economía · guerra de clases · historia

“No corráis que es peor…!”

Artículo de colaboración para Borroka garaia da! Autor: Iñaki Gil de San Vicente

En nuestro inocente antifranquismo juvenil creíamos que lo peor era echar a correr cuando cargaba la policía o la guardia civil porque si nos quedábamos quietos no nos pegarían ni nos patearían en el suelo, ni nos arrastrarían agarrándonos por los pelos, ni nos detendrían, torturarían y encarcelarían… Dada nuestra virginidad política, y embelesados por la ideología democraticista abstracta, pensábamos que las fuerzas represivas respetarían los «derechos humanos». Muy pronto aprendimos que lo mejor era salir corriendo… para organizar la defensa y contraatacar. Comprendimos que una manifestación debía organizarse militarmente a pequeña escala, con sus objetivos, estrategias, tácticas de aproximación, avance y protección de flancos, y cómo no, sobre todo de retirada segura. Siempre había que tener una retaguardia. Poco después, descubrimos que los mismos criterios elementales, convenientemente adaptados, servían para toda lucha política, sindical, social, cultural, pacífica, estudiantil, vecinal, no-violenta, de masas, etc., debido al contenido político de lo militar y al contenido militar de lo político. Y con sonrojo nos dimos cuenta que no habíamos inventado el fuego: un necesario baño de humildad.

Pero se nos insistía en que lo mejor era la espera, la no provocación, porque el ruido de sables impedía negociar con la «burguesía democrática». Se nos decía que la impaciencia ultraizquierdista de Rosa Luxemburg al decir que «quien no se mueve no siente las cadenas», sólo reforzaba al búnker porque la gente tenía miedo a la represión y, además, era cierto aquello que «más vale malo conocido que bueno por conocer». La «izquierda» explicaba exultante que ya no existían fuerzas represivas sino «trabajadores del orden», que con un SÍ a la «democracia» resolveríamos todos los problemas; al poco esa «izquierda» disciplinó a sus bases amenazando que «quien se mueve no sale en la foto». Y aceptó y pactó a la baja lo que el capital quiso: unidad española, propiedad privada, continuidad reforzada del Estado terrorista, monarquía e Iglesia – «dios nos lo da, dios nos lo quita», «dios aprieta, pero no ahoga» … ¿y si ahoga? -, amnesia social y mentira histórica, desindustrialización para «entrar» en Europa y empobrecimiento para enriquecer al capital… Un diluvio de hielo apagó en muchos sitios el fuego de la libertad, y el grueso de la izquierda renegó de la esencia político-militar del marxismo.

Desde la segunda mitad de los ’70 el capitalismo lanzó una contraofensiva mundial destinada a recuperar la tasa de ganancia, destrozar a la URSS y derrotar la lucha de clases en su generalidad, en especial a las organizaciones armadas. La amnesia social, el abandono de la teoría y la moda post creada por la industria político-cultural, han extirpado de la historia reciente la tenaz resistencia del proletariado. A la vez, los efectos de la desindustrialización y del fetichismo de la mercancía se sumaron a los del reformismo. Todo ello logró que el capitalismo se recuperara mal que bien sobre un rastro de sangre y devastación, con la euforia del aplastamiento de la URSS ocultando que ello fue debido más a razones internas que externas. La sucesión de subcrisis y crisis parciales cada vez más frecuentes e intensas, fue ignorada por la burguesía y eran ridiculizados los pocos marxistas que advertían de la proximidad de la debacle que, como sabemos, estalló a finales de 2007. En las dos últimas décadas, el capitalismo ha cambiado en sus formas, ha desarrollado contradicciones nuevas y lo que es peor, ha agudizado al extremo su esencial irreconciliabilidad con la vida.

