América·guerra de clases·política

Hasta siempre, Comandante…

Fidel Castro ha muerto a la muy venerable edad de 90 años. Y yo diría que eso de venerable, sobre todo ahora que ya es Historia pura (no sólo memoria sino efectos tangibles en el presente y el futuro), es por mucho más que la edad: los logros de la nación cubana y de su huella internacionalista a ambas orillas del océano son simplemente colosales, más aún si consideramos que Cuba es un país pequeño, de economía colonial (agraria y de turismo) y sometido a asedio económico casi total por parte de su colosal vecino del norte, primera superpotencia global (y aún así plagada de miseria y desolación). En cambio al sur del Estrecho de Florida no hay gente sin hogar, ni sin asistencia sanitaria, ni que padezca hambre.

Con una población cuatro veces menor que la de su antigua metrópolis española y diez veces menor que la de su vecino mexicano, con una extensión similar a la de Bulgaria o Portugal, Cuba ha logrado tras el liderazgo de Fidel destacar no sólo en sanidad, igualdad, solidaridad organizada y buen vivir en general, sino que es también la primera potencia mundial en sostenibilidad y, junto a Alemania, la que más decididamente invierte en energía solar.

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Cuba es muy rica en desarrollo humano pero sostenible

Estos logros tan impresionantes no los han alcanzado nunca ni EE.UU., ni la Unión Europea, pero tampoco la URSS ni China. El caso cubano es único y absolutamente referencial.

Fidel Castro dijo en su día: “la historia me absolverá”. Y sin duda alguna así es, yo diría que incluso le bendecirá como un pionero de lo que está por venir, que aunque no será lo mismo en el formato político-institucional (es un régimen muy de mediados del s. XX, de la era fordista, con todo lo que conlleva de autoritarismo, centralización, verticalidad, etc., hoy día imposible de reproducir), sí que debe serlo en lo económico, social y medioambiental.

Por qué tengo tanta fe en que lo que vendrá será algo así, algo que, por simplificar, concibo aproximadamente como Cuba en lo socio-económico y como Suiza en lo político-institucional? Pues porque no hay otra: no sólo nos ha caído encima una crisis estructural masiva del Capitalismo, que aunque se parece en mucho a la de los años 30, es en muchos aspectos más bien como la crisis del Ancien Régime francés de finales del siglo XVIII (deuda masiva cargada sobre las espaldas de los pobres y los productores, mientras los ricos parásitos se escaquean del pago de impuestos), sino que nos enfrentamos simultáneamente a una crisis ambiental sin precedente alguno, que bien podría causar la extinción de la especie humana en pocas décadas. Y el capitalismo verde es un oxímoron, una contradicción absoluta en los términos: el Capitalismo es intrínsecamente depredador, no sólo obtiene plusvalía de los trabajadores humanos, como bien apuntaba Marx, sino que también la extrae de la explotación salvaje de la Naturaleza, algo que el “materialismo” del filósofo y político alemán no acabó de captar del todo pero que es muy real.

Por lo tanto la única opción es comunismo verde, ecosocialismo si se quiere. No hay otra. Y en eso también Cuba es pionera, yendo unos cuantos pasos más allá de Marx y Lenin.

Y eso en parte se lo debemos a Fidel Castro, un estadista sin parangón sin duda.

Gracias Comandante, hasta siempre. Venceremos, espero.

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