Prehistoria · Serie: Europa Vascónica

Nueva serie: ‘Europa Vascónica’. Capítulo 0: introducción.

Hace mucho tiempo en una galaxia muy lejana…

Ah, no! No es así. Empiezo de nuevo.

Hace un par de décadas en pleno corazón de Bilbao… un tipo llamado Luis se preguntaba por el origen del euskera. Las teorías al uso parecían todas muy malas: que si el Cáucaso, que si los Dogón de Mali, que si… había todo tipo de “teorías” disparatadas que no parecían aguantar la más mínima crítica científica. Pero sobre todo había una pregunta, un signo de interrogación tremendo: una pregunta sin resolver, un puzle inmenso, un laberinto a investigar, un misterio…

Y el hombre este, es decir servidor, empezó a leer sobre prehistoria, genética de poblaciones, etc., primero en libros prestados o comprados, luego en la biblioteca… pero el gran avance llegó con la Internet, casi como la biblioteca infinita de Borges pero en interactiva. No sólo la Internet permitía el acceso a innumerables documentos y debates, sino que simultáneamente la genética de poblaciones se expandía como nueva rama de la ciencia, ya dejados atrás los primitivos intentos de averigüar algo en base a los grupos sanguíneos, que quizá daban alguna pista pero no eran nada concluyentes.

Eventualmente, en 2008 ya, empecé a escribir mis propios blogs. En inglés por eso de “txapela buruan ta ibili munduan” pero sobre todo porque el ambiente socio-político en castellano era intratable. Usaba el seudónimo de Maju, que aún uso en algunos contextos. Mi blog de prehistoria (recientemente cerrado), llegó a tener mil visitas diarias, una locura! Nuevos estudios aparecían cada pocas semanas, el origen de la humanidad, sus migraciones, las diversas culturas y microevoluciones, todo se iba desvelando, en parte gracias a nuevas investigaciones arqueológicas pero sobre todo gracias a la genética de poblaciones, que estudia la evidencia en nuestras propias células y las de los restos humanos antiguos (arqueogenética).

En 2013 con la pre-publicación del estudio seminal de Lazaridis et al. (publicación formal en 2014) estalló la bomba. Al contrario de lo que muchos creíamos hasta entonces, los vascos no eran descendientes casi puros de los habitantes del Paleolítico del sudoeste europeo, sino que mostraban clara señal de tener tanto o más componente neolítico. No eran sólo los vascos, la señal era masiva en toda Europa, sobre todo en la antigüedad neolítica: hubo una época hace unos 4000 años en que casi toda Europa estaba habitada por gente muy parecida a los actuales sardos, los habitantes de Cerdeña. Y esa gente había venido del Egeo: de Turquía Occidental y Grecia con sus innovaciones agrícolas, ganaderas y pesqueras (eran buenos navegantes sin duda, al menos los de la rama sur).

Esto y mucho más, porque el tema tiene muchas complicaciones e incluso algunas preguntas aún abiertas a espera de ser investigadas, es lo que iré abordando en las próximas semanas y meses, paso a paso en los artículos de esta serie. Porque este conocimiento que he logrado adquirir en estos años debe pasar al bagage cultural del pueblo, tanto del pueblo vasco como de los demás pueblos de Europa, porque la paleo-historia es en gran medida común y sería ingenuo e incluso peligroso imaginar a la nación vasca como algo mágicamente aislado de su entorno y viceversa.

PD – Quien se atreva a enfrentarse a una versión muy comprimida, densa, de lo que vamos a tratar en la serie puede leer este artículo que, tras correcciones menores y traducción al euskera pasó a publicarse como apéndice al libro de Juan Martin Elexpuru “Euskararen Aztarnak Sardinian?” (Pamiela 2017).

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5 comentarios sobre “Nueva serie: ‘Europa Vascónica’. Capítulo 0: introducción.

  1. Hay una historia oficial, un relato que sirve para justificar el status quo econòmico y religioso.Tengo la sensacion de que no interesa la verdad porque puede darnos una idea de lo que podemos hacer y eso no interesa ahora.
    La presencia humana actual en cualquier ecosistema es denunciada por la destrucciòn y el aniquilamiento de la naturaleza y por la explotacion de los recursos lo mas rápidamente posible.No sentimos ningùn respeto ni consideración por nada que no sea rendimiento y rentabilidad económica.
    Esto no ha sido asi siempre.
    Los antiguos mitos necesarios para dar un sentido y que sacralizaban a la madre tierra fueron sustituidos por otros que se demostraron mas eficaces y que resultaron vencedores en esa especie de lucha darwiniana por la razòn de la fuerza.
    Es sin duda interesante conocer el origen y los movimientos y mezclas de los antiguos pueblos europeos pero siendo la dotación genetica el hardware humano, este es casi igual para todos (de hecho la variabilidad genetica humana es extrañamente homogenea ,comparada por ejemplo con los chimpances).
    Lo realmente interesante es el software, que continuando con la metáfora sería la cultura ,la lengua, la forma de ver y de sentir la realidad, la forma de interpretarla….
    Pero desgraciadamente existe un uniformismo muy grande y muy pobre cada vez mas pobre…

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  2. Imagino que estarás familiarizado con el fondo cósmico de microondas, no? Es casi casi casi perefectamente uniforme… pero no del todo, y esas ligeras diferencias entre zonas sirven a los astrónomos y astrofísicos para deducir muchas cosas muy importantes, cada vez más cosas.

