momento, aunque yo la he considerado con más datos en un análisis propio que podéis leer en castellano en Ama Ata y en inglés en For What They Were (la conclusión es que parece haber mucha continuidad hasta el presente, algo que no ocurre ni en Alemania, ni en Portugal)
  2. El otro “racimo” que podemos observar tempranamente es el 1b, que corresponde a la población más extremadamente “colonial” o “neolítica” y que inicialmente vemos en Catalunya (NEE) y el caso extremo de Els Trocs, Aragón, con 100% de linajes “neolíticos” (TROCE). En el Neolítico tardío esta apariencia de población fuertemente “colonial” se aprecia sobre todo en Castilla la Vieja (NMN). También lo vemos en el Calcolítico (Edad del Cobre) de Catalunya (NEC), lo que sugiere que no hubo cambios importantes en esa zona NE en todo este período de varios milenios (una contemporánea del Languedoc es también similar).
  3. El “racimo” 1a es parecido al 1b (primariamente “colono”) pero con más mezcla de las poblaciones aborígenes. Se aprecia primero en el Neolítico tardío de Portugal (CPN), lo que, por contraste con el Neolítico inicial, indicaría la arribada de poblaciones desde el sur o el este peninsular en este período, continuando en el Calcolítico y quizá hasta la actualidad. También se incluye en este grupo el Bronce inicial de ambas mesetas, lo que sería el inicio de la cultura de Cogotas I.
  4. El “racimo” 2b es parecido a 2a pero más “neolitizado”. Incluye el neolítico tardío del Valle de Ambrona (zona de Calatayud), el Calcolítico de las regiones Sur y Sudeste (es decir: todo lo que hay entre Valencia y el Algarve), así como de la Meseta Sur (zona de Madrid-Aranjuez). En el Bronce sabemos que continúa en el Sudeste y se extiende al Nordeste, prefigurando probablemente ya las poblaciones modernas en gran medida.

Nota de periodización: el Neolítico inicial comienza en Iberia entre c. 5700 y 5000 AEC, según la región, el final probablemente se considere a partir de c. 4000 AEC, el Calcolítico comienza c. 3000 AEC y el Bronce c. 1900 AEC (c. 1500 comienza el Bronce medio, que no está cubierto en ninguna región por este estudio).

El patrón general es que inicialmente hay dos poblaciones: una más estrictamente colonial o “neolítica”, que primero vemos en Catalunya (aunque es probable que también existiera en la zona de Valencia-Alacant y Balears, pero nos falta el dato), y otra parecida (pero no idéntica) a los cazadores-recolectores del Epipaleolítico (en norte y oeste al menos). Más tarde la divisoria se diluye algo pero el patrón es irregular y algo contraintuitivo: por un lado el Oeste y la Meseta se “neolitizan” claramente, mientras que Catalunya (y quizá el Sudeste) se “desneolitizan” significativamente. Y aunque seguramente aún se producirán algunos cambios más adelante, este patrón consolidado al inicio de la Edad de los Metales podría en gran parte haberse preservado hasta la actualidad (hoy día el tercio oeste peninsular parece algo más “neolítico”, y norteafricano también, que los dos tercios orientales). Por supuesto que necesitamos más datos para estar seguros pero lo que sabemos hoy por hoy da esta impresión y lo que nos revela el análisis estadístico de esta tesis me parece muy interesante, porque hasta ahora no veía claro como se podría haber producido esta configuración genética moderna y ahora creo que empiezo a entenderlo gracias a la Doctora Roth (espero que le hayan dado el doctorado, se lo merece sin duda).

Y Europa?

Pues mire usted (sic), Sr. Rajoy…

Ah, no, perdón, no creo que el Presidente Terminal lea esto. A él lo que le va es el fúrbol y el grannemano ese, tengo entendido. En fin.

Para el resto, para el precariado más o menos educado que sí que tiene interés en las cosas importantes de la vida, tengo que decir que en Europa, o al menos en Alemania, es distinto.

Comienza igual: con la arribada de colonos y colonas agricultoras, con una genética casi idéntica a la que vemos en la Catalunya neolítica, que se rastrea perfectamente hasta el Neolítico de Turquía Occidental. Allí llevan otra cultura, léase: otro diseño cerámico (LBK por sus siglas alemanas), pero son básicamente la misma gente y seguramente hablaban un idioma muy parecido (lenguas vascónicas probablemente), ya que sólo habían pasado unos mil años desde que sus rutas se separaron en los Balcanes.

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Fig. 23, anotada por mí.

