Asia Occidental · fascismo · guerra de clases

Definitivamente no es Saigón

No es Saigón 1975 porque no hay banderas rojas triunfantes con todo lo que eso significa de esperanza y progreso para la humanidad.

Se parece mucho más a la revolución islámica iraní de 1979 (y la subsecuente crisis de la embajada de 1980-81) o a la desastrosa retirada soviética de Afganistán mismo en 1988-89, que sin embargo dejó un gobierno socialista aún capaz de resistir durante años hasta que el trepa alcohólico Boris Yeltsin les cortó todo apoyo tras secesionar Rusia de la URSS contra el voto masivo de la población rusa (y de la mayoría de las otras repúblicas) en 1991.

En realidad el colapso súbito del gobierno afgano (confirmado hace apenas unas horas tras la huida del país del Presidente Ghani) es todo eso a la vez y más. Se parece a Saigón en lo catastrófico e impredecible y en que es Estados Unidos la potencia intervencionista derrotada… pero en nada más. Al fin y al cabo fueron los propios Estados Unidos quienes promovieron a los talibanes en los años 80 en su infatigable lucha contra el socialismo realmente existente y en favor de la corrupción mafiosa capitalista a escala global.

De aquellos polvos estos lodos.

Pero no es Saigón para nada sino todo lo contrario: el avance fascista es muy pero que muy preocupante, y la ausencia total de resistencia lo es aún más. Y no me refiero sólo a Afganistán sino en general.

Si algún efecto positivo pudiera tener, sería únicamente, si esta catastrófica retirada estadounidense acelerara el proceso de colapso del bloque Occidental y Estados Unidos mismo, lo que puede traer caos y problemas pero en general parece deseable e incluso muy necesario, suponiendo claro que no hagamos como Afganistán (ir a la extremísima derecha de cabeza y sin paracaídas) sino emular el colapso de la URSS a la inversa y construir otro socialismo o comunismo mucho más real, democrático y deseable.

Esto no sólo se aplica a Europa y América, sino que tiene aún más importancia si cabe en Asia Occidental, donde la dicotomía comunismo o barbarie nunca tuvo una realidad más extrema: comunismo apenas resistiendo en Alta Mesopotamia sin apenas apoyos, barbarie fascista campando a sus anchas por toda la región.

Hoy más que nunca comunismo o barbarie, Rojava o Talibanistán!

A Estados Unidos que le den morcilla: está acabadísimo y quien no lo vea es por pura ceguera. Pero hay otros peligros, la lucha no ha hecho más que empezar y esta vez sí que es la lucha final.

El problema es si perdemos sin siquiera disparar un tiro… espero que no.

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