Ahora, sobre este desierto, avanza el neofascismo; la represión ha culminado con éxito el asesinato legal de Oier Gómez; aumenta el número de prisioneras y prisioneros políticos y sociales, y de exiliadas y exiliados; planifica el encarcelamiento de Nines Maestro, María Barriuso y Beatriz y de muchas otras personas de bien, sindicalistas, periodistas, militantes…; ahora, el Estado ha endurecido su ataque a GARA buscando cerrarlo para siempre: se equivocan quienes reducen este golpe a un simple problema de libertad de expresión, lo mismo que se equivocaron quienes simplificaban la brutalidad contra la juventud de Altsasu a un hecho aislado del contexto vasco, o quienes niegan la función estratégica de la ofensiva contra los gaztetxes o la ferocidad patronal contra el movimiento obrero y sindical, o los ataques a la cultura popular vasca; ahora se perciben mejor que nunca antes los límites insuperables de las «nuevas» estrategias, estatutos, partidos, confluencias y ciudadanismos, mareas…

Hay que golpear lo más posible al pueblo trabajador en la medida en que éste se deje, pero las luchas proletarias en Euskal Herria indican que no se deja, o al menos resiste en parte. Hay que aplastar a otros pueblos para saquearlos: la burguesía vasco-española anhela la inmediata «reconquista» de Venezuela. Hay que estrujar la propia tierra vasca y la burguesía se salta sus limitadas leyes medioambientales siempre que puede. Hay que manipular a la población, y EiTB y la prensa se vuelcan con ahínco en ello. ¿Por qué?

Porque la economía ha llegado al límite del crecimiento: así lo dice nada menos que Janet Henry, importante analista burguesa. Scholz, ministro alemán de Finanzas, asegura que se ha acabado la época de las vacas gordas, mientras que China registra la tasa de crecimiento más baja desde 1990. La Eurozona crece un 1,8% en 2018, la tasa más baja en cuatro años, Italia también entra en recesión, Francia se estanca, el Brexit amenaza los cimientos, y, en privado, se reconoce que el crecimiento yanqui es artificial. La prensa española grita alborozada que crece un 2,8% sin reconocer que para la economía convencional un aumento del PIB de entre 2,5% y 3% es ya una «recesión técnica», que ese aumento se sostiene sobre el empobrecimiento masivo, que no aumenta la productividad y que, por no extendernos, el capitalismo estatal español ha retrocedido del puesto 8 en 2009 al 14 en 2017 y se discute si retrocederá al 15 o 16 en 2021. Se nos promete que la tecnociencia nos salvará, pero se rige por tres reglas vitales para el capital: derrotar al proletariado, multiplicar la productividad y el beneficio, y vencer en la guerra cainita interburguesa; luego, si sobra algo y según cuanta presión haga el pueblo, aliviar en algo sus penas.

Pues bien, en este nuevo contexto, se rescata la fracasada estrategia y se nos dice que volvamos a creer en la «democracia» tolerada por el capital como única forma de acción política; que frente al neofascismo y la irracionalidad oscurantista al alza, hay que aglutinar a las «fuerzas de progreso», desde el PSOE a la CUP pasando por el PNV; que no son buenos los radicalismos que asustan a la ciudadanía y que debemos esperar a mejores tiempos, a las famosas «condiciones objetivas» para que entonces y sólo entonces la lucha de liberación nacional de clase dirija desde la calle la acción en los parlamentos españoles por muy autonómicos y forales que parezcan. Mientras tanto, hay que esperar, pactar, consensuar. La capacidad de autoorganización y de creatividad del pueblo debe ser supeditada a la lenta burocracia institucional.

[Nota de Bagauda: el artículo es simplemente demasiado bueno para no reproducirlo integramente, algo que casi nunca hago, en todo caso recordar que el original está AQUÍ].

Euskal Herria · historia · política

Zumalakarregi proclamó la República Vasco-Navarra

Mikel Sorauren ha encontrado un documento probatorio (…) una comunicación al más alto nivel. En la misma, Zurbano le informa que ha llegado a Madrid «una proclama de Zumalacárregui en la que dice que en atención a la inadtitud y abandono con que mira la defensa de su causa Don Carlos, se declara el Reino de Navarra y provincias vascongadas en República Federal y para ello se convocarán a los estados, luego que las circunstancias de la guerra lo permitan».