El gráfico de arriba es un “análisis de componentes principales” (PCA) que nos viene muy bien para entender qué pasa en Europa Central y en Iberia, siempre desde la perspectiva del ADNmt, en este período formativo de las poblaciones europeas.

Se aprecia por un lado lo que sería la “polaridad neolítica” (Neolithic polarity) ubicada a la izquierda tirando algo para abajo, representada por Els Trocs (TROCE), el Neolítico inicial de Catalunya (NEC) y de Alemania (LBK), así como alguna otra población centroeuropea posterior. Vemos también dos polaridades “paleolíticas” o “aborígenes” bastante distintas: por un lado los cazadores-recolectores de Iberia (HGW), hacia arriba, y por otro los de Europa Central (HGC) y Oriental (HGE), a la derecha y más bien hacia arriba. De nuevo Roth usa el color gris para representar a las poblaciones pre-neolíticas. Finalmente, no anotada, vemos una cuarta polaridad hacia abajo, representada por la cultura de Unetice (Calcolítico final centroeuropeo, UC) que creo que debería asociarse a las invasiones indoeuropeas o tendencia equivalente hacia el neolítico de Europa Oriental (no representado aquí pero conocido por otros estudios).

Lo más importante es quizá que vemos dos diferentes zonas de mestizaje: una afectando sobre todo a Iberia y la otra diferente a casi toda Europa Central. Este proceso es algo que revela por vez primera esta tesis y que hasta ahora no se entendía nada bien, ya que no se ve distinción clara entre cazadores-recolectores de Iberia y Centroeuropa en los estudios de tipo autosómico, quizá por la escasez de muestras. Son las diferencias en el ADNmt entre estas dos poblaciones pre-neolíticas precisamente las que causan las diferencias en las “zonas de mezcla”, correspondiendo increíblemente bien a la geografía.

Es decir: los primeros agricultores europeos, venidos del Egeo, se mezclaron con poblaciones aborígenes algo diferentes en Iberia y Europa Central y este patrón es claro para prácticamente todos los casos. Ahora bien, hay una excepción muy notoria: Blätterhölle (BLA), un yacimiento de Westfalia en el que se documentó la convivencia de granjeros y cazadores-recolectores.

Por qué Blätterhölle es excepcional? Qué implicaciones tiene?

Aún no lo sé con certeza pero:

  1. BLA encaja con el conjunto de poblaciones tempranamente “modernas” (Paternabidea, Gurgy, etc.) o “hiper-mordernas” por exceso del haplogrupo H (Neolítico inicial de Portugal), de hecho se agrupa con ellas en el análisis de racimos, que no muestro aquí (fig. 24). Sobre todo se agrupa con HGW, es decir: los aborígenes pre-neolíticos de Iberia, pero sus siguientes “parientes” no son los cazadores-recolectores de Europa Central sino las poblaciones neolíticas de iberia que tienen primariamente linajes “aborígenes” (CPE, NSE y EVN, mencionadas antes). Es decir: tenemos una población en la Westfalia del Neolítico tardío que no se parece a los agricultores de allá ni tampoco demasiado a los cazadores-recolectores de esa región, sino a los cazadores-recolectores de Iberia y algunos de los primeros agricultores de estos lares. Sorprendente sin duda, pero es que de lo que hay entre medias, primariamente Francia, no sabemos casi nada, sólo tenemos un dato: Gurgy, que sin duda encaja demasiado bien.
  2. La sensación que da es que es esa gigantesca región casi inexplorada entre el Alto Ebro y el Bajo Rin (o Wesser o incluso Bajo Elba quizá) de donde podría emanar esa “modernidad genética” que sabemos con certeza que no se explica ni por los colonos neolíticos venidos del sudeste, ni por los invasores indoeuropeos venidos del nordeste. Otro punto de referencia a mencionar aquí, por su relevancia, es que los primeros agricultores de Suecia eran muy parecidos genéticamente a las poblaciones actuales de Iberia, particularmente los vascos.
  3. Westfalia es próxima a la zona de origen de la cultura de Michelsberg (Calcolítico temprano), que sabemos que desplazó a los primeros agricultores (LBK) de Alemania, el Norte de Francia, Países Bajos y Suiza. Y a pesar de ser una cultura clave y de estar centrada en Alemania (la región mejor estudiada de Europa sin duda), no tenemos muestras de ADN antiguo suyo. Se que no es cierto pero es que parece que lo hacen adrede porque es difícil fallar tanto. En el caso de Francia es una cuestión de pura hostilidad política, legal y burocrática hacia la genética de poblaciones, pero en el caso de Alemania tiene que ser mala suerte pura, porque es que prácticamente todas las demás culturas están secuenciadas pero Michelsberg no, aún no.

