Euskal Herria·política

Un voto (o casi) sí que importa

A veces al menos es así. Tras la revisión de los resultados comunicados en varias mesas (intento de tongo por parte de la Consejería de Interior?), EH Bildu consigue su quinto diputado en Bizkaia (sumando 18 en total), y el tándem PNV-PSOE pierde la mayoría absoluta en el llamado Parlamento Vasco (occidental hay que añadir, ya que no representa ni a Nabarra ni al Norte), puesto que el partido de Iberdrola y Petronor se queda con sólo 28 escaños.

Sólo cuarenta votos (40!, berrogei!) han decantado el escaño decisivo, uno de los cuales era el mío. Voté con desgana, siguiendo una lógica posibilista y sin ninguna convicción, porque la campaña electoral de la coalición abertzale parecía consistir en echarle los tejos al PNV y poner la independencia (el carro) por delante del socialismo y la lucha de clases (los bueyes), bueyes que estaban tan ausentes que parecía que los habían llevado al matadero para hacer chuletones, pobres! De hecho hice una promesa la víspera de la votación: no les voy a votar más… a no ser que cambien radicalmente, que no pasará, que vuelvan a dar al socialismo y la lucha de clases la prioridad que deben tener, que dejen de flirtear con el PNV de Urkullu, al que hay que obligar y no “rogar” (o “emplazar”, como dicen ellos) y mucho menos en plena campaña.

Al final me alegro, a pesar de todo, porque ese voto, sumado a otros 39 (algunos de los cuales quizá haya incitado yo mismo) van a obligar, primero de todo, al PNV a dibujarse claramente respecto al PP y quizás a EH Bildu a definirse respecto a su política de aproximación al PNV. Aclarar las cosas siempre es algo bueno, aunque sólo demuestre quizá que no representan ni aproximadamente mi posición – ya veremos. En cualquier caso el Parlamento Vasco Occidental tiene un diputado o diputada más que, en principio, es de izquierda e independentista (ni siquiera sé su nombre aún) y eso es siempre mejor que uno de derechas y regionalista.

En cualquier caso, lo comento porque a veces parece que un voto entre cientos de miles no importa gran cosa, verdad? Pues, bueno, casos como este demuestran que sí que importa. Otra cosa es que la próxima vez sí que me gustaría tener una buena opción para votar, claramente socialista revolucionaria, asamblearia (físicamente, no por wassap como Podemos porque yo no tengo ni teléfono móvil, ni cuenta de Twitter ni perfil de Facebook), soberanista y de ámbito vasco. No sólo para votarla, sino para participar en ella en la medida de mis posibilidades. Estoy hartito de tener que votar males menores, la hora del posibilismo ha pasado, es la hora del utopismo, serio, muy real y muy concreto. Porque el dilema no está entre lo posible y lo imposible, sino entre la distopía cotidiana, que nos está matando, y la utopía necesaria y urgente.

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