mitología · Prehistoria

Prometeo, Loki y Sugar

Advertencia: esto es sólo una primera exploración de las leyendas del antagonista indoeuropeo occidental y del dios vascónico Sugar, que puede ser interpretado como serpiente-dragón (así aparece generalmente en las leyendas vascas, además suge = serpiente, probable raíz del ibero-romance “soga”, Sugar = serpiente macho o quizá gran serpiente) o también como llama del fuego, literalmente su-gar.

Thimothy J. Stephany tiene un análisis muy interesante sobre los tremendos paralelos entre Prometeo y Loki en el que ambos dioses son definidos sobre todo por su relación con el fuego (Loki es dios del fuego, Prometeo roba el fuego a Zeus para beneficiar a la humanidad, su creación) y su terrible castigo extremadamente comparable (ambos encadenados a una roca sufriendo tortura por, en principio, toda la eternidad). Es interesante también la observación que hace sobre el paralelo entre Atenea y Skadi (aunque ésta como diosa de la caza es más similar a Artemis en otros aspectos, lo que es normal si tenemos en cuenta quizá 2000 años de evolución separada de los mitos). Además yo añadiría que ambos antagonistas están muy relacionados con la profecía del “ocaso de los dioses”: la profecía de Ragnarok vaticina que Loki será liberado y luchará contra los ases en Ragnarok, junto con el jotun Sutr (también asociado al fuego) y la serpiente-mundo Jormungandir, que es uno de sus hijos. Por su parte Prometeo, cuyo nombre significa predicción o, más libremente, profecía, conoce de hecho, según la leyenda, el futuro y sabe quién de entre los hijos (o hijas) de Zeus está llamado a destronarle. Esta es la causa por la que Zeus y su sirviente Hefaistos le encadena (o clava, dependiendo de la versión) al Cáucaso: para que hable, para que le diga cuál de sus muchos descendientes está profetizado que le destronará. Prometeo nunca habló. En algunas versiones es liberado por la acción de Hércules (ya sea porque accidentalmente envenena a Quirón, que se sacrifica para salvar a Prometeo, ya sea porque mata al águila de Zeus de un flechazo) pero esto es claramente un añadido a la leyenda original, que en sí termina con el tormento eterno del titán que amaba a la humanidad.

A consecuencia de ésto, Zeus desarrolló el mal habito de devorar a sus amantes antes de que le pudieran dar progenie, pero Atenea, su hija por Metis (titanesa de la picaresca, trickster como Loki mismo), le dio tal dolor de cabeza que tuvo que abrírsela y dejarla salir, en algunas versiones es el mismo Prometeo el que ejerce de “partero” y abre la cabeza de Zeus con un hacha, como menciona Stephany, que relaciona este evento de la mitología griega con el de Skadi.

Otro detalle paralelizante es que en vez de Odin, el protagonista de la leyenda sobre los sacrificios, en la que están implicados Loki y Prometeo también, es Thiassis, su águila. El nombre Thiassis es claramente cognato the Zeus. El águila totémico-auxiliar y el dios rey indoeuropeo son sin duda intercambiables, el mismo carácter en esencia.

En definitiva, hay un corpus común en la leyenda indoeuropea occidental a pesar de que germánicos y griegos divergieron, según creo, miles de años antes de las versiones que nos han llegado de las leyendas, dejando de tener contacto alguno en Europa Central también en esa escala de tiempo, aunque quizá algo después. También hay cierta evolución diferenciada, absolutamente natural e inevitable, que en el caso griego incorpora elementos mediterráneos varios y una mayor simpatía por el antagonista Prometeo, que generalmente (hay muchas versiones) no se aprecia en la versión nórdica como Loki.

Esto quiere decir que el concepto Prometeo-Loki (y su antagonismo con los dioses indoeuropeos) es parte del corpus original de la conquista de Europa Central hace más de 4000 años. Por lo tanto Prometeo no es un auténtico titán (dioses pelasgo-tirsenos) sino un gigante (equivalente a los jotunes nórdicos), pero esto es un detalle difuminado por la propia vitalidad cambiante de mitología oral. Eso no quiere decir que los mitos sean “falsos” sino complicados, pero son también el hilo (mythos) que nos ayuda a salir del laberinto, siempre y cuando sepamos usarlo como Ariadna lo concibió, lo que a menudo no es el caso.

Naturalmente en la mitología vasca, nunca realmente indoeuropeizada (excepto en la cristianización, tema omnipresente), Sugar no es antagonista sino que sigue reinando como dios supremo, junto a Mari (Gaia), diosa aún más suprema si cabe, hasta que se consuma la traición cristiana-indoeuropeizante, representada en varias leyendas pero quizá sobre todo en la del doble parricida Teodosio de Goñi, en la que la leyenda se mezcla con la historia misma, produciendo el culto cristiano vasco a San Miguel de Aralar, el matadragones local… con demencia freudiana que haría las delicias de cualquier psicoanalista que se tomara la molestia de analizar la leyenda.