Y esto es todo. Espero que, a pesar del austericidio, pronto tengamos más información que nos permita precisar más aún ese “de dónde venimos” que tanto nos despierta la curiosidad. Pero de momento parece que, por un lado hubo poblaciones más “mediterráneas” (tipo sardo) avanzando por el sur (?) de Iberia hacia el oeste y el interior, y, por otro, poblaciones más atlánticas o “mestizas” (tipo vasco?) avanzando en el continente y reemplazando a esos primeros colonos del Neolítico inicial. Esa es la sensación que los datos disponibles me dan.

Antropología · Genética · Prehistoria

Origen de vascos, sardos y demás europeos según la genética de poblaciones

Lo que sigue es el borrador medio-definitivo de un artículo que será publicado, tras su traducción al euskera, dentro de un trabajo más amplio sobre los orígenes de la lengua vasca, con especial énfasis en el paleo-sardo. Creo que es de interés general y por ello lo comparto aquí.

Origen de vascos, sardos y demás europeos según la genética de poblaciones

Si me hubiesen pedido escribir este artículo hace tan sólo unos años, en 2010 por ejemplo, el resultado hubiese sido completamente distinto: habría defendido como teoría más probable que los vascos y, en menor medida quizá, otros europeos occidentales descendían de forma bastante directa de los cazadores-recolectores del Magdaleniense. Pero entonces no había apenas ADN antiguo, extraído de restos humanos con miles de años de antigüedad, y éste lo cambia todo.

El ADN más fácil de secuenciar el de las mitocondrias, que se transmite por línea puramente materna. En consecuencia las secuencias de ADN mitocondrial extraídas de restos arqueológicos son las más abundantes y, por lo general, las primeras en estar disponibles con la suficiente abundancia como para extraer conclusiones. Basándome en la acumulación de estos primeros datos de ADN mitocondrial antiguo, ya publiqué en 2013 un extenso artículo en el blog Ama Ata¹, en el que concluía que la población vasca, al contrario que otras de nuestro entorno (alemanes, portugueses), parece tener un altísimo grado de continuidad desde el Neolítco inicial, hace unos 7000 años, pero no desde el Paleolítico o Epipaleolítico (a veces llamado también Mesolítico). Por supuesto esto aún permite que una parte de la genealogía colectiva enraíce con los cazadores-recolectores del Magdaleniense, Azilense, etc. pero no la principal. Y esto a su vez tiene implicaciones sobre la etnogénesis vasca y sobre el origen del euskera y de la familia lingüística de la que es el único superviviente (normalmente llamada “vascónico”).

Qué nos dice el ADN nuclear antiguo?

Ya en ese mismo año 2013 se pre-publicó un estudio importántisimo por Iosif Lazaridis et al. (publicado formalmente en 2014²) que, gracias a las mejoras técnológicas, disponía de ADN nuclear³ antiguo y ratificaba en parte mis conclusiones basadas únicamente en el ADN mitocondrial: la etnogenésis de los vascos y en general de los europeos sólo puede trazarse, en el mejor de los casos, al Neolítico.

Las conclusiones del estudio de Lazaridis se aprecian muy bien la fig. 4:

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Figura 4 (Lazaridis 2014) | Estimación de las proporciones de mezcla en los europeos actuales. Diagrama de las proporciones atribuibles a cada una de las tres poblaciones ancestrales inferidas (EEF, ANE y WHG).
Anotaciones en euskera (en rojo) añadidas, para mayor claridad, por Luis Aldamiz.

Resulta evidente que la población vasca⁴ es más parecida a los primeros agricultores (EEF) que a los últimos cazadores-recolectores (WHG). Esta tendencia es generalizable a todos los europeos en mayor o menor grado y, si bien los pueblos del Norte de Europa parecen tener más ascendencia “paleolítica”, se ve claro en otros estudios que esto es debido, no a los aborígenes de la Europa Occidental epi-magdaleniense, sino a los de la Europa Oriental epi-graventense, y esto en gran medida se debe a la expansión indoeuropea de épocas posteriores, que discuto más abajo.

Es también muy notable que la población sarda es casi idéntica a los primeros agricultores europeos. Y esta importancia del pivote sardo, cuya cultura y paleo-lingüística está muy relacionada con la vasca, pesó mucho en mí a la hora de reconsiderar no sólo el origen genético del pueblo vasco, sino también los orígenes culturales y lingüísticos, étnicos en definitiva. Estos deben de estar en consecuencia en el Neolítico de origen egeo (Sesklo, Otzaki, etc.), que se expandió hacia el oeste con gran rapidez por dos vías: una continental, a través de los Balcanes (cerámica pintada) y el Danubio (cerámica lineal) hasta llegar a Alemania y Polonia, y otra marítima, a lo largo del Mediterráneo (cerámica impreso-cardial) que llegó a las costas atlánticas y también hasta el Rin (cerámica de La Hoguette).