Leer más: http://nabarralde.eus/zumalakarregi-republicano-federal/

Euskal Herria · guerra de clases · historia · política

Memorias y autocríticas de los viejos autónomos…

Agintea Hausten publica un documento interesantísimo en el que varias personas de lo que fue el movimiento autónomo de Azpeitia reflexionan anónimamente sobre lo que fue aquel período de los 70 y 80 tempranos, LAIA y los Comandos Autónomos Anticapitalistas.

https://aginteahausten.wordpress.com/2018/08/31/autonomos-que-autonomos-la-experiencia-de-gerra-aundi-y-del-movimiento-autonomo-en-azpeitia/

Yo soy de la siguiente generación, la de los gaztetxes y el movimiento antimilitarista, que se mencionan de paso como grandes logros que surgieron fuera de su núcleo, aunque sin duda había una relación un tanto indirecta. Creo que también fueron muy importantes en esa segunda oleada los medios de contrainformación: las radios libres y revistas como el Resiste, etc., sin los que todo lo demás era impensable.

Me parece muy curioso como las personas, casi sin querer, evolucionamos de forma natural hacia la Autonomía, con todas las contradicciones que aparecen en esa conversación, que hago mías en alguna medida, y eso es así, creo, porque la Autonomía es el estado natural del ser humano.

Como se ha reconocido públicamente en más de una ocasión, el difuso y descentralizado Movimiento Autónomo (a menudo ni siquiera llamado así pero sin duda reconocible como tal), ha sido crucial en los desarrollos políticos y sociales de Euskal Herria (y otros muchos lugares) y lo sigue siendo, creando y manteniendo abiertas las contradicciones de la lucha de clases y dando vida a nuestras vidas, empoderándonos mediante la ocupación y la desobediencia.

Mucho queda por hacer sin duda pero ni un paso atrás!

Euskal Herria · historia

Portus Amanus necesariamente era Bilbao

PORTUS AMANUS (FLAVIOBRIGA) DEBE SER BILBAO.

Por qué? Ptolomeo informando sobre los autrigones nos da sus coordenadas tanto de la boca del Nerva (Nerbioi) como de Flaviobriga (http://penelope.uchicago.edu/…/Rom…/_Texts/Ptolemy/2/5*.html):

mouth of the Nerva river     13°10   44°40
Flaviobriga                              13°30   44°15

Las latitudes (dcha.) son como las nuestras, basadas en el Ecuador, aunque evidentemente están mal por lo menos en un grado (se va muy al norte), las longiudes (iza.) están referenciadas a una mítica “Isla de los Benditos” en algún lugar del Océano Atlántico y son por lo tanto siempre longitud Este, lo mismo que todas las latitudes son Norte.

No importan tanto las coordenadas absolutas (cláramente erróneas) sino la relación entre ellas: está claro que para Ptolomeo Flaviobriga estaba al sudeste de la boca del Nerva, más al sur que al este. Esta tendencia hacia el sudeste corresponde con el curso de la Ría de Bilbao, a veces llamada Nerbioi o Nervión, y es imposible que estuviera más al sur que Bilbo Zarra porque pasando San Antón hay rocas que hacen el cauce imposible de navegar: la ría es navegable exactamente hasta San Antón y no es una cuestión de sedimentos sino de rocas, luego es probable que fuera así también en la Antigüedad.

 

PortusAmanus

 

Es imposible o muy irracional defender que Portus Amanus estuviera en Castro-Urdiales, como suele argumentarse desde la historiografía oficial basándose únicamente unos restos defensivos romanos, probablemente de la época de las Guerras Cántabras: necesariamente debe estar ría arriba. Tampoco puede ser Portugalete o Zierbena, algo que alguna vez he considerado, porque están demasiado cerca de la desembocadura de la Ría. En consecuencia debió de ser la actual Bilbao (Bilbo Zarra: Casco Viejo y/o Bilbao La Vieja).

Amanus naturalmente debe ser Abando pero es posible que el topónimo antiguamente se refiriera a toda la margen izquierda de la Ría, ya que Abanto, mucho más hacia el mar suena casi exactamente igual, e incluso la defensa de Castro como Flaviobriga suele argumentar que Samano, el barrio donde se encuentran los restos romanos, es el mismo nombre.

Euskal Herria · historia

Asamblea por la defensa de Iruña-Veleia

Iruña-Veleia: ¡llega el juicio!