Pero mejor que un psicoanalista quizá sea un poeta revolucionario metido a profeta e inventor de nuevas leyendas, Agosti Xaho, quien románticamente unifica las leyendas de Sugar y Herensuge (dragón, literalmente “tercera serpiente” o “última serpiente”) y las reconvierte en el mito de Leherensuge (primera y última serpiente), asegurando que retornará para liberar a la nación vasca. Nuevo mito de inmenso poderío lamentablemente desdeñado por un nacionalismo vasco excesivamente cristiano hasta casi hoy mismo. Xaho de alguna manera sabía que el hilo (mito) no sólo nos lleva a la salida del laberinto pre-histórico, a entender nuestros orígenes y derrotas, sino que puede llevarnos quizá a la salida del laberinto histórico presente hacia un futuro mejor. Quizás, los mitos están en la cabeza de la gente o no están, dejan de ser y de tener poder alguno. Por eso son mucho más importantes de lo que pueden parecer, porque son también ideología.

Quizá era el hacha de Prometeo lo que Likiniano (amigo del eruditísimo Krutwig, del que aprendí a seguir el hilo-mito de Ariadna) tenía en la mente cuando diseñó el anagrama de la continuidad de la lucha vasca, en lo peor de la opresión indoeuropea y cristiana (franquismo). Como Prometeo, Liki nunca habló, nunca explicó qué simbolizaba su obra más conocida, dejando que su magia hiciera efecto por sí misma. En todo caso es el hacha (de guerra, de guda o guerra justa, de liberación) la que simbólicamente empodera a la demasiado a menudo envilecida serpiente o dragón, que todo amante de la naturaleza sabe que sólo ataca en defensa propia y que se oculta por la misma razón.

La serpiente es además lo que une a Prometeo con la mitología judía (y por lo tanto cristiana y musulmana, que son sectas judías tanto como el judaísmo rabínico), como dadores del conocimiento y, en consecuencia, infractores del régimen de los dioses tiránicos celestiales y patriarcales, Zeus en el caso griego, El en el judaico (hay también un sincretismo entre ellos, sin duda, sobre todo en el cristianismo).

Hay también un sincretismo entre Prometeo y Jesús, ambos cargados de mensaje de amor humanista, y ambos clavados en castigo, lo mismo que Espartaco, sólo santificado (y no aún deificado) por el socialismo moderno. Pero, a diferencia de Prometeo-Loki, Jesús no desafía al Dios Supremo Patriarcal, por lo tanto, a pesar de lo que sugiere Stephany, la comparación con el mito mesiánico neo-judaico es limitada a lo sumo. Más bien se aprecian influencias prometeicas (helénisticas sin duda) en la figura de Jesús, mientras que los paralelos con los personajes centrales de la leyenda judía del Edén, con ambos: El-Yavé y la serpiente, en cambio sugieren un sustrato mitológico de Asia Occidental en ambos personajes (Loki no crea a la humanidad del barro ni nada parecido, no podría si es Sugaar, ya que la creación vascónica es permanente y se celebraba las noches de viernes en el akelarre, cuando se creía que Mari y Sugaar se unían en la cueva/montaña santa local).

A modo de conclusión, cabe preguntarse si la profecía, sea la gran batalla final de Ragnarok o la de la hija de Zeus que le mataría y destronaría, tienen algo de real. Esto tendría sentido en un universo determinista, como gusta a muchos científicos, pero no sería posible en uno con libre albedrío o al menos una buena dosis de caos, de impredecibilidad. Yo me inclino por lo segundo: el libre albedrío es quizá dudoso pero caos e impredecibilidad parecen muy reales, el determinismo no encaja cuando combinas teoría de Caos con impredecibilidad cuántica. No es que surjan infinitos universos paralelos a cada instante como los obcecados deterministas (y teístas?) estilo Sean Carroll, sino que uno existe y los demás son sacrificados por mucha probabilidad que tuvieran un instante antes. Hay elección aunque sea confusa y probabilística.

Pero si los deterministas tuvieran razón entonces habría causa para atender a la profecía ya que el futuro estaría escrito y el pasado no debería contradecirse con éste. En ese caso yo me inclino con que la hija usurpadora profetizada a Zeus debiera de ser Atenea, diosa guerrera de la razón y prueba viviente del fracaso de la táctica anti-profecías del Dios Patriarca indoeuropeo para eludir el destino (que para los griegos era ineludible incluso para los dioses, sólo las moiras tejedoras tenían control del mismo: un día entrelazaban los hilos, otro los cortaban según su justa medida). Reconozco que es fácil decirlo en retrospectiva, ya hace dos siglos del ascenso de Atenea al fin y al cabo, pero tampoco veo a nadie que lo diga, a pesar de ser obvio, así que lo hago yo aquí.

Y Ragnarok? Eso lo veo menos claro: la civilización vascónica ha sido prácticamente destruida por desgracia. Cuando la leyenda fue compuesta originalmente, según entiendo, aún ocupaba el tercio occidental de Europa pero ya no es más que un puñado (millón?) de hablantes de una lengua en riesgo de extinción, sin soberanía y sin rumbo claro. Si acaso habría que entenderlo como lucha de otras fuerzas más bien éticas que étnicas: la ira de los oprimidos alzándose contra los opresores, la dialéctica, la lucha de clases quizá.

Porque es posible que la lengua vascónica esté agonizando pero la sangre vascónica esclavizada y violada vive. Estos mitos insertados no se pueden entender de otra manera: es el subconsciente colectivo de los esclavos y sobre todo esclavas de los brutales conquistadores patriarcales indoeuropeos. Un orden patriarcal herido de muerte por la revolución de los gigantes del fuego, una revolución proletaria, consciente a veces, inconsciente otras, que, a trancas y barrancas, lleva avanzando sobre el cuerpo putrefacto del viejo orden patriarcal y terratenientista ya varios siglos.

Gora Atenea!

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