    El genoma humano es similar: es muy parecido, al 99-coma-lo-que-sea-porciento, pero hay tanta información en él, unos 3.200.000.000 de pares bases (tres-mil-doscientos-millones!), que aún con el 0,5% que varíe, nos siguen quedando más de cien millones de bases para desenredar el laberino de la paleohistoria humana. Eso es lo que nos interesa, el resto interesará a biólogos más generalistas o que busquen entender la naturaleza de lo humano (qué nos diferencia de un bonobo o de una sardina?) pero a la gente que tenemos interés focal por la prehistoria humana, lo que nos interesa es el “detalle fino” de las diferencias, pequeñas sin duda pero no por ello menos informativas.

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  3. Hola Maju/Luis, me alegro mucho de que hayas tocado de nuevo el tema de los orígenes vascónicos. Ya se vio que los vascos de la Edad de Bronce o de Hierro correlacionaban muy bien con Barcin, en Anatolia. Y me parece que también con el Neolítico de la llanura danubiana, que quizás también provienen de Barcin. Tambien hemos visto palabras como gora y gara desperdigadas en alturas, riscos y precipicios desde el Cáucaso hasta Iberia, incluso una similitud que puede ser casual de zeldi/zaldi caballo y carruaje en Htita, zeldo, según Parpola extraída esta última del Luviano. Biotz/ bios, anbas denotan vida. Zuri/suria blanco o resplandor en sanscrito, me parece, similar a nuri o nuria en árabe. Beltz/melos negro y así sucesivamente. Los vientos soplan de Anatolia, sin descartar todos los posibles contactos Atlánticos e Indoeuropeos. Lo importante es descartar una mitología que no conduce a nada. Ni extraterrestres ni atlantes, sino sobrevivientes de un mundo arcaico, pero con un presente y un futuro con los pies en la tierra.

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    1. Surya es sol, no blanco: https://en.wiktionary.org/wiki/%E0%A4%B8%E0%A5%82%E0%A4%B0%E0%A5%8D%E0%A4%AF#Sanskrit — y por lo tanto deriva de la misma raíz que “sol” en castellano, “sun” en inglés, etc.: https://en.wiktionary.org/wiki/Reconstruction:Proto-Indo-European/s%C3%B3h%E2%82%82wl%CC%A5

      Pero lo de beltz/mel-os me parece muy muy interesante: un muy plausible cognato en el que no había pensado. Sí que he considerado en cambio etxe oikos (ékos) y ez oxi (okhi), el griego es el único indoeuropeo que yo sepa que no usa “no/ne” para la negación (en cambio “ne” significa “sí”, un cambio muy llamativo, sobre todo si llegas de los países eslávicos al norte donde “ne” es siempre “no”).

      Las otras palabras que mencionas también me parecen interesantes, “gora” en eslávico significa “montaña” y en serbocrata (únicamente) “gore” significa exactamente lo mismo que “gora” en euskera: “arriba”. Para mí estos son préstamos vascónicos, el primero seguramente a nivel de los Cárpatos, el segundo más específicamente dinárico quizá.

      Respecto a zaldo hitita, no lo conocía. Hay que tener en cuenta que el caballo parece tener dos domesticaciones: una en la estepa (indoeuropeos y tal) y otra en Iberia, donde hay grandísima diversidad genética de este animal y donde se sabe que se consumía en abundancia ya en el Calcolítico, de manera contemporánea a su domesticación esteparia. Ergo sería lógico pensar que se trata de una palabra vascónica prestada… pero cómo?

      La verdad es que hay una sprahcbund próximo-oriental de formas en *sa/*su pero pienso que están relacionadas con nuestro “asno” (y “asto”), conocido e incluso domesticado en la zona antes que el caballo.

      Ejemplos de esta sprachbund *sa/*su oriental:
      Abkhaz: аҽы (āčə)
      Adyghe: шы (šə)
      Hebrew: סוסיא‎ m (sūsyā’)
      Syriac: ܣܘܣܝܐ‎ m (sūsyā’)
      Avar: чу (ču)
      Kabardian: шы (šə)
      Latvian: zirgs (indoeuropeo pero de origen poco claro).
      Maltese: żiemel (semita, from Arabic زَامِل‎ (zāmil, “horse or wild ass”, de donde el castellano “acémila”)
      Pali: assa
      Sanskrit: अश्व (sa) m (aśva)
      Sumerian: anše

      Por otro lado está el tema de la palabra “caballus” que sólo aparece en latín vulgar y parece tener origen celta casi indudable. Sin embargo este origen celta no parece particularmente indoeuropeo, podría “caballus” (ceffyl, cabbyl, capall en celta vivo, quizá documentado como “caballos” en galo) ser una variante de zaldi? No olvidemos que los celtas, como vanguardia extremo-occidental de la expansión indoeuropea necesariamente tuvieron el contacto más intenso con el vascónico.

      No sé, la lingüística es terreno pantanoso.

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    2. Veo que hay posibles cognatos indoeuropeos de melas (no “melos”), aunque no son muy claros, en particular Lituano melns = negro. De este último se sugieren los siguientes cognatos:

      “From Proto-Baltic *mel(n)- (“black, blue”), from Proto-Indo-European *mel- (“dark, red, dirty”). Cognates include Lithuanian mė́lynas (“blue”), Old Prussian melne (“bruise”), Gothic mēla (mēla, “writing characters”), Old High German mālōn (“to paint, to draw”), German malen (“to paint”), Sanskrit मल (mala, “dirty”), Ancient Greek μέλας (mélas, “black, dark”) (< *melans), Latin mulleus (“reddish”) (< *mulneyos)." Vide: https://en.wiktionary.org/wiki/melns#Latvian

      No sé, es una de esas líneas que no parecen llevar a ninguna parte concreta, la lingüística está llena de estos callejones sin salida, me temo (podría ser pero quizás no…)

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