estado español · política

Madrid

Seis millones largos de personas apelmazadas en medio de la estepa a pesar de que el franquismo prohibió la inmigración capitalina, redirigiéndola a las colonias del norte. Casi todas de derechas?

No, ese es el discurso fácil. Es cierto que la concentración de burocracia en la capital del imperio residual, así como la fagotización económica implacable de las últimas colonias, casi todas ya europeas, favorecen que Madrid acapare más gente relativamente beneficiada por el régimen pero hay algo mucho más importante y Ayuso lo ha sabido transmitir muy bien en su mensaje electoral: libertad. No es que Ayuso y los fascistas del PP, creadores de la Ley Mordaza, vayan a dar libertad alguna pero al menos ofrecen ser un poco menos fachorros que la autodenominada izquierda, que no quiere saber ya nada de derechos humanos ni libertades civiles, que se lo ha jugado todo a vender humo «social», humo que, por carecer de sustancia energética alguna no calienta siquiera.

Ayuso ha pasado por la izquierda no sólo al PSOE (eso era fácil) sino a todos los que no han sabido hacer otra cosa que apuntalar a esa momia neoliberal del GAL, que no son capaces de abolir la Ley Mordaza de Rajoy y ni siquiera nos dejan tomar una caña desde hace un año. No sé si fue calculado o casualidad pero que las elecciones fueran aún durante el estado de sitio pandémico-histérico, sin duda han jugado a favor de quien claramente aboga por ser al menos un poco menos intervencionista y además ha sido la única gobernante regional española en construir un hospital de pandemias, aunque fuera una mierda de cartón-piedra.

Parecía tontita al principio pero en realidad es muy astuta y acabará, me temo, llegando a Moncloa y absorbiendo a Vox también. Al PSOE probablemente no pero a sus votantes se los come a puñados. El PSOE acabará quebrando como equipo de primera venido a menos.

Y todo es culpa de la Ley Mordaza y del estado de sitio. Cuando Sánchez se niega a extender el estado de emergencia, es porque, al contrario que muchos «analistas», que no saben leer el cartel siquiera, él sí que está pillando el mensaje, aunque sólo a medias. Y digo a medias porque, si lo hubiese pillado entero no habría apaleado a trabajadores madrileños en plena campaña ni permitido que la pijería derechosa se saltara la ley una y otra vez, incluyendo las orgías víricas post-electorales del PP. Habría por lo menos cesado al delegado del gobierno en la región metropolitana. Iba a decir que Sánchez «tampoco es tonto» pero la verdad igual sí que lo es, al menos demasiado poco listo.

Cuando la izquierda (izquierda?!) habla de salud y sanidad y no invierte un duro en ella, sino en pagar un donativum inmenso a las fuerzas policiales, así como en despilfarrar dinero que no sobra en gastos militares e incluso pagar a los avariciosos EE.UU. por el «privilegio» de albergar su mega-Gibraltar (Rota y Morón), la gente al final se va con su voto a otra parte. Algunos se fueron, aún esperanzados, a apuntalar a la izquierdaTM de derechas a través de los partidos que pretenden estar más a la izquierda (pero que en la práctica como mucho son social-liberales, de centro-izquierda cuasi-blairista) pero la mayoría entiende que no hay diferencia entre el PSOE y sus tontos útiles y optó por votar a su tabernero de confianza a través de las promesas de Ayuso.

Cañas o mascarillas?, ese es el dilema. Y la gente normal prefiere cañas, yo también aunque no sea muy de bares. Por eso ganó Ayuso y todo lo demás son tonterías.

El futuro de la izquierda

Como decía, el PSOE acabará quebrando. Le costará porque es un partido con mucha estructura pero es un partido senilizado y es un partido que incumple sus promesas electorales sistemáticamente. Y la gente está muy harta de eso: de poner su esperanza en políticos que les traicionan a la vuelta de las elecciones.

Podemos y su escisión Más País se lo han jugado todo estos años a lograr el voto de la abuelita manchega que siempre vota PSOE. No sé si esta idea absolutamente quijotesca es de Errejón o de Iglesias pero lo mismo da, el hecho es que han abandonado a sus apoyos reales en la periferia colonial del estado por la quimera de lograr el voto de una Castilla senil y vaciada (pero muy sobre-representada electoralmente por diseño neo-franquista). Algunos dicen que Podemos y el 15-M se acaban aquí pero en realidad el 15-M se acabó con la formación de Podemos y Podemos se acabó en Zaragoza en 2017, cuando optaron por perder la oportunidad de explotar el Tahrir catalán en favor de un muy reaccionario españolismo, abandonando totalmente la posibilidad de forzar un cambio radical en un estado en quiebra moral y técnica.