Estos datos no son producto de un único estudio, sino que en los últimos dos años se han publicado muchos otros que, con diferentes enfoques, confirman esta noción a rasgos generales, quizá con algunos matices demasiado sutiles y complejos para discutirlos aquí. Por ejemplo Günther y Valdiosera⁵ en 2015 estudiaron a las poblaciones post-neolíticas de Atapuerca, con el siguente resultado (análisis del programa ADMIXTURE⁶):

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Fig. 3-A (Günther & Valdiosera 2015) | Estructura poblacional de individuos antiguos y actuales. (A) Fracciones de mezcla entre individuos actuales de Eurasia y África del Norte junto a 16 individuos antiguos. Sólo se muestran los individuos antiguos y actuales de Europa Sudoccidental (véase Dataset S1 para el diagrama completo con todos los individuos). Los componentes de mezcla están etiquetados en base a las poblaciones/regiones geográficas en las que son modales.

Hay que subrayar aquí que las poblaciones tardo-neolíticas más occidentales (ATP = Atapuerca, GOK = Gokhem) muestran muy claramente una mayor mezcla con los aborígenes pre-neolíticos de Europa Occidental. Esta misma mezcla aparece en los vascos de forma incluso más marcada. Estos “segundos agricultores” de Occidente parecen haberse expandido en algunas zonas (Alemania en particular) a expensas de los primeros agricultores con menor mezcla paleoeuropea. Los detalles de este proceso secundario no están aún del todo claros por falta de datos suficientes pero sin duda esta confusa oleada atlántica, que puede relacionarse tentativamente con culturas como el Megalitismo, el Vaso de Embudo, el Artenaciense o el Vaso Campaniforme, forma la tercera capa (tras las paleolítica y neolítica) de la génesis de los pueblos de Europa. Al ser en origen mezcla de las anteriores, se puede confundir con ellas pero tiene sin duda una personalidad propia y es incluso más difícil de obviar desde el punto de vista vasco, ya que son estas poblaciones antiguas las más parecidas a los vascos modernos.

Espero que en los próximos años descubramos mucho más sobre este fascinante tema del “segundo Neolítico” atlántico, cuyos detalles no se entienden aún bien del todo. Para ello sin duda hay que obtener muchas más muestras de ADN nuclear antiguo de la Europa atlántica, Euskal Herria includida.

Los indoeuropeos que surgieron de las estepas

No se puede entender la formación de los pueblos de Europa sin la cuarta capa: la que corresponde a los pueblos indoeuropeos que, a juzgar por la genética (así como la arqueología y sin contradecir a la lingüística), se expandieron de acuerdo con la teoría “kurgán”, inicialmente articulada por Marija Gimbutas. Este modelo, muy sólido, postula que los pueblos indoeuropeos se expandieron, a través mayormente de la conquista y asimilación de otras poblaciones, y sólo en menor grado y cada vez más raramente a través de la colonización propiamente dicha. Su hogar original o “urheimat” estaba en la estepa eurasiática, correspondiendo a las culturas de Samara y Khvalynsk. Aunque ramas aisladas se expandieron hacia Asia Menor (hititas y luvitas) y Asia Centro-Oriental (tocarios), su principal impacto inicial fue en Europa Central, Balcanes y Escandinavia.

Sin entrar en demasiados detalles, los recientes datos del ADN nuclear antiguo⁷ nos permiten confirmar que, efectivamente, hubo una importantísima penetración hacia Occidente a partir de las estepas del Volga al menos con la crucial cultura de la cerámica cordada, que culminó el proceso de penetración “kurgán” en Europa central y Escandinavia hace unos 4500 años. Esta aportación genética se diluye posteriormente (quizá en parte por el contra-influjo de la cultura del vaso-campaniforme) pero dejó una huella aún muy aparente, impacto que sólo se detuvo en el Rin durante un milenio, retomando su avance hacia el sur (Italia) y oeste a partir del final de la Edad de Bronce (cultura de los campos de urnas y sucesores, incluyendo celtas y romanos).

