América·política

Habla el hacker que falseo las elecciones mexicanas

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La característica cabeza rapada de Andrés Sepúlveda

Andrés Sepúlveda, colombiano, hacker de máximo nivel, ha revelado para Bloomberg que intervino en muchas elecciones latinoamericanas en favor de la mafia ultraderechista de Miami, en concreto del “consultor” Juan José Rendón, quien, por supuesto niega la mayor.

El caso más notorio es el de las elecciones presidenciales mexicanas de 1012, que fueron, una vez más, denunciadas por fraude, y en las que “ganó” el candidato PRI-ísta Peña Nieto. Pero no es el único en absoluto: Nicaragua, Panama, Honduras, El Salvador, Colombia, Mexico, Costa Rica, Guatemala y Venezuela fueron todos escenarios en los que intervino para trampear la campaña o los resultados en favor de la derecha. También revela que tuvo ofertas para “trabajar” en el estado español pero que las declinó por falta de tiempo, algún otro las aceptaría quizá.

Preguntado sobre si las primarias estadounidenses están siendo manipuladas, respondió que está “100% seguro de que es así”.

Aunque es difícil establecer una cronología precisa a partir del estilo del artículo, que no mantiene el formato entrevista, parece que su primer trabajo al parecer fue para la campaña de Álvaro Uribe, el narcopresidente colombiano, robando listas de direcciones de correo de sus oponentes e inundando a los destinatarios con desinformación. Más tarde trabajó contra el presidente salvadoreño Carlos Mauricio Funes (FMNL), quien denunció la “guerra sucia” emprendida por la oficina de Rendón.

Otros trabajos de Sepúlveda fueron en Honduras, en favor del presidente golpista Porfirio Lobo, en Guatemala hackeando ordenadores por cuenta del partido ultraderechista PAN, en Nicaragua (2011), orquestando intoxicaciones contra el líder sandinista y actual presidente Daniel Ortega, llegando incluso a hackear el correo de su esposa y portavoz gubernativa, Rosario Murillo.

En Venezuela (2012), Sepúlveda se arriesgó ligeramente publicando un vídeo de sí mismo husmeando en la cuenta de correo del Presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello. También infiltró múltiples páginas gubernativas e incluso la de la campaña electoral de Chávez mismo, cuya invasión hizo pública. Tras la muerte del comandante por un cáncer tan agresivo que muchos lo creen inducido, Sepúlveda secuestró la cuenta Twitter del entonces candidato Nicolás Maduro, forzando al gobierno del país a cortar la Internet en todo el país durante 20 minutos.

Una de las principales “innovaciones” del equipo de Rendón fue la creación de equipos de intoxicación, que inundaban (y aún inundan) las redes con opiniones tendenciosas que hacen pasar por genuinas y espontáneas. Un caso típico se puede apreciar en las secciones de comentarios de algunos medios progresistas, sistemáticamente inundadas por “comentaristas” opuestos radicalmente a la línea editorial misma y que, espontáneamente, no deberían estar ahí, al menos no en números tan grandes y de forma tan insistente. Para ello crearon software, conocido como “depredador de redes sociales”, que permite crear múltiples cuentas falsas y gestionarlas como un auténtico ejército de intoxicación propagándistica.

Ésta es precisamente la principal táctica utilizada en las elecciones mexicanas a gobernadores, donde Sepúlveda dirigió un ejército de 30.000 Twitter bots en apoyo a varios candidatos PRI-ístas. También organizó una oleada de falsas llamadas al voto por un candidato del PRD a última hora, que causaron indignación y favorecieron a su rival. En otra elección, falsificó perfiles de Facebook, de supuestos homosexuales que “apoyaban” al candidato derechista, lo que no sentó bien entre sus auténticos simpatizantes, en general homófobos.

Esta y otras tácticas fueron utilizadas en la campaña presidencial, principalmente espionaje telefónico y digital y falsificación de documentos.

La colaboración de Sepúlveda y Rendón se acabó en 2012, cuando éste decidió apoyar a Santos para la presidencia de Colombia. Sepúlveda, no un mero mercenario sino un ultraderechista convencido, consideraba a Santos un traidor por su voluntad de negociar la paz con la guerrilla comunista FARC. En su lugar, Sepúlveda se enroló directamente en la campaña del candidato más intransigente, Zuluaga.

El error de Sepúlveda fue destapar su identidad, apareciendo en TV con supuesta evidencia que dañaba la imagen de Santos. Un mes después fue arrestado y, en un juicio en el que las amenazas eran obvias, condenado a 10 años de cárcel.

Tras sobrevivir varios años a intentos de asesinato en prisión, Sepúlveda decidió hacer pública su historia en 2015. También parece (o pretende) que ahora se ha convertido en favor de la transparencia e incluso ha reformado su programa de spam-bots para identificar otros ataques similares.

Aunque ya no cuenta con su estrella Sepúlveda, Rendón sigue trabajando como “consultor” político y niega que esté involucrado en la campaña del neo-nazi estadounidense Donald Trump. Por supuesto también niega que Sepúlveda jamás trabajara para él…

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