Reacción españolista que representa casi mejor Más País, nombre infame donde los haya (si acaso hace falta menos país, menos España). Es posible (un hecho a estas alturas más bien) que el partiducho de Errejón se coma a Podemos en la capital del reino bananero pero no va a salir de allí: la izquierda de base periférica que un día se ilusionó con Podemos no les va a apoyar, y sin esos votantes periféricos son sólo una anécdota regional, por mucho que tengan fuerza en una metrópolis sin más alternativas. Ni siquiera cabe esperar que se extiendan mucho por Castilla misma, donde la resignación caciquil neofranquista reina sin pudor.

Respecto a Podemos, hace unos años podía haber sobrevivido a la dimisión de Iglesias, ahora, tras el abandono, expulsión o purga de todo quien no fuera absolutamente leal al líder supremo, no puede. Podemos es ya la UPyD de la falsizquierda.

El futuro de Españistán

Pues muy malo y muy triste. A corto plazo cabe esperar que Ayuso de el salto al otro Madrid, del local al estatal, que reemplace al inútil de Casado y arrase frente a una izquierda (que es derecha o extremo centro autoritario) desorganizada y desmoralizada.

A medio plazo sin embargo nos encaminamos a una guerra sin duda. El conflicto de clases subyacente no desparecerá pero es difícil que se manifieste en el centro castellano, mayormente semi-rural y caciquil o, aunque urbano, excesivamente postmodernista (decadente, sin ideas) en el caso de la megalópolis esteparia Madrid. La Ley Mordaza y en general la Inquisición Española, tan excesiva ella, impide que se manifieste de forma normal, como puede ser en otros «países de nuestro entorno», donde las revueltas son cada día más intensas.

La juventud no se va a quedar quieta mientras la devastan pero son minoría en una sociedad demasiado envejecida ya. Así que es difícil que se manifieste en forma de votos, suponiendo que aún se pueda votar tras la reconquista de Isabel Ayuso y su Cid Campeador de Amurrio.

Cabe esperar que la sociedad española (incl. colonias) agonice en medio de represión y miseria crecientes esta década de los tristísimos años 20 mientras los viejos vamos muriendo sea de covid, de palizas policiales o de puro hambre y frío. Habrá nueva izquierda pero estará muy radicalizada y seguramente será ilegal.

Mientras tanto los conflictos étnico-coloniales catalán, vasco, gallego incluso, se agudizarán sí o sí, porque en una situación así en lo socio-económico y político, el futuro de Españistán se llama Yugoslavia. Exactamente cómo ocurrirá no lo sé pero no tengo duda de que vamos a una situación así, ya ninguna. El estado español neofranquista no es capaz de mantenerse unido excepto porque le apoya el Imperio OTAN y no cuenta con fuerzas armadas propias capaces de controlar el territorio frente a fuerzas democráticas internas sin decidido apoyo exterior.

Y la OTAN, el Imperio estadounidense/occidental está en crisis también, tanto en Europa como en EE.UU.: el consenso se ha quebrado y, aunque la prensa (concentrada ya en una sola mano: el Grupo Vanguard) lo oculte, no para de haber revueltas, paralelas a nacionalismos estatistas (que no estadistas) de derecha que miran a China a menudo. Es una situación comparable en todo a la del Pacto de Varsovia en los 80. Parecía sólido y en pocos años se derrumbó como un castillo de naipes.

Como no soy clarividente, no puedo pronosticar exactamente lo que ocurrirá, pero pinta muy mal. Y de toda la OTAN el estado más frágil es Españistán, tanto en lo económico-social como en lo etno-político. Mientras en otros estados es posible que haya revoluciones o golpes de extrema derecha, en el caso español sólo es posible la desintegración más absoluta. Si EE.UU. aún existe cuando eso ocurra, que también tiene inmensos problemas internos de muy mala solución no-revolucionaria (es decir: democrática constituyente radical), cabe pensar que intervendrá para proteger sus bases en Andalucía pero no puede ocupar Iberia entera: es demasiado grande para sus fuerzas mercenarias sobre-extendidas por todo el planeta.

Hay esperanza? Debe haberla pero hoy yo no tengo mucha, la verdad.

Actualización: Nines Maestro es la única líder política que es capaz de hacer un análisis decente: > vídeo.

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