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Congreso sobre Iruña-Veleia

El escándalo de la persecución inquisitorial contra arqueólogos (!!!) por haber descubierto cientos de textos antiguos en la ciudad Caristio-Romana de Veleia (lugar conocido como “Iruña”, “la ciudad”, tras su abandono en el s. V) vuelve a la palestra con la celebración del Segundo Congreso Internacional, a celebrarse en Iruña-Oka (Araba) el 7 de Mayo de 2016.

Congreso-Veleia-2016

La persecución inquisitorial contra, no ya sólo los arqueólogos de Lurmen Eliseo Gil e Idoia Filloy, sino de hecho contra uno de los documentos históricos más importantes de la historia de la lengua vasca, así como del latín vulgar, ya en evolución incipiente hacia los romances ibéricos, fue liderada por la infame Diputada Foral de Cultura Lorena López de Lacalle (EA, sector Opus Dei, que al parecer sigue dominando a este partiducho residual en Araba) y los lingüistas de la UPV-EHU Joaquín Gorrochategui (sic) y Joseba Lakarra, el cual al parecer controla con mano férrea la facultad de Filología. Estos personajillos organizaron una farsa de “comisión de sabios” institucional que proclamó en 2007 los hallazgos como una “falsificación” (increíblemente masiva!), sin que hubiera debate alguno ni opción de defensa por parte de los científcos acusados. De hecho sólo un informe había sido entregado a fecha de la decisión infame: el de Gorrochategui, el más fanático de los conspiradores contra la evidencia histórica.

Desde entonces, decenas de estudios se han publicado en apoyo de la tesis veracista, desde muchos campos diferentes (desde lingüistas a arqueólogos, muchos de ellos de gran prestigio), mientras que ninguno nuevo ha sido producido en defensa de la hipótesis falsificacionista. Sólo un arqueólogo osó tomar parte en la farsa de la comisión, Julio Núñez, que fue premiado con la dirección del sitio, donde sólo ha hecho desde entonces auténticas barbaridades, que parecen más dirigidas a ocultar y destruir que otra cosa (en genera todos estamos más tranquilos cuando se limita a vivirla buena vida con su sinecura, sin enredar aún más).

El argumento falsificacionista se basa casi únicamente en la opinión de carácter meramente filogenético, de los susodichos lingüistas conspiradores, ya que los hallazgos contradicen sus teorías, muy cuestionadas por otros estudiosos de la lengua. De hecho hay un gran número de lingüistas, tanto estudiosos del euskera (Elexpuru, Frank) como de otras lenguas (Iglesias, Silgo Gauche, Satué, Rodríguez Colmenero, Thomson, Fritz) que consideran absolutamente válidos los hallazgos, en parte porque coinciden (contra la opinión sabihonda de Gorrochategui y Lakarra, que se pasaron diez pueblos de lo listillos que son) con lo que se encuentra en otros yacimientos, sea latín vulgar u otras lenguas (hay hasta jeroglíficos egipcios entre los hallazgos). Numerosos arqueólogos de prestigio también han apoyado la calidad científica del trabajo de Gil y Filloy, mientras que ni uno sólo (Núñez aparte) les ha cuestionado o ha levantado la mano en favor del polémico Núñez. Véase la lista completa de informes (descargables) en SOS Iruña-Veleia.

El escándalo sigue sin resolverse satisfactoriamente en parte porque está aparcado en los juzgados (hay una querella por “falsificación” contra Gil y Filloy desde hace ya casi una década), en parte porque el dictamen de la comisión está considerado cuasi-oficial, por la sanción de la Diputación de Araba, y en parte porque todos las fuerzas políticas están en una u otra medida implicadas: EA entonces gobernaba con el PNV pero ahora es parte de EH Bildu (para su desgracia e ignominia), mientras que los partidos españolistas más bien simpatizan con las ideas de la historiografía española más rancia (muy favorecida por el franquismo) que imaginaba (sin fundamento alguno) que los pueblos de la cornisa cantábrica eran “celtas” y, en base a ese disparate, ha construido la llamada “teoría de la vasconización tardía” por la que el concepto medieval de “vascones” se interpreta literalmente en el sentido de la tribu pre-romana del mismo nombre, imaginando que lo que serían hoy día los navarros y alto-aragoneses se expandieron de forma masiva tras la caída del Imperio Romano, imponiendo su lengua y genes, algo que no tiene fundamento alguno se mire como se mire (para un mejor entendimiento del origen del término “vascones”, “vasco” en singular latino, léase por ejemplo la página introductoria a este blog, que es muy relevante aquí).

Además para estos personajillos poltroneros lo más importante es salvar la cara: incluso si alguno quizá puede reconocer en privado que hubo precipitación, errores e incluso alevosía, nunca lo admitirán en público, puesto que eso tendría un coste personal y político que no están dispuestos a asumir. Por lo tanto, con la venia del juez (que tampoco tiene prisa alguna, como suele pasar en los casos “problemáticos”), prefieren esperar idefinidamente, aunque esto suponga un retraso inaceptable en la investigación científica, daños a los importantísimos materiales archivados (que algunos incluso querrían destruir) y al yacimiento en sí, así como a la carrera profesional de Gil y Filloy, auténticos “galileos” de la arqueología y la lingüística de nuestros días.

Eppur si muove.

Para más información:

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2 comentarios sobre “Congreso sobre Iruña-Veleia

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