Europa · geopolítica · imperialismo

Se acentúa la Guerra Fría USA-China

China dice: «Las medidas de EEUU están esencialmente atacando las cadenas de suministro y de valor globales. Están abriendo fuego contra todo el mundo, incluido contra ellos mismos».

Por un lado entiendo que Trump quiere maximizar el valor de su imperio, obligando a los estados vasallos o dependientes de cualquier otra manera a subordinar sus economías a una metrópolis estadounidense que ejerce de mercado tractor (junto a otras economías como la europea) pero ha perdido gran parte de su antiguo poder exportador por la deslocalización globalista promovida desde Washington mismo. Pero por otro lado es una bomba nuclear directa a la linea de flotación de la economía global interdependiente, en medio de una crisis o depresión prolongada que nunca ha acabado de remontar (ni tiene visos de hacerlo).

Con Trump entramos en una fase más puramente imperialista en el sentido leniano del término y el abandono de cualquier intento de mantener ya el “inter-imperialismo” kautskiano que sí que se usó durante la Primera Guerra Fría contra la URSS y que ha seguido operando después por inercia.

La Segunda Guerra Fría ya estaba aquí (en Afganistán, Irán, Iraq, Yemen, Mali, Sudán, Ucrania, Siria, etc.) pero ahora va a estarlo de forma más intensa, peligrosamente intensa- Es la vuelta al conflicto imperialista clásico de hace un siglo largo, pero ahora con China en el papel de Alemania (potencia ascendente sin gran cosa como imperio) y EE.UU. en el papel de Gran Bretaña (potencia con imperio pero en clara decadencia).

Es significativo que este movimiento se produzca tras el acuerdo Trump-Putin, que sirve para acorralar a Europa como colonia casi obligada de EE.UU. y aislar a China (Rusia era el último BRICS aún alineado con Pekín, salvo quizá Sudáfrica).

En la teoría leniniana del imperialismo esta situación desemboca inevitablemente en la guerra total, pero sabemos (o creemos saber) ahora que con armas nucleares eso simplemente no es posible. Pero como poco nos aboca a una guerra fría aún más intensa.

En todo caso, aquí en Europa sólo podemos perder con Trump, ya que la metrópolis imperial estadounidense reclamará más y más tributos, como ya lo está haciendo en forma de contribuciones de gasto militar para la OTAN o aranceles directos que frenen el dinamismo económico europeo (en la medida que aún exista), sobre todo el alemán. Además Europa en un conflicto explícitamente centrado en el Indo-Pacífico, pierde toda su relevancia estratégica, lo que quiere decir que, salvo en la medida que pueda pesar en lo económico, está madura para ser destrozada en conflictos caprichosos de todo tipo, como ocurrió en su día en Yugoslavia. Europa nunca ha sido tan poco relevante como lo es ahora mismo, ni siquiera en lo más oscuro de la Edad Media. Y sin embargo nos creemos casi invulnerables en nuestras inercias supuestamente primermundistas: nos va a caer una brutal y no somos capaces de verla venir, porque no ha caído una así desde al menos el colapso del Imperio Romano, e incluso eso quizá se queda corto.

Hay puntos estratégicos que serán protegidos por el Imperio USA sin duda (Cádiz, Estambul, alguna isla intermedia), pero sin conflicto con Rusia, con toda la artillería mirando a China y con la productividad exportadora europea vista por Washington como competidor indeseable y sin recursos naturales de relevancia, el 80% de Europa da igual y en consecuencia le puede pasar cualquier cosa.

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