América · política

Tormentas tropicales caribeñas

Qué está pasando en el Caribe? Sin duda EE.UU. está tratando de desestabilizar la región en su favor pero también hay mucha (demasiada) marejada de fondo de crisis de los «socialismos realmente existentes», crisis que tiene todas las signaturas de la impotencia burocrática verticalista (disciplinaria) en el Toyotismo, es decir: recuerda mucho, demasiado, a lo que pasó en Europa del Este en los 80.

No voy a entrar en lo de Nicaragua, casi el único estado en el planeta que aún prohibe el aborto en cualquier circunstancia a pesar de haber sido gobernado por «la izquierda» durante décadas (aquellos sandinistas que tanto aplaudíamos en los 80 y 90 y que en las últimas elecciones arrasaron contra una oposición aún más reaccionaria y muy dividida) pero el caso parece muy comparable al de Cuba o Venezuela: esclerosis múltiple con pronóstico muy grave.

Haití ha tenido muchísimas y muy potentes protestas contra Moïse y otras marionetas semicoloniales.

Pero antes de hablar de Cuba y Venezuela, hay que tocar Haití, donde el magnicidio por parte de mercenarios colombianos con dirección de alguna manera relacionada con EE.UU. de un presidente autoritario, sin apenas legitimidad, extremadamente cuestionado durante años por masivas protestas populares y la creciente desintegración de un estado, que lleva siendo fallido desde que Bush Jr. removió a Aristide, y al que nadie echará de menos.

Nadie sabe muy bien por qué este asesinato (aparte de la lógica interna de las pretensiones dictatoriales de Moïse) pero Felipe Marcano especula en Aporrea que quizá es parte de la ofensiva estadounidense contra Cuba, Venezuela y Nicaragua, que quizá Moïse se mostró poco cooperativo con estos planes para la región caribeña, demasiado independiente a pesar de su impopularidad y frágil control del estado y que por eso fue eliminado.

Mucho más delicado es el tema de Cuba, donde las protestas, a veces bajo el lema «socialismo sí, represión no», nos dejan un poco perplejos a quienes observamos desde lejos. Ya hay muchos arrestados, desaparecidos e incluso un muerto. Y hay polémica en la izquierda internacional, con algunas opiniones muy críticas con la deriva capitalista del régimen cubano en los últimos años. Así dos trotskistas que se erigen en portavoces de la Liga Internacional Socialista denuncian el desempleo creciente (Cuba reunció hace ya tiempo al pleno empleo), la privatización del sector turístico, incluyendo empresas 100% de capital extranjero, y la cesión de tierras públicas en usufructo a productores privados. Estoy seguro de que cabe debatir mucho sobre estos temas: la administración meramente estatal no es necesariamente la ideal en un socialismo realmente eficaz y participativo pero la privatización de la economía, sobre todo en la medida en que permita la explotación capitalista de los trabajadores como en China, es una desgracia inaceptable. Lo más preocupante es que los nuevos presos políticos no tienen para nada el perfil de «gusanos», sino que son gente con ideales comunistas en al menos algunos casos pero que precisamente por ello se oponen a la dictadura del partido único, de la burocracia neoplatónica que ya he rechazado alguna vez como falso comunismo, como error histórico indeseable.

Ahora bien, no espero que, si cae el régimen leninista cubano, lo que empieza a ser una posibilidad demasiado seria, el socialismo o comunismo salga reforzado con una democratización de sus estructuras. Eso sería deseable pero bastante ingenuo. Y ojalá me equivoque pero ya vimos en Europa Oriental como este colapso sólo produce capitalismo infame. Es cierto que Cuba no es Europa pero no deja de ser, como la Europa Oriental, la parte pobre de la Nueva Europa post-colonial (y semi-colonial) que es América.

Calma aparente tras la primera ola de protestas en Cuba

Quizá la diferencia más importante es que EE.UU. y en general su bloque imperial está en una crisis muy severa tras varios ciclos redundantes y muy degenerantes de la burbuja crediticia que Reagan y asociados implantaron como esquema piramidal de falso sostenimiento económico, con gravísimos costes en temas como el disparatado precio de la vivienda, que además de suponer un daño gravísimo al proletariado eleva los costes salariales (salario = coste de vida, Marx básico), favoreciendo la deslocalización (amistosa o competencial) de la producción a China, India, México o Indonesia, entre otros lugares con salarios (coste de vida) menos inflados.

Pero esto correspondería a otro artículo. Volvamos al Caribe.