·        Personas inocentes en el banquillo de los acusados

·        ¿Joyas de nuestro patrimonio a la basura?

¡Enfrentémonos a la injusticia!

Con objeto de idear un calendario de acciones y movilizaciones, haremos una asamblea. Estás invitada/o.

 24 de marzo, sábado, 10:00,  en el centro Aldabe de Gasteiz

***

Quieren enjuiciar a Eliseo Gil y Oskar Escribano sin que exista ninguna prueba contra ellos,  sin haberse hecho dataciones de grafitos ni catas controladas, mientras que los actuales gestores del  yacimiento han destruido todo un sector con una gran excavadora. Todo ello con el respaldo o el silencio de entidades, partidos y personas que deberían velar por el patrimonio cultural y lingüístico de este país.

Ante la enorme gravedad de la situación, nos disponemos a llevar a cabo una potente campaña de información y denuncia, y a su vez arropar a los miembros de Lurmen, cuyo único delito ha sido realizar un descubrimiento arqueológico de suma importancia, tanto para  la historia del euskera como para otras muchas áreas de conocimiento.

Euskaraz: http://euskararenjatorria.net/?p=30529

Catalunya · estado español · historia · política

Hablemos? De qué?

Hablamos de Catalunya? Hablamos de ese estado fallido torquemadista llamado “España”? Hablamos para estar seguros de que hay democracia (gobierno del pueblo) y que el mandato de 3 millones de catalan*s el 1-O se respeta? Hablamos de cómo desmontar el estado neofranquista: su constitución ilegítima bajo siete llaves, su aparato de in-justicia que aplasta a la gente común y protege a los ladrones encorbatados? De qué hablamos cuándo decimos “hablemos”?

Dentro de unos minutos habrá una concentración en Madrid, en la Puerta del Sol, bajo un lema mucho más interesante que el de la Mueca por la Paz 2.0. Dicen: “si no se respetan los derechos humanos, la democracia es una dictadura”.

Esto es hablar claro. A mí si me gustan est*s español*s, castellan*s, madrileñ*s. Con ell*s sí que puedo hablar.

Y puedo hacerlo porque, para empezar, ponen por delante de todo los derechos humanos, y, para seguir, quieren discutir el meollo del asunto: el hecho de que España es una dictadura de facto, que el régimen es una continuidad cutre y mal hilvanada del paradigma fascista-totalitario del asesino de masas, el cacique golpista Franco.

Hablemos pues de lo que hay que hablar, sin poner zancadillas al mandato democrático del Poble Catalan.

Hablemos primero de Catalunya

Catalunya emitió hace una semana, a pesar de una muralla de represión policial alentada por fascistas al grito de “a por ellos!”, un mandato democrático, transparente, inequívoco en favor de la independencia, de la República Catalana.

Ante eso, al PDeCat (ex-CDC), que sólo aceptó el referéndum porque lo impuso la CUP, le ha entrado el vértigo y estudia como maniobrar para hacer una estilo Ibarretxe y no quemar los puentes ni dejar el proceso de independencia ya únicamente en manos del Poble. Por desgracia para ell*s, al otro lado del puente que colapsa sólo hay un muro de policías y fascistas embozados en rojigualdas. Ninguno de ellos quiere hablar y, si quisieran, su discurso no pasa del unga-unga, así que poco diálogo puede haber.

Pero sobre todo, semejante maniobra sería sin duda una traición a la Nación Catalana y a su mandato inequívoco por la independencia. Ya se ha votado mucho, ya se ha agotado el tiempo del diálogo: es el tiempo de implementar esa independencia, ya que se ha demostrado que España no tiene policía suficiente para ocupar Catalunya (y el ejército no sirve de nada contra una fuerza noviolenta de millones).

No soy catalán pero creo que Catalunya tiene que seguir por la senda valerosa que l*s catalan*s han abierto frente a la cerrazón del estado fallido español. Es que no hay otra opción sensata, mucho menos democrática.

