filosofía · política

Ética, genética y comunismo libertario

Los pilares del Bien son tres: verdad, libertad, equidad.

Esta ética tan simple pero al mismo tiempo la desarrollé de alguna manera en la adolescencia y a fecha de hoy, casi 40 años después, no sólo sigo considerando que es cierta, sino que, cuando la expongo, la gente está casi invariablemente de acuerdo sin habérselo planteado quizá nunca antes.

Naturalmente implica que el Mal es: mentira, opresión, explotación.

La razón de que esto sea así es genética, está inserta en nuestros genes, que evolucionaron durante millones de años (como homínidos y humanos genéricos, Homo erectus primariamente) y durante unos 200.000 años como especie Homo sapiens antes de la aparición de la civilización, el patriarcado y la sociedad de clases, en esta dirección de honestidad, autonomía individual y solidaridad grupal. Cuando observamos antropológicamente a las poblaciones recientes de cazadores-recolectores, sin duda se guían por esta ética y eso es necesario para su supervivencia. Es la brutalidad de la evolución la que nos hace humanos, sobre todo en el buen sentido.

Por supuesto que puede haber contradicciones y riesgos en esta ética natural: la libertad puede justificar la mentira o la insolidaridad, pero en general no tiene una contradicción con los otros pilares; la verdad puede parecer insolidaria o contraria a la libertad cuando describe límites aparentemente objetivos (honestidad brutal frente a cortesía hipócrita o lenguaje «políticamente correcto»); la solidaridad o equidad puede querer imponer límites a la libertad e incluso a la verdad (lo que tiene implicaciones importantes en la historia reciente del socialismo real… y de su fracaso).

Un riesgo importante es la tendencia atomizadora de la libertad individual, sobre todo cuando no se es capaz de sopesar el resto (en especial el principio de equidad o solidaridad), eso lo vemos muy claramente en el capitalismo ultra-individualista, que distorsiona nuestras prioridades en favor de esta polaridad… para asegurar la explotación (y por extensión también la opresión y la mentira).

Otro riesgo importante está en el pilar de la equidad, no sólo porque pueda verse como demasiado prioritario sobre los otros pilares (leninismo), sino sobre todo porque en la naturaleza esta equidad se dirige primariamente al propio grupo, a la tribu o equivalente, y no o sólo secundariamente a los otros, posibles competidores por muy humanos que sean. Esto se ha usado para promover tendencias de tipo nacionalista negativo (etno-exclusivista, etno-imperialista, etc.), sectarismo ideológico (incluido pero no sólo el sectarismo religioso) y por supuesto el racismo e incluso el sexismo (a pesar de que mujeres y hombres formemos parte necesariamente de las mismas comunidades, se puede entender para mal o para bien como dos subconjuntos diferenciados). Se puede incluso usar (y se usa) para reforzar el individualismo a través del egoísmo familiar. El problema aquí radica en que instintivamente no tenemos una tendencia de equidad más que de cara al círculo relativamente inmediato: generalmente sentimos empatía sin fronteras pero también somos muy conscientes, de manera instintiva, de que las prioridades están sobre todo en nuestros círculos más cercanos.

Esto daría mucho que hablar pero, en síntesis, significa que extender la solidaridad, el principio de equidad, más allá, a la Humanidad en su conjunto, requiere de mucho más que mera aplicación del principio de equidad: requiere la forja de estructuras equitativas a todos los niveles y de una cultura o ideología humanista. Como digo a veces: el internacionalismo empieza en la nación propia, no puede ser impuesto, sino que debe ser construido en horizontal a través del respeto y la colaboración mutua.

Naturaleza y manifestación de los tres pilares

Verdad.- Aunque es posible que la verdad absoluta no exista, lo que sí que existe es una Realidad muy cabezona que tiende a imponerse a la mentira, incluyendo los auto-engaños, a veces de manera brutal. Este principio es casi idéntico al de inteligencia, con el que está radicalmente vinculado: al final la inteligencia, la razón o, como decimos ahora, la ciencia tratan de discernir cual es la verdad de la Realidad y para eso hay que ser radicalmente honestos.