Es importante aquí sobre todo intentar entender quienes eran esos primeros indoeuropeos de las estepas, cuyo legado es, nos guste o no, tan apabullante (la mitad de los humanos actuales hablan primariamente una lengua indoeuropea). Haak 2015 estimó, en base al ADN nuclear antiguo de la cultura de Yamna (y la de la cerámica cordada, muy parecida en lo esencial), que eran una mezcla casi al 50% de aborígenes europeos orientales (EHG) y gentes llegadas de Oriente Medio, probablemente agricultores de los Zagros a través del Cáucaso. De hecho en muchos estudios se aprecia que su principal signatura aparente es el componente caucásico (por ejemplo en la imagen anterior de Günther y Valdiosera). No es un marcador perfecto, ya que también hay alguna afinidad caucásica, menos marcada, entre los primeros agricultores europeos de la macro-cultura principal, con efecto fundador en Grecia aunque sus raíces últimas son en gran medida de Oriente próximo (Palestina, Siria, Chipre, etc.)

Un marcador complementario puede ser usar como referencia a los propios paleoeuropeos orientales (EHG) en contraste con sus “primos” occidentales (WHG), lo que no se hace en muchos estudios y cuando se hace no siempre genera conclusiones claras por las propias limitaciones del método estadístico, además de la existencia de flujos en el Atlántico que parecen EHG pero no indoeuropeos (falta el componente caucásico). Pero, bueno, estudiando con la debida atención el conjunto de los datos proporcionados por los estudios recientes, puedo afirmar con rotundidad que el impacto de los indoeuropeos fue muy importante aunque variable. Volviendo al gráfico de Günther y Valdiosera, vemos por ejemplo (componente de color negro, etiquetado “Cáucaso/Asia Central”) que los franceses parecen mucho más afectados por este impacto que los españoles, mientras que vascos y sardos prácticamente carecen de este elemento.

Síntesis: la genésis de las poblaciones de Europa en dos mapas

En definitiva, vemos como en Europa la inmigración masiva en el Neolítico tuvo un impacto inicialmente muy grande. En el caso principal, mediado por un efecto fundador en Grecia primeramente. Este efecto fundador se conserva casi perfectamente en la población de Cerdeña.

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Posteriormente, hacia el final del Neolítico y ya en el Calcolítico es muy apreciable el reflujo de pueblos desde el Atlántico, quizá en relación con el megalitismo o el campaniforme. Se trata de poblaciones claramente con mayor mezcla de los aborígenes pre-neolíticos pero que no se pueden ver en ningún caso como excesivamente distintas de los primeros agricultores, y que se parecen bastante a lo que podría ser la genética vasca actual.

A este reflujo occidental pronto se superpone otro venido de las estepas orientales: los indoeuropeos, cuya huella genética es también importante, aunque variable.

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Los matices finales en esta genésis de los pueblos de Europa parecen ocurrir en la Edad de Bronce, en algunos casos quizá incluso en la del Hierro, pero la conformación básica estaba ya muy claramente esbozada al acabar el Calcolítico, ya que a partir del Bronce, predominan cada vez más los procesos de conquista aristocrática y subsecuente asimilación de los pueblos sometidos, con mucho menor componente colonizador o migratorio.

Las implicaciones etnolingüísticas de entender este proceso a nivel genético y arqueológico son importantes, ya que sugiere con fuerza que la familia lingüística del euskera (a veces llamada “vascónica”) tiene un origen muy concreto en el Neolítico egeo, extendiéndose en pocos siglos por casi toda Europa. También tiene implicaciones importantes para entender el proceso de expansión de la familia indoeuropea, reforzando aún más el ya muy sólido modelo kurgán, que postula que estos pueblos se expandieron desde la cuenca del Volga a partir del Calcolítico, a menudo en procesos que son más de conquista aristocrática que de colonización propiamente dicha.

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Notas:
¹ http://www.amaata.com/2013/09/el-origen-de-las-vascas-y-otras.html (disponible también en formato PDF en https://www.academia.edu/7000219/Aldamiz_Origen_Vascas) .
² Lazaridis, 2015.
³ El ADN del núcleo celular, muchísimo mayor que el mitocondrial y disponible sólo en una copia en cada célula, por lo que es más complejo y costoso obtenerlo que en el caso del de las mitocondrias.
⁴ La población etiquetada “Spanish North” son vascos urbanos y la llamada “French South” son gascones de Bearn, muy similares a los vascos. Las poblaciones de referencia “French” y “Spanish” corresponden a muestras de Lyon y Valencia respectivamente pero son efectivamente representativas del grueso de la población de estos dos estados.
⁵ Günther & Valdiosera 2015.
⁶ El ADN nuclear sólo puede compararse en su conjunto mediante métodos estadísticos. Hay varios algoritmos pero el más usado desde hace ya años es el del programa ADMIXTURE.
⁷ Haak 2015, Mathieson 2015, etcétera.

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