Hablemos de España entonces…

El estado español, España, está estancado en un régimen en el que, como dijo el dictador de un solo huevo, todo está atado y muy bien atado. La infame Constitución de 1978 se “consensuó” (entre algun*s, mayormente gente del franquismo) a puerta cerrada y se aprobó fundamentalmente porque había miedo a seguir atrapad*s en la dictadura fascista. A nivel de España propiamente dicha, sólo los más puramente fascistas pidieron el “no”. Hego Euskal Herria fue un caso aparte porque ganó la abstención, al haber sido excluidas todas las fuerzas políticas vascas de la negociación.

El texto tiene algunas cosas muy bonitas como el derecho a la vivienda y trabajo dignos, que no se cumplen ni se cumplirán jamás. Por lo demás básicamente dice tres cosas: (1) España es indivisible, (2) la constitución es prácticamente imposible de reformar y (3) el sistema electoral favorecerá abrumadora y anti-democráticamente a las provincias semi-vacías de carácter conservador y caciquil, casi todas ellas de nacionalidad castellana o asimilada.

En definitiva, se consagró un régimen nacionalista español o gran-castellano de carácter muy poco democrático. El 70% de la gente que votó aquello, por convicción, miedo o indiferencia, está muerta.

España se creó hacia 1716, tras la conquista de Catalunya y los demás estados aragoneses, opuestos a los Borbones y al centralismo de corte francés que representaban. Hasta entonces los estados de la Corona de Aragón, no sólo los cuatro que pasaron a formar parte de Castilla, rebautizada como “España”, sino también los de Italia, gozaban de amplísimo autogobierno en todos sus asuntos internos. Pero incluso antes la Corona Española (término no oficial para la dinastía habsbúrgica occidental-meridional) era ya un régimen con muy claras tendencias totalitarias, oscurantistas, militaristas y cruzadas.

En realidad el problema es España: cárcel de pueblos, incluido el castellano si me apuras. España ha ido perdiendo territorios y tropezando con innumerables crisis en su breve historia de 301 años, pero en lugar de hacer una revolución y reconstituirse sobre nuevos principios democráticos, ha caído una y otra vez en el abismo de la tiranía, que se presentaba como “solución”. Espadón tras espadón, con brevísimos interludios más o menos “democráticos”, España no ha querido resolver sus problemas y se ha aferrado a mitologías absurdas y el incluso más idiota “que inventen ellos” de mi difunto vecino españolista Unamuno.

Ayer leía a un filósofo español, castellano, preguntándose por qué no se siente cómodo con la idea de España como patria, a pesar de no tener otra nacionalidad. Y yo le respondía, aprovechando que la Internet permite estas bidireccionalidades, que es por la lamentabilísima historia sobre la que semejante “nación” está constituida, porque España se ha construido a golpe de invasión, represión y golpe de estado, a golpe de decreto totalitario, a golpe de intolerancia y desde luego sin un ápice de democracia. Nunca jamás se consultó a los pueblos sobre los que gobierna esa entelequia llamada España si querían formar parte de ella ni en qué condiciones. España es por definición una dictadura, lo que choca con los deseos de much*s español*s, lo sean por agrado o por fuerza.

No sólo la bandera rojigualda despierta odios e incomodidades, el propio nombre “España” lo hace, e incluso la bandera española republicana puede llegar a generar roces porque sigue representando al estado unitario-autoritario que tanto nos incomoda.

La única solución realista es destruir España y empezar de cero desde abajo, desde las naciones y demás comunidades naturales. Si se hiciera así, quizá se podría crear una Confederación Ibérica de pueblos libres. Pero esto es revolucionario y, se haga a nivel de Catalunya, separándose unilateral pero democráticamente, o se haga a nivel general, exige saltarse el sistema electoral de 1978 (el PP con sólo 7 millones de votos tiene la mayoría del Senado, lo que hace imposible cualquier reforma, el propio sistema judicial está intervenido políticamente, etc.) y exige sin duda ser muy valientes.

Como dicen en Castilla, “no se tomó Zamora en una hora”, pero, como dicen en China, “un camino de mil leguas comienza con un solo paso”. Es hora de ser muy valientes, es hora de, como dicen en Catalunya, no tener miedo, es hora de al menos intentar con todas las fuerzas posibles cambiar el opresivo orden de las cosas bajo el que nos ha tocado malvivir.

Vivienda para tod*s, trabajo para tod*s y libertad para tod*s!