Aunque el concepto de ciencia o método científico sea quizá moderno, las bases del mismo radican en la naturaleza humana, nuestra inteligencia y nuestro realismo ineludible. Es indudable que la ciencia y el desarrollo tecnológico relacionado se han disparado en los últimos siglos pero llevan existiendo de una u otra manera desde al menos la formación de nuestra especie, Homo sapiens, hace unos 200.000 años en la zona del Alto Nilo, algo que apreciamos en el registro arqueológico sin duda.

Libertad.- Decía Lenin: libertad para qué? La pregunta debería ser quizá: libertad por qué? Porque es intrínseca a la naturaleza humana y es una herramienta fundamental para la supervivencia, individual primariamente pero por extensión grupal (la libertad de los grupos o libertad colectiva es también un concepto importante). En los pueblos cazadores-recolectores, cuando la cosa común no funciona, se tiende a votar con los pies. Esto garantiza que las comunidades son útiles para todos sus miembros y no sólo para algunos cabecillas y garantiza que estos cabecillas o líderes más o menos naturales tengan que esforzarse por lograr el bien común, que sean altruistas (equitativos) y no egoístas (explotadores).

Desde el punto de vista colectivista mismo es fundamental que haya diversidad de todo tipo (o casi) pero sobre todo libertad de opinión y manifestación. Esto protege también el principio de verdad o científico, que es fundamental para que el colectivo permanezca atento al principio de realidad, tan necesario para la supervivencia. Esto responde a la pregunta autoritaria de Lenin: libertad para qué? Para que el socialismo o comunismo funcione correctamente y no se desvíe hacia el Mal y su degradación y colapso, para que haya una retroalimentación informativa y crítica, democrática, que mantenga a la sociedad funcional y eficaz. Ese es el gran fracaso de la URSS y clones: desdeñar la libertad y por extensión la verdad misma (Stalin y Lisenko: ni olvido, ni perdón!), pagando con consecuencias terribles.

Equidad.- El principio del socialismo o comunismo sin duda, del humanismo mismo también, pero, como mencionaba antes también el de colectivismos más destructivos como el racismo o el nacionalismo malo (hay un nacionalismo bueno, sin duda, pero también uno malo: xenófobo y exclusivista, que alimenta el fascismo).

El principio de equidad es el de a cada cual según su necesidad, de cada cual según sus capacidades. Un sinónimo es justicia social. La conclusión natural de este principio es el comunismo o socialismo sin duda pero, como digo, extenderlo más allá de la comunidad local o la nación propia es complicado y requiere de un esfuerzo extra, un desarrollo cultural o ideológico que no está estrictamente en nuestra base genética.

Combinar acertadamente los tres pilares de manera óptima requiere de cierto arte, de una cierta excelencia alquímica, que eventualmente necesita de prueba y error, como toda ciencia. Opino que la fórmula mejor es una que claramente combine una economía socialista con una política democrática, plural y muy participativa, algo así como combinar lo mejor de Cuba con lo mejor de Suiza, que es, entiendo, lo que las camaradas de la Federación de Siria Norte (FSN, más conocida quizá como Rojava por sus raíces kurdas) están intentando hacer contra viento y marea, en condiciones muy difíciles.

Por contra el modelo jacobino-leninista peca muy claramente de autoritario (tendiendo a totalitario) y en ello radica su límite y su fracaso. Igualmente pero a la inversa los excesos ultra-libertarios del anarquismo, se han demostrado demasiado a menudo improductivos y atomizadores (y a la vez sus organizaciones reales a veces pecan de cierto autoritarismo vía pensamiento grupal autocomplaciente). Además éstos caen demasiado a menudo en un utopismo cooperativista-ruralista que no es realmente eficaz, o como mucho lo es sólo a muy pequeña escala.

Entiendo que la alquimia perfecta es difícil de lograr por el desafío del salto civilizacional, de vivir en comunidades demasiado grandes para lo que hemos evolucionado. Esto requiere de una nueva evolución cultural, ideológica y muy pragmáticamente política. Ese es el desafío, pero entender las bases es necesario para poder abordarlo con la mayor coherencia y eficacia.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s