Y ahora tenemos que parar en Venezuela, donde ha habido un conflicto muy serio entre mafias y el estado y que, de nuevo en Aporrea, Roberto López Sánchez analiza como un error estructural del gobierno venezolano, que también tiene al parecer serios problemas de esclerosis mútiple degenerativa a pesar del desvanecimiento del fantasma de Guaidó, muy falsa alternativa para problemas que son a menudo muy reales y que no acaban de solucionarse. Cito:

También existen las megabandas gracias a una tendencia política dentro del gobierno (decimos una tendencia, porque no necesariamente todo el gobierno comparte esto) que considera que los grupos hamponiles pueden, de alguna forma, actuar como defensores del «proceso revolucionario». Esa tendencia fue la que ejecutó la política de las «Zonas de Paz» (José Vicente Rangel, hijo, desde el ministerio del interior) y la formación militar de presidiarios para «defender la patria», como hizo Iris Varela en el Cucutazo de Guaidó en febrero de 2019 en San Antonio del Táchira. También se expresa claramente esa tendencia cuando Douglas Rico (jefe nacional del CICPC) dijo hace pocas semanas que la institución que dirige prefiere negociar con el grupo hamponil de la Cota 905 «para que depongan las armas».

Olof Palme y Fidel Castro: socialdemocracia seria y leninismo simpático.

El Capitalismo es la Mafia, la Mafia es el Capitalismo. Privatizar la seguridad ciudadana es una aberración (crear milicias ciudadanas por contra es una garantía de democracia). El autodenominado «socialismo del siglo XIX» es poco más que una socialdemocracia bananera (por desgracia). No puedo quitar méritos a una socialdemocracia seria (en contraste con el liberalismo progre de los antiguos socialdemócratas euro-occidentales y similares, ahora integrados en la llamada Internacional Progresista, dominada por el Partido Demócrata estadounidense, tras la ruptura de la Internacional Socialista) pero debería ser más socialista y más democrática (participativa) y menos bananera y burocrática. Debería de hecho haber evolucionado hace mucho hacia una democracia socialista plural en la que diversas fuerzas socialistas disputaran el poder electoralmente, en lugar de ceder todo el espacio de oposición a la derecha más reaccionaria mediante una ley electoral antidemocrática y la continuidad del control de los medios por la oligarquía burguesa.

Eso es al parecer lo que osó denunciar hace ya una década Heinz Dieterich: que el «socialismo» venezolano no es realmente socialismo, suponiendo la ruptura con Chávez y su círculo.

Quosque tandem. Al final del día lo que funciona sobrevive y los fracasos quedan para los museos de fósiles. La eficacia es fundamental y hoy día la eficacia sólo puede ser socialista (por muchas razones pero en especial la terrible amenaza de extinción por ecocatástrofe inminente causada por el Capitalismo) pero la eficacia socialista sólo puede ser radicalmente democrática (si no es así, los parásitos político-burocráticos de personalidad «maquiavélica» acaparan cotas de poder y destruyen no sólo la democracia = poder popular, sino también el socialismo mismo).

Por desgracia no soy capaz de ver una esperanza de un socialismo mejor en esta crisis caribeña múltiple que por otra parte es, me temo, inevitable. El tiempo dirá pero lo que hay es una reacción que se muestra como esperanza por los muchos errores de las revoluciones caribeñas. En Cuba en particular, para las masas probablemente resulte en pérdida de derechos, tanto si cae Canel como si no, porque si no cae seguramente deberá dinero y favores a China y ésta exigirá más privatización como potencia capitalista e imperialista que también es.

Postdata: Guatemala, Colombia, Honduras, etc.

Apenas horas después de escribir este artículo leo que el Presidente Alejandro Giammattei de Guatemala (conservador) ha decretado el estado de prevención con el fin expreso de prohibir las manifestaciones que exigen su renuncia.

Además no podemos olvidar la extrema inestabilidad del régimen burgués terrorista de Colombia ni la situación desesperada que vive Honduras desde el golpe de estado de 2009, que ha resultado en masivas oleadas migratorias a EE.UU.

La región casi al completo parece estar pasando por una fase de crisis muy profunda. Incluyendo más a medio plazo el propio Estados Unidos, que también asoma al Caribe a través de Florida, Louisiana y Texas. Al contrario de, pongamos, Birmania of Afganistán, lo que ocurre en América Latina y el Caribe salpica a EE.UU. sí o sí. Y cada